159º Los propagandistas de una secta rápidos en enchufar y desenchufar sonrisas.
Estaba yo visitando una vez una especie de feria religiosa organizada por una conocida secta de cierta religión. Sus seguidores guiaban al visitante explicándole cada 'pabellón de la exposición, le daban folletos de propaganda, y sobre todo le sonreían sin cesar con cara de gloria destinada a expresar la felicidad de que ellos gozaban en el ejercicio de su fe.
Me dejé llevar hasta que a mí se me ocurrió meterme detrás de una cortina que separaba, del recinto público, un pequeño espacio reservado a los seguidores de la secta. Allí dentro no había sonrisas; las mismas personas que fuera irradiaban felicidad ante los incautos visitantes, aquí estaban tensas, cansadas, irritadas hablándose unas a otras con aspereza y gestos bruscos. Por fin uno de ellos notó mi presencia, se dirigió a mí llamando la atención de todos y el ambiente cambió al instante como por encanto. Me preguntaron dulcemente qué deseaba. Pedí que me indicaran el camino para salir. Me acompañaron hasta allí con toda amabilidad y más sonrisas y la cortina volvió a caer para encubrir sus enfados y mal humor. Parecían entrenados en 'enchufar sonrisas y a desenchufarlas'.
Esta experiencia, de C. Vallés, nos demuestra una vez más que la alegría de los cristianos es la mejor manera de testimoniar que Jesús ha resucitado y que con eso todos los problemas tienen una solución positiva. Si Jesucristo venció la muerte, que es el más terrible enemigo, ¿cómo no va a vencer las otras dificultades y problemas de la vida?
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