155º El dolor de la ostra, madre de una perla.
Una ostra dijo un día a una amiga suya: "Tengo realmente un gran dolor dentro de mí. Hay algo duro y redondo en mi vientre y me siento sin fuerzas".
Contestó la otra muy complacida de sí misma: "Gracias a Dios yo no tengo dolores dentro de mí; estoy muy bien y me siento sana dentro y afuera"
Pasaba por ahí un cangrejo y oyó lo que las dos ostras estaban diciendo y dirigiéndose a la que se sentía bien le dijo: "Sí, tú estás bien y eres sana, pero el dolor de tu vecina lleva dentro de sí una perla de extraordinaria belleza y valor. Tú, en cambio, está vacía por dentro, tu vida no tiene ningún valor. ".
Sabemos que cuando en una ostra le entra un granito de arena, día tras día transformará su dolor en una perla que es una obra maestra de la naturaleza.
La vida de Jesucristo y también la de los cristianos se puede resumir en dos palabras: cruz-resurrección. Dolor-alegría; renuncia de sí mismo y felicidad eterna. Ser cristiano significa participar de la pascua de Cristo, de su muerte resurrección. No hay otro camino para alcanzar la felicidad eterna que Dios nos ha preparado.
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