Nuestra Señora de Beauraing
Entre finales de 1932 y comienzos de 1933, en la localidad belga de Beauraing, cinco niños de dos familias dijeron ver a la Virgen en numerosas ocasiones, junto a un espino del jardín de un convento. Las apariciones se sucedieron durante semanas y atrajeron pronto la atención de toda la región, que acudía a observar a los niños en éxtasis.
La Virgen se mostró sonriente, con las manos juntas, y en uno de los encuentros abrió su manto para dejar ver un corazón de oro, rasgo que dio a esta advocación el nombre de Virgen del Corazón de Oro. Sus palabras fueron breves: pedía oración, mucha oración, y prometía convertir a los pecadores, presentándose como Madre de Dios y Reina del cielo.
La Iglesia examinó los hechos con detenimiento y el obispo de Namur reconoció oficialmente las apariciones en 1949, el mismo año en que aprobó las de la cercana Banneux. Beauraing quedó así como uno de los lugares marianos reconocidos de Bélgica, en una época marcada por la inquietud previa a la Segunda Guerra Mundial.
En el lugar se levantó un santuario que acoge peregrinaciones, sobre todo del mundo de habla francesa y neerlandesa. La devoción a la Virgen del Corazón de Oro insiste en la oración confiada y en la conversión. La memoria se celebra en fechas locales ligadas al tiempo de las apariciones.
Ubicación: Beauraing, Bélgica · Festividad: Memoria local (apariciones de 1932 y 1933)
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