Globalización y cambio religioso
Renée de la Torre Castellanos (México), Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas), Occidente Guadalajara
Globalización
La globalización de los sistemas religiosos. Hoy el mundo se ha encogido. Esta podría ser la metáfora que explica de manera más contundente los efectos de la globalización en el mundo contemporáneo. La globalización, aunque es un concepto que se deriva en un primer momento de los impactos de la economía capitalista en la unificación de los mercados, es también un concepto útil para entender las transformaciones culturales que se viven hoy. La globalización es un fenómeno que se manifiesta como efecto de una sociedad red, que en primera instancia implica una interconexión mundial por donde fluyen y se intercambian bienes, mercancías, significados, información, dinero, individuos, grupos sociales, más allá de las barreras regionales, nacionales y culturales. Decir que el mundo se ha encogido significa que las distancias (la duración temporal para recorrer un punto de origen a un punto de destino) están trastocadas. Lo que antes era lejano, ahora puede vivirse como cercano gracias a la velocidad de los intercambios que nos ofrecen las tecnologías de la comunicación e informática y a la eficiencia en los medios de transportes; además, en términos culturales, se ha ensanchado la concepción de nuestro mundo, al cual incorporamos las experiencias de nuestra propia movilidad o de nuestro acceso a una información global, haciendo que lo que lo que antes se apreciaba como exótico o extraño hoy puede ser valorado como familiar o normal. Por globalización de la religión entenderemos los procesos de translocalización y relocalización de elementos simbólicos propios de los sistemas religiosos. Su circulación atraviesa las fronteras nacionales y conecta en circuitos transnacionales creencias,
símbolos, rituales y mitos que anteriormente se mantuvieron anclados en culturas territoriales y religiones institucionalizadas. Este proceso contribuye a la hibridación de religiosidades y a la emergencia de dinámicas de reivindicación del regreso a los orígenes de las religiones. El impacto de la globalización en el cambio religioso se manifiesta principalmente en un conjunto de sucesos por estudiar, que definen ese proceso.
La transnacionalización de las iglesias evangélicas y las teorías del colonialismo internacional. El tema de la transnacionalización de la religión comprende dos procesos de transformación religiosa. Por un lado se estudia el impacto cultural de las protestantes de origen anglosajón en el continente latinoamericano (los testigos de Jehová, las asambleas de Dios, los mormones, los adventistas). Esta acción misionera, que ha tenido un crecimiento impresionante a partir de la década de los setenta, fue originalmente definida por distintos sociólogos de la religión como una estrategia de colonización y de imperialismo cultural y religioso sobre América Latina. Mediante esta concepción, la protestantización o pentecostalización del continente se veía como una amenaza cultural que debilitaría, sustituiría y terminaría por destruir las identidades tradicionales y locales.
Relocalización de las religiones internacionales. Hoy en día muchas de las iglesias evangélicas se han ido reculturalizando y han echado raíces en América Latina, además de que podemos mencionar un gran número de iglesias multinacionales, de origen latinoamericano, que han logrado una presencia internacional; entre ellas destacan la iglesia Universal del Reino de Dios, de origen brasileño, y la iglesia La Luz del Mundo, de origen mexicano. Las teorías contemporáneas que explican la internacionalización de la religión señalan que estamos lejos de una estandarización u homogeneización de la religión, y que estamos atestiguando un panorama marcado por la diversidad del campo religioso en el cual las contribuciones globales se combinan y negocian constantemente con las culturas locales.
La desterritorialización y la reterritorialización de la religiones nativas. En América Latina se han mantenido religiones vinculadas con poblaciones nativas y grupos étnicos, cuya identidad y religiosidad antecedieron la conquista o la construcción moderna de las naciones. Estas religiosidades, aunque la mayoría de las veces se practicaban bajo formas sincréticas con el catolicismo popular, habían estado históricamente muy vinculadas con aspectos raciales y con las culturas locales de ciertas poblaciones indígenas o de orígenes africanos. Por ejemplo, la Santería en Cuba, el Candomblé
en Brasil, la mexicanidad en México, el vudú en Haití, etc. Incluso estas religiones fueron matriz cultural e identitaria de movimientos nacionalistas, étnicos o raciales. Esto ha cambiado, pues en los momentos actuales estas religiones se han transnacionalizado (existe Candomblé en Argentina, Santería en Miami y París, y mexicanidad en España) en gran parte debido a los movimientos migratorios y de exilio masivo que hace que los pobladores lleven sus creencias y rituales a los lugares de destino; pero también se debe a una importación de cultos exóticos, que hibridizan las religiones nativas, puesto que sus nuevos practicantes ya no son necesariamente los sujetos históricos que mantuvieron esas tradiciones religiosas vinculadas con los valores étnicos, nacionales, clasistas y raciales.
