Julio II
Giuliano della Rovere, elegido en 1503, fue conocido como «el papa guerrero» por su empeño en recuperar y consolidar los Estados Pontificios, dirigiendo personalmente campañas militares. Gran mecenas del Renacimiento, encargó a Bramante la nueva basílica de San Pedro, a Miguel Ángel los frescos de la bóveda de la Capilla Sixtina y su tumba, y a Rafael las estancias vaticanas. Creó la Guardia Suiza (1506). Convocó el V Concilio de Letrán (1512). Bajo su impulso Roma se convirtió en capital artística de Europa. Murió en 1513.
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