Nuestra Señora del Santísimo Rosario
La advocación del Rosario reúne en una sola devoción la meditación de los misterios de la vida de Cristo y la oración repetida del avemaría. La tradición la asocia a santo Domingo de Guzmán, a quien la Virgen habría enseñado esta forma de rezar como instrumento de evangelización. La Orden de Predicadores la difundió por Europa y, más tarde, por América.
La fiesta nació de un acontecimiento histórico concreto. El 7 de octubre de 1571, la flota cristiana venció a la otomana en la batalla de Lepanto, y el papa san Pío V atribuyó el resultado a la intercesión de María invocada mediante el Rosario. Instituyó entonces una conmemoración que su sucesor Gregorio XIII fijó en esa fecha bajo el título de Nuestra Señora del Rosario.
La devoción cobró nuevo impulso en el siglo XIX y XX, sobre todo después de que en Lourdes y en Fátima se insistiera en el rezo del Rosario como camino de conversión y de paz. León XIII dedicó varias encíclicas a recomendarlo y muchos pueblos lo adoptaron como oración familiar de la tarde.
En Guatemala esta advocación tiene un peso especial: la Virgen del Rosario, venerada en el templo de Santo Domingo de la capital, fue declarada patrona de la república y coronada canónicamente en 1934. Octubre es allí mes mariano por excelencia, con velaciones, novenas y un solemne cortejo procesional por el Centro Histórico en torno al 7 de octubre.
Ubicación: Devoción universal; ligada a la Orden de Predicadores · Festividad: 7 de octubre
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