Las religiosidades híbridas: el New Age como nuevo ecumene global de la religiosidad contemporánea. La religiosidad o sensibilidad religiosa conocida como New Age o Nueva Era tiene las características de un nuevo ecumene global, que opera como red planetaria de redes alternativas y de movimientos espirituales. El movimiento New Age se constituye de individuos y grupos autónomos, es extra eclesiástico, tiene una concepción holística de la relación entre lo particular y la totalidad, no tiene una doctrina definida, sino que es más bien un conocimiento flexible, difuso y ecuménico. Esta religiosidad, basada en el autodesarrollo individual, en el amor y respeto a la naturaleza, en la creencia en las energías como fuerzas creadoras del universo, es una religiosidad alternativa frente a algunos aspectos de la modernidad: la institucionalización, la industrialización y la sociedad de consumo. Diversos grupos del movimiento Nueva Era en América Latina han establecido conexiones, intercambios y fusiones con grupos nativistas indígenas o africanos, por ser considerados fuentes de sabiduría universal. Estos contactos tienen repercusiones en la conciencia identitaria, pues redimensionan el origen local de las tradiciones locales en un movimiento de alcances planetarios, y generan novedosas hibridaciones entre los nativismos americanos y las religiones orientales.
La transversalización de la religión: mercancías esotéricas y la religiosidad popular. La globalización está presente en la circulación de mercancías que forman parte de la oferta denominada “nebulosa esotérica”. Dicha mercantilización de símbolos religiosos, servicios terapéuticos, fórmulas mágicas, contextos turísticos, conocimientos ancestrales contribuye a transversalizar los regímenes de valor entre los contextos culturales y religiosos de donde fueron tomadas, los circuitos de circulación de las mercancías, y los contextos locales en que se consumen, usan y reapropian dichas mercancías como objetos cargados de
sentido religioso (sagrado, trascendente o mágico). Esta nueva red de mercado esotérico ofrece artículos con poderes mágicos o terapéuticos que provienen de distintas tradiciones religiosas: budistas, hinduistas, saberes esotéricos, de la magia blanca, del espiritismo, del catolicismo popular, de las cosmovisiones prehispánicas, que pueden ser mezcladas con todo tipo de ofertas de superación personal, de cuidado de la salud, del cuerpo y de la ecología. Esta mercantilización de bienes y servicios esotéricos, cuya circulación ocurre en establecimientos y en los medios de comunicación, produce nuevos sincretismos con los elementos mágicos religiosos de las culturas populares tradicionales.
Mass-mediación de las religiones. Cada día son más las ofertas de religiones mediáticas: “iglesias electrónicas”, “tele evangelizadores”, “radio evangelistas”, “religiones y cultos cibernéticos”. Gran parte del éxito misionero de algunas iglesias neopentecostales en América Latina se debe a la instrumentación misionera de los medios electrónicos, pero también los medios, en especial la televisión, son hoy en día un terreno de evangelización de la iglesia católica. Los efectos de la mass mediación también están modificando cultos, cada vez más parecidos a los reality shows, a conciertos pop, a espectáculos de masas.
Migración: transnacionalización y reetnización de las religiones populares. Los fenómenos migratorios masivos, sean de América Latina a Estados Unidos o de América del Sur a Europa, generan un intenso proceso de migración de los cultos religiosos, generando profundas transformaciones en las prácticas de la religiosidad popular, en sus lugares de origen; en las zonas fronterizas, como en la refundación de sus cultos locales en las zonas de destino migratorio.
En síntesis, podemos afirmar que la globalización impacta de distintas maneras y con distintos efectos la composición de las religiones contemporáneas: sea para generar nuevos hibridismos, o para esencializar las religiones tradicionales que se perciben en riesgo de extinción. En el caso de Latinoamérica, habrá que preguntarnos si sus efectos fortalecen o debilitan a las identidades locales o regionales, si el establecer nuevas conexiones translocales amplía los marcos éticos y filosóficos de los creyentes hacia una religiosidad abierta a la pluralidad mundo y a la pacífica convivencia de las diferencias, o si por el contrario es el nuevo fermento de brotes de intolerancia hacia los otros. ¿Es la globalización un paso firme hacia la modernidad, entendida como el sustento de la libertad, la reflexión crítica y una ética universal? O, por el contrario, ¿contribuye al reforzamiento de religiones integristas y fundamentalistas que se oponen a la
modernidad? Como hemos querido mostrar, la globalización es multidireccional y su principal efecto es la multiplicidad de formas de organizar la religión en novedosas coordenadas espacio-temporales, a partir de las cuales se generan los marcos de interacción comunicativa del nosotros y los otros, de lo cercano y lo lejano, de lo propio y lo exótico. En este nuevo contexto se conforman las maneras de organizar las creencias de los ciudadanos contemporáneos.
Referencias Jean Pierre Bastian. La mutuación religiosa de América Latina, México, Fondo de Cultura Económica, 2003. - Stefanía Capone (ed.). Religiones transnacionales, Revista Civilisations, Vol. LI, Nº 1-2, Institut de Sociologie de la Université Libre de Bruxelles, enero 2004. - Julia Carozzi (org.). A Nova Era no Mercosur, Petrópolis; Editora Vozes, 1999. - André Cortén, Jean Pierre Donzon y Ari Pedro Oro (comps.). Les nouveaux conquérants de la foi, Paris, Karthala, 2003. - Renée De la Torre y Cristina Gutiérrez Zúñiga (eds.). Religión y mercancías en América Latina, Revista Desacatos, Nº 17, Ciesas, México, 2005. - Ari Pedro Oro y Carlos Steil (orgs.). Globalização e religião, Petrópolis, Editora Vozes, 1999.
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