Sal 34, 10
Edad: Niños · Género: General (ambos) · Nivel: Primario · Enfoque: General · Finalidad: Estudio personal
1. Bendeciré al Señor en todo tiempo, no cesará mi boca de alabarlo. 2. Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren. 3. Engrandezcan conmigo al Señor y ensalcemos a una su nombre. 4. Busqué al Señor y me dio una respuesta y me libró de todos mis temores. 5. Mírenlo a él y serán iluminados y no tendrán más cara de frustrados. 6. Este pobre gritó y el Señor lo escuchó, y lo salvó de todas sus angustias. 7. El ángel del Señor hace sus rondas junto a los que le temen y los guarda. 8. Gusten y vean cuán bueno es el Señor ¡dichoso aquel que busca en él asilo! 9. Teme al Señor, pueblo de los santos, pues nada les falta a los que le temen. 10. Los ricos se han quedado pobres y con hambre, pero a los que buscan al Señor nada les falta. 11. Vengan, hijos, y pónganme atención, quiero enseñarles el temor del Señor. 12. ¿Cuál es el hombre que anhela vivir y desea gozar días felices? 13. Guarda tu lengua del mal, tus labios de palabras mentirosas. 14. Apártate del mal y haz el bien, busca la paz y ponte a perseguirla. 15. Pero tiene puestos sus ojos en los justos y sus oídos pendientes de sus clamores. 16. El Señor aparta su cara de los malos y borra de la tierra su recuerdo. 17. En cuanto gritan, el Señor escucha, y los libra de todas sus angustias. 18. El Señor está cerca del corazón deshecho y salva a los de espíritu abatido. 19. Aunque el justo padezca muchos males, de todos los librará el Señor. 20. El cuida con afán todos sus huesos, no le será quebrado ni uno de ellos. 21. El malo morirá por su maldad y los que odian al justo, lo tendrán que pagar. 22. Pero el Señor libra el alma de sus siervos, el que se ampara en él no tendrá que pagar.
Este versículo del Salmo 34 nos enseña una verdad muy bonita sobre Dios. Nos dice que, a veces, las personas que son muy fuertes o que tienen muchas cosas (como los leones jóvenes que cazan para comer y que el Salmo llama aquí 'ricos') pueden quedarse sin nada y sentir hambre. Pero, ¡mira qué diferente es para los que buscan al Señor! Cuando buscamos a Dios y confiamos en Él de corazón, Él siempre nos cuida y nos da todo lo bueno y necesario. No nos dejará faltar nada que sea importante para nosotros. Es como si Dios fuera nuestro mejor amigo y papá, que siempre está atento a lo que necesitamos. Por eso, este versículo nos invita a confiar mucho en Dios y a buscarlo siempre en nuestra vida, sabiendo que Él es bueno y nos provee.
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