50º Siete ciegos tientan adivinar lo que es un elefante.
Los jainistas son un grupo religioso de la India. Nunca hablan de Dios porque dicen que de Dios no sabemos nada y nada podemos decir. Una de sus parábolas es la de los ciegos y el elefante. A unos ciegos, que no sabían qué era . un elefante, los pusieron un día junto a uno para que lo palparan con las manos y luego lo describieran cada cual según que su experiencia le sugería.
Uno dijo: es una columna; otro, es una pared; otro, dijo, parece un techo; a otro, le pareció una cuerda, mientras que a otro le pareció un abanico; es un cuerno, dijo otro ciego, no, es una manguera afirmó el último. Cada cual lo describió según que sus manos habían palpado al elefante: la pata, el costado, el vientre, el rabo, la oreja, el colmillo, la trompa.
Podemos comparar los ciegos a los paganos que, según Pablo, buscan a Dios como a tientas y no pueden conocerlo porque sólo el Hijo de Dios lo puede revelar. Pablo a los atenienses les dijo que "Dios los dejó que buscaran por sí mismos a Dios, para ver si lo descubrían aunque fuera a tientas y lo encontraran". (Hch 17:27).
Nosotros, en cambio, podemos conocer a Dios que se hizo visible en Jesucristo su Hijo. No caminamos a tientas sino que vivimos iluminados por la palabra de Dios. Si alguien hubiera hablado a aquellos ciegos describiéndole el elefante, habrían podido conocerlo mucho mejor que palpándole al azar.
Nosotros, aunque no vemos a Dios, lo conocemos por su Palabra hecha carne que es Jesucristo: "Quién me ve a mí ve al Padre". (Jua 14:9)
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