231º Hay que festejar también la tristeza porque es parte de la vida.
¿Y que tal la tristeza?
Si estás triste. no te identifiques con la tristeza. Hazte testigo de tu estado de alma y disfruta ese momento de tristeza, porque la tristeza también tiene su belleza. Nunca la has observado. Te identificas tanto con tu estado de ánimo que no tienes distancia para ver la belleza de un momento triste. Si te observas bien, verás qué tesoros te has perdido hasta ahora. Cuando estás contento, nunca tiene tu vida la profundidad que tiene cuando estás triste. La tristeza tiene profundidad; la felicidad tiene un toque de superficialidad. La tristeza no son las olas de superficie, es la profundidad misma del océano Pacífico: millas y millas sin fondo.
He aquí otra página de C. Vallés que nos dice cómo encarar la tristeza cuando viene.
La vida tiene su polaridad. La felicidad es un polo; la tristeza, el otro. Y para celebrar la vida tienes que tomarla en su totalidad. Sin totalidad no hay celebración. Una vida que tenga sólo beatitud, tendrá extensión, pero no tendrá profundidad. Así como una vida que tenga sólo tristeza no tendrá amplitud. Necesitamos todas las dimensiones de la vida para vivirla plenamente. La vida entera, toda la vida es buena. Hay que tomarla en su totalidad para celebrarla. La celebración no puede someterse a condiciones diciendo: "Celebraré la vida cuanto esté contento" No celebraré la vida también cuando no esté contento" La celebración es incondicional. Yo celebro la vida, y la vida está ahí para celebrarla.
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