246º Cuando por una gota de agua no se podía comulgar
Cuando en 1954 el Papa Pío XII permitió por primera vez en la historia que se pudiera beber agua antes de comulgar causó un gran revuelo entre los fieles. El mandato de no beber agua era tan antiguo, tan venerado, tan obedecido, tan sagrado, tan aceptado por todos como ordenanza casi divina, inalterable, eterna, que el inesperado cambio causó una verdadera conmoción.
Hasta el católico más sencillo no pudo menos de pensar decirse a sí mismo: "Bueno, si la Iglesia puede cambiar esto, ¿por qué no puede cambiar todo o demás?"
Y así fue como literalmente una pequeña gota de agua se hizo un río, se abrieron cauces, se inundaron campos, se convocaron concilios se cambiaron liturgias, se trocaron hábitos, se tradujeron lenguas, se cruzaron fronteras, se desataron ideas, se levantaron horizontes. Y todo por una gota de agua.
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