Zoroastro y Zoroastrismo HIST.
Categoria:
Historia
Zoroastro es el nombre con el que era designado entre los griegos un personaje religioso del antiguo Irán llamado Zarathustra (o, más exactamente, Zarathushtra); la grafía con la que se ha transmitido su nombre a las lenguas occidentales es, pues, tanto Z. como Zarathustra. Su vida se halla encubierta por un hálito de leyenda que hace muy difícil su comprensión histórica. Escritores griegos y latinos lo sitúan hacia el 6000 a. C., apoyándose en las leyendas ya formadas. Esto es a todas luces imposible, por lo que hay que recurrir a fuentes más verosímiles o veraces. Sabemos que el zoroastrismo existía ya en el s. v a. C.; lo confirma el descubrimiento realizado en Elefantina de unos papiros arameos en los que se menciona el nombre de uno de los gobernadores persas de Egipto en la segunda mitad del s. v, bajo el reinado de Darío II. A este gobernador se le designa con el adjetivo de mardazna, es decir, adorador de Mazda. Por’ ello debemos situar el momento de Z. en el s. vi a. C. como máximo.Las tradiciones del parsismo (v.), muy posteriores, dicen que Z. fue hijo de Purshaspa y de Dughedha; su leyenda está llena de prodigios, puesto que en ella continuamente logra escapar de acosos de hechiceros y nigromantes que tratan de acabar con su existencia. A los 20 años se retira a la gruta de una montaña; a los 30 afirma haber tenido una "visión" o "revelación" a orillas del Daitia que le decide a predicar la nueva religión de Ahura Mazda. Por orden de éste va a la corte de Vishtaspa y se dedica a la conversión de este rey. Al llevarse a cabo ésta, las del pueblo se producen en masa y se extienden por todo el Irán. La tradición explica que Z. pereció al intentar retener la invasión de los Hyaona.Al parecer, Z. era un pequeño propietario con gentes y ganados, educado en las formas tradicionales del país. Después de su visión no fue admitido por los suyos, que llevaban un vida pastoril en parte nómada; ante el fracaso de su predicación, buscó un protector que le ayudase a hacer realidad su ideal de justicia; lo halló en el rey Vishtaspa. En su corte gozó de otros apoyos, sobre todo de Yamáspa, con cuya hija casó. Predicó una especie de guerra santa contra los enemigos del gobierno de Vishtaspa. Sus doctrinas y predicación están recogidas en los libros llamados Awesta, Avesta o Zend Avesta, posteriores a Z. (aproximadamente del s. Iv a. C. los escritos más antiguos), que sirven sólo relativamente para conocer a un Z. ya legendario, y que reflejan la evolución posterior al zoroastrismo (v. ZEND AVESTA).El zoroastrismo es esencialmente una reforma de las creencias preexistentes en el país (v. IRÁN VII; MAZDEÍSMO). Fue una nueva doctrina que se constituyó sobre la base de creencias de tipo ario (v.) comunes al Irán y a la India y a la que hemos de ver como poseedora de una moral muy elevada que la hace comparable a los grandes sistemas religiosos creados por la humanidad antes o al margen del cristianismo, pero sin llegar a la elevación de éste (que procede no de la humanidad, sino de Dios mismo). La religión de Z. se basa en la afirmación de la sublime santidad del dios Ahura Mazda (el "Sabio Señor"), del pronto advenimiento de su reina y la necesidad de que cada hombre se decida en favor de él, contra los partidarios de Mitra (v.) que practicaban un culto inmoral, cruento y orgiástico y que llevaban una vida nómada. A Ahura Mazda (u Ormuz), que es el dios supremo bueno, se opone el principio del mal Anramaninyu (AhrinOn), que es el antidios, la antítesis dualística del dios verdadero y supremo. Entre ambos existe una continua lucha, que sólo ha de terminar con la victoria de Ahura Mazda.El Mundo, según Z., ha de durar doce mil años con periodos más cortos de tres mil años cada uno. Los tres primeros milenios se destinan a la creación del bien: Ahrimán sale de la tiniebla, y Ormuz le ofrece la paz que es rechazada, entonces comienza un combate de nueve mil años, que culminará con la destrucción del mal. Existían junto a Ormuz otros seres que también eran objeto de adoración: los seis Anaesaspenta (Amsaspand), los santos inmortales, que eran como abstracciones del mismo Ormuz (el bien pensar, el orden, la soberanía, la integridad, la piedad y la inmortalidad). Mucho más numerosos eran los Yazata (Ized), es decir, los venerables; al lado de éstos existían los Frayasi (Ferver) que eran las almas de los justos.Poseemos testimonios de autores griegos posteriores, que si bien no citan la persona de Z., en cambio relatan ritos de una religión que a todas luces corresponde al zoroastrismo. Heródoto explica la forma de vida que llevaban los magos, o especie de sacerdotes del zoroastrismo; refiere la lucha a muerte que se llevaba contra algunos animales en los que se veía la encarnación del mal, y la protección que recibían muchos otros por pertenecer a Ormuz. Pausanias refiere el culto que recibía el fuego sagrado de Ormuz y el modo como eran abandonados los cadáveres de los difuntos en torres cilíndricas que se elevaban en lugares montañosos y deshabitados, puesto que la religión zoroástrica vedaba la inhumación y la incineración. Aún hoy en día se yerguen estas torres del silencio (dakhma) como testimonio de este antiquísimo rito.El zoroastrismo, en general, significó una purificación y mejoramiento de las religiones iranias, acentuando una tendencia al monoteísmo que se convirtió en dualismo (v.), y más aún con el maniqueísmo (v.) posterior; en cambio con el parsismo (v.) persistió más un monoteísmo (v.) bastante acusado. En el zoroastrismo hay lugar para la oración (v.), para ciertos actos de culto o sacrificios (v.) más ordenados, una ascética y una moral más exigente de justicia y un reconocimiento de la vida del más allá; después de la muerte las almas serán juzgadas una a una y premiadas con la estancia en la región de la luz o castigadas con las penas del infierno. Del zoroastrismo derivó en el s. ui d. C. el maniqueísmo, que se extendió por el Mediterráneo perdurando hasta al menos el s. v, e influyendo en diversas sectas y herejías gnósticas de aquellos primeros siglos cristianos (v. MANIQUEÍSMO; GNOSTICISMO II) y aun, quizá, después en diversos errores dualistas (v. DUALISMO). En Irán mismo el zoroastrismo, con mayores o menores variaciones, perduró hasta la invasión musulmana, con la que fue desplazado por el islamismo (v.); pero se ha conservado en gran parte, y aun purificado en sentido monoteísta, a través de los iranios que huyendo de la invasión se establecieron en la India y que forman hoy día las comunidades llamadas parsis (v. PARSISMO).V. t.: IRÁN VII; ZEND AVESTA; y sobre todