Conciencia moral
Ricardo Salas Astraín (Chile), Universidad Católica Silva Henríquez
Bioética › Conceptos éticos
Concepto, historia y relevancia internacional. La cuestión de la conciencia moral ha sido fundamental para el análisis ético-religioso de los actos humanos, buenos o malos, y se ha insistido en el carácter autoconsciente o del sí mismo. En particular, en la filosofía griega refiere al sentido o la capacidad para discernir y reconocer concretamente los actos buenos o malos relativos a la acción (phronesis). Entre los autores modernos, Descartes y Spinoza, se la vincula a la tristeza o remordimiento (remords de conscience) de realizar algo malo. Entre los alemanes se distingue bewusstsein (conciencia) de gewissen. En Wolff y Kant, gewissen se entiende como la facultad que juzga la moralidad de nuestras acciones. Se trata, por consiguiente, de una categoría ética y moral que sitúa a la conciencia moral frente al sentido mismo de las cuestiones prácticas, a saber, del modo de acertar o errar. La exigencia autónoma de hacer el bien que hace morales ciertos actos, y que por extensión puede ampliarse a los acciones políticas y jurídicas, se contrapone a un hacer el mal o errar, y que puede incluir una deformación de la misma conciencia. En general, la conciencia moral contiene cierta ambivalencia y se vincula con otras formas de la conciencia, que en su dimensión general puede ser psicológica, epistemológica y metafísica. La conciencia moral aparece con un carácter inherente al ser humano, de modo que con frecuencia la discusión es saber si su origen es natural o social. La alternativa entre una y otra no da cuenta de los estudios de la conciencia moral en el siglo XX. Hay un trasfondo en la estructura propia del ser humano, pero que exige una consideración relativa al modo histórico-social de discernir correctamente una acción, lo cual hace que un análisis ético-moral no puede desprenderse del análisis de los contextos. En las décadas recientes, y producto del giro lingüístico, ella aparece refiriendo a la capacidad comunicativa de
consolidarse entrando en una relación moral intersubjetiva. Habermas la considera desde un modelo de una acción comunicativa. En los estudios de desarrollo moral se muestran perfectamente sus diversos grados, desde el convencional hasta el posconvencional. En los debates actuales relativos a los atropellos a los Derechos Humanos, esta categoría vuelve a ser relevante pues ayuda a conceptualizar la problemática de la debida formación de la conciencia de los profesionales, de entender lo que significa apelar a una “decisión en conciencia”, esclarece el tema de la “debida obediencia” a aquellos que entregan órdenes institucionales, y profundizar los grados de conciencia frente a la violación de los derechos de los otros. Estos temas son claves en un enfoque crítico de la bioética latinoamericana.
Estado del concepto en América Latina (teóricopráctico). En América Latina las cuestiones éticomorales han tenido relevancia desde los inicios de la Conquista de América, donde diversos teólogos y pensadores denunciaron los gravísimos atropellos de las poblaciones autóctonas. Asimismo en el nacimiento de nuestros países para muchos de los patriotas luchar por la soberanía del pueblo fue una cuestión asumida desde una naciente conciencia sociohistórica. De igual modo, en las últimas décadas la defensa de los derechos de los perseguidos fue una cuestión que agudizó la conciencia social y moral de muchos latinoamericanos. Si bien el tratamiento europeo clásico de la conciencia moral distingue la conciencia moral de la conciencia sociohistórica, en América Latina esta cuestión “moral” no puede comprenderse sin hacer referencia a los contextos a-simétricos y conflictivos. Un enfoque relevante es la idea de la emergencia de la conciencia crítica en la pedagogía de Paulo Freire, quien señala que el paso hacia una plena humanización implica dejar la conciencia ingenua o mágica para avanzar hacia una conciencia crítica; en este sentido hay una concepción de carácter histórico que lleva a entender los desafíos de una formación de la conciencia ético-crítica. Entre los filósofos morales se ha mantenido esta concepción vinculada al proyecto de un personalismo comunitarista, pero la idea más significativa surgió a partir de los debates iniciados por la filosofía de la liberación. Entre algunos pensadores latinoamericanos se ha dado en los últimos 30 años un debate acerca de la conciencia ligada a las nociones de reflexividad o subjetividad. Entre otros, Acosta, Dussel, Marquinez-Argote y Roig se interesan en el proceso histórico que conlleva el desarrollo de una “toma de conciencia” que va desde las narraciones individuales y sociales hasta el desarrollo de la conciencia ético-crítica que haga frente a los conflictivos contextos latinoamericanos.
