Pecado
Con muchos términos se designa el mal que en el hombre indica una falla en su naturaleza, en sus acciones o en sus propósitos. Los términos están tomados de las relaciones humanas injusticia, iniquidad, rebelión, traición, deuda. La Biblia presenta la revelación de Dios como una constante invitación al bien. Por eso el pecado se presenta casi en cada página de los libros sagrados como una ofensa contra Dios y como un mal para el hombre La historia bíblica se presenta como una Historia de la Salvación, para redimir o rescatar al hombre del poder del pecado. Dios percibe y castiga el pecado (Gen 18,20). Acepta las súplicas y sacrificios para que tenga misericordia (Ex 10,17; Lev 5,11; 14,13; Num 7,46). Espera que el pecador reconozca su pecado (Sal 51,4). San Pablo hace un paralelo entre Adán, pecador y causante del mal en el mundo y Cristo, nuevo Adán que nos purifica del pecado (Rom 5,11-18). El poder del pecado es real en cada uno, inclusive en el cristiano que tiene fe y quiere vivir según el Evangelio (Rom 7, 17-25). Orar por el pecador es una exhortación ya presente en la Iglesia apostólica (1 Jn 5,16)
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