Donato de Fiésole, Santo
Obispo, 22 Octubre
Donato de Fiésole, Santo
Según la tradición, cuando el santo emprendió una peregrinación a Roma hacia el siglo IX y de regreso pasó por Fiésole, encontró al clero ycon él habían sumido las hostias consagradas del sagrario: Hermanas, ya tienes ustedes cosas que contar para cuando sean viejas?. Desde 1932 rige su diócesis desde Madrid, y el 5 de agosto de 1935 el Papa Pío XI lo nombra obispo de Palencia. En el discurso de entrada se emocionó mucho y dijo: Necesitaba llorar de alegría después de haber llorado tantos años de amargura?. Me duele el corazón de tanto amar?.
LA FECUNDIDAD DE SU PLUMA
Con estilo ágil, lleno de gracia andaluza y de unción, transmitió el amor a la Eucaristía, introdujo en la oración, formó catequistas, guió a los sacerdotes. Entre sus libros, destacamos: "El abandono de los Sagrarios acompañados", "Oremos en el Sagrario como se oraba en el Evangelio", "Artes para ser apóstol", "La gracia en la educación", "Arte y liturgia", etc. Escritos que por su gran difusión se han recopilado en la edición de sus Obras Completas.
ENFERMO
Los últimos años su salud empeora notablemente, prueba que vive de modo heroico, sin perder la sonrisa de su rostro siempre amable y acogedor, y la aceptación de los designios del Padre. Al salir de Palencia para Madrid, desde la camilla ante el sagrario de su capilla, le dijo al Señor: "Si quieres que vuelva, bendito seas, si no quieres que vuelva, bendito seas". En la clínica pide que le situen cerca de la ventana para ver la luz: "Hermana, le dice a la religiosa enfermera, soy andaluz". El 4 de enero de 1940 entregó su alma al Señor. Fue enterrado en la catedral de Palencia, donde podemos leer el epitafio que él mismo escribió: "Pido ser enterrado junto a un Sagrario, para que mis huesos, después de muerto, como mi lengua y mi pluma en vida, estén siempre diciendo a los que pasen: ¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejéis abandonado!". He tenido el regalo de poder orar en esa capilla de la Catedral de Palencia ante su lápida a los pies del sagrario. Juan Pablo II declaró sus virtudes heroicas el 6 de abril de 1998, y aprobó el milagro atribuido a su intercesión el 20 de diciembre de 1999. Manuel González García, obispo de Málaga y de Palencia, fue una figura significativa y relevante de la Iglesia española durante la primera mitad del siglo XX.
PALABRAS DE JUAN PABLO II EN LA BEATIFICACION
Esa fue la gran pasión del nuevo beato Manuel González García, obispo de Málaga y después de Palencia. La experiencia vivida en Palomares del Río ante un sagrario abandonado le marcó para toda su vida, dedicándose desde entonces a propagar la devoción a la Eucaristía, y proclamando la frase que después quiso que fuera su epitafio: ¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejéis abandonado!". Fundador de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, el beato Manuel González es un modelo de fe eucarística, cuyo ejemplo sigue hablando a la Iglesia de hoy?.
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