Desierto
En el Éxodo la marcha por el desierto tuvo la función de unir a los israelitas y forjar su conciencia como nación consagrada a Dios. Ex 19,2. Hay pasajes en que el desierto aparece como lugar maldito, poblado de espíritus. Lev 16,10. En otros pasajes es el lugar de los grandes silencios, donde se escucha mejor la voz de Dios y se puede reflexionar en lo que Él dice. Deut 29,4; Os 2,16. Es el sitio donde se inician las tentaciones de Cristo. Mat 4,1-11; Luc 3,4-6
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