Posición crítica del autor. El problema de la conciencia moral exige empalmarla con la categoría de la reflexividad. A menudo en las ciencias sociales se ha valorizado el carácter reflexivo de los sujetos sociales en un entorno moderno, y contrapuesto a la tradición. A veces, se la ha entendido como un ejercicio también moderno de una autenticidad reflexiva, al modo de Ferrara, o como lo señala Bordieu, un elemento central de la sociología crítica. No obstante, sin desconocer estos aportes convergentes, la consideramos una categoría histórico-cultural, por la cual la reflexividad aparece como parte de un proceso de la humanidad, y refiere a ese proceso inherente a las culturas humanas, no necesariamente modernas, desafiadas al diálogo y a la comunicación con otras culturas para interactuar con un tipo de justicia intercultural. La idea de la reflexividad es clave, por tanto, para consolidar dicha instancia crítica dentro de las exigencias intersubjetivas del diálogo intercultural, ya que permite desvelar, entre otras, las formas ideológicas de la racionalidad tecnológica como “astucia del poder”. Ella contribuye a avanzar en la adecuada crítica de la razón abstracta homogeneizante, a partir del reconocimiento de los otros saberes culturales. Esta es la “razón práctica intercultural” que responde a los saberes de los mundos de vida que no han sido colonizados, para usar el vocabulario habermasiano, y que permite levantar una noción de bioética que asuma los desafíos propios de nuestros contextos. Si esta tesis acerca de la criticidad ético-política es correcta, afirmamos que en todos los contextos culturales se requiere alcanzar niveles de enjuiciamiento frente a determinadas situaciones inhumanas. En cada cultura la conciencia moral y la vida ética se logran a través de las virtualidades de las formas discursivas y estas pueden ser llevadas a su nivel de mayor reflexividad. El trabajo de los especialistas coincidiría entonces con la posibilidad de sostener que el problema de la lingüisticidad contextual comprende las relaciones intersubjetivas, lo cual implica poner de relieve conjuntamente la perspectiva pragmática y la hermenéutica en el análisis de las razones. Se lograría establecer así una concordancia entre las razones de los otros y las diversas formas discursivas que expresan la polifacética experiencia humana y moral. Existiría entonces la posibilidad de sostener que la relación práctica, por una parte, no se reduce de ningún modo a un acto comunicativo-lingüístico, pero, por otra parte, se lograría aprovechar el tema de las razones morales de un modo eminentemente comunicativo y reflexivo, en el terreno de los actos de habla. Es necesario forjar un modelo teórico que permita establecer efectivamente su articulación mutua.
Referencias E. Dussel, Ética de la liberación en la edad de la globalización y de la exclusión, Madrid, Trotta, 1998, cap. V. - G. Fernández, “Conciencia teórica y conciencia moral. Encuentro y diversificación”, en Escritos de filosofía, 37-38, (2000), pp. 141-150. - Paulo Freire, Concientizaçao e práctica da libertaçao, São Paulo, Moraes, 1992. - O. Höffe, Diccionario de ética, Barcelona, Grijalbo, 1994. - J. Habermas, Conciencia moral y acción comunicativa, Barcelona, Grijalbo, 1986. - J. Ladrière, L’éthique dans l’univers de la rationalité, Montreal-Namur, 1997. - J. Libanio, “Conciencia crítica-concientización”, en Pensamiento crítico latinoamericano, Santiago, Ediciones UCSH, 2005, T.I, pp. 53-62. - Germán Marquinez Argote, El hombre latinoamericano y sus valores, Bogotá, Editorial Nueva América, 1980. - A. A. Roig, Ética del poder y moralidad de la protesta, Mendoza, Ediunc, 2002. - R. Salas Astrain, Ética intercultural, Santiago, Ediciones UCSH, 2003.
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