María Auxiliadora
El título de Auxiliadora de los Cristianos invoca a María como ayuda y defensa del pueblo creyente en sus dificultades. La expresión es antigua y aparece en las letanías, pero como advocación tomó fuerza tras la victoria de Lepanto y, sobre todo, después de que Pío VII instituyera su fiesta en 1815 al recuperar la libertad tras el cautiverio que le impuso Napoleón.
Don Bosco, el santo educador de la juventud, hizo de María Auxiliadora el centro de su obra. La presentó a los jóvenes pobres de Turín como Madre y protectora, y levantó en su honor una gran basílica que se convirtió en corazón de la familia salesiana. Atribuyó a su intercesión numerosos favores y la difundió por las casas salesianas de todo el mundo.
A través de los salesianos la devoción llegó a América, Asia y África, vinculada a escuelas, talleres y oratorios para los jóvenes más necesitados. La imagen suele mostrar a María coronada, con el Niño en brazos y el cetro en la mano, en actitud de quien acude en auxilio de sus hijos.
La fiesta del 24 de mayo se celebra con especial solemnidad en los ambientes salesianos y en países como Argentina, donde la Auxiliadora goza de gran arraigo. La devoción une la confianza en la protección de María con el compromiso por la educación cristiana de las nuevas generaciones.
Ubicación: Basílica de María Auxiliadora, Turín, Italia · Festividad: 24 de mayo
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