María, Madre de la Iglesia
Este título contempla a María como madre de todos los creyentes y de la comunidad entera de los discípulos de Cristo. Tiene su fundamento en la escena del Calvario, cuando Jesús, desde la cruz, confió a su Madre al discípulo amado con las palabras que la tradición ha leído como entrega de María a toda la Iglesia.
El papa Pablo VI proclamó solemnemente a María Madre de la Iglesia al clausurar la tercera sesión del Concilio Vaticano II, en 1964. Quiso así subrayar el papel maternal de la Virgen en el misterio de la comunidad cristiana, en un momento en que la teología profundizaba en la relación entre María y el pueblo de Dios.
Durante décadas la celebración tuvo carácter local o votivo en distintas diócesis y comunidades religiosas. La devoción se nutrió de la imagen de María orando con los apóstoles en el cenáculo, a la espera del Espíritu Santo, presentada en los Hechos de los Apóstoles como corazón de la primera comunidad.
En 2018 el papa Francisco dispuso que la memoria se inscribiera en el calendario romano general y se celebrara cada año el lunes siguiente a Pentecostés. La elección de esa fecha une la maternidad espiritual de María con el nacimiento de la Iglesia en la efusión del Espíritu.
Ubicación: Devoción universal de la Iglesia · Festividad: Lunes después de Pentecostés
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