258º Tener fe es también confiar en los demás.
La casa de Nasrudin estaba ardiendo de manera que él tuvo que subir a la azotea para ponerse a salvo. Se puso a gritar pidiendo socorro y sus amigos se reunieron en la calle y, tendiendo una gran manta en las manos, le gritaron: “Salta, Nasrudin, salta” “Ni pensarlo” contestó Nasrudín. “No confío en ustedes. Les conozco de sobra y sé que, si salto, ustedes son capaces de retirar sus manos de la manta y me voy a chocar en el suelo. No confío en ustedes.
“No seas estúpido” le gritaron los amigos. No estamos bromeando; salta”. Y Nasrudin, siempre desconfiado, les dijo: “No confío en ninguno de ustedes. Dejen la manta en el suelo y saltaré.
No podemos no confiar en los demás. La persona humana es constitutivamente interpersonal, intersubjetiva, un yo con un tú para formar el 'nosotros' Sin la relación de conocimiento y de amor, el hombre sería solamente un animal social, como lo son muchas especies de animales. La relación de un sujeto con otro sujeto es tan constitutiva del ser humano que el egoísmo, la soledad total y el individualismo constituirían una especie de suicidio. La persona humana se realiza en la línea del reconocimiento y del amor.
Un dicho italiano nos dice que: confiar el bueno, desconfiar es mejor”
Pero una cierta prudencia y atención son necesarias porque, lamentablemente, no todos los hombres merecen nuestra total confianza.
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