135º ¿Reír también durante la Misa?
Contaba Bruce Marshall, notable escritor católico inglés, que un día tuvo que asistir a la primera comunión de un amigo suyo, católico y "papista". Tuvo que acudir a una iglesia católica y ocurrió que, en el momento más solemne de la misa, se le escapó de su bolsillo una moneda que, por el pasillo central, emprendió una carrera que todos los fieles e incluso el cura que celebraba, siguieron con los ojos... hasta que fue a meterse por la rejilla de la calefacción.
En ese momento el cura que celebraba prorrumpió en una sonora carcajada que muchos corearon con sonrisas. El pequeño Bruce quedó asombrado: ¿Cómo es que allí nadie se había escandalizado? Y, con esa lógica propia de los chicos, se dijo a sí mismo: "Esta debe ser la Iglesia verdadera. Aquí la gente se ríe". No son los cristianos los que creen en la Buena Nueva del Evangelio?
. Uno podría decir que hay tiempo y lugar para reírse y que la liturgia no parece ser el lugar apropiado para las risas. Pero cuando las cosas suceden sin premeditación y se presenta algo ridículo, no podemos pensar que esté mal un poco de humor. Quizá que también Jesús, desde el sagrario, se habrá puesto a reír silenciosamente compartiendo la alegría de sus hermanos.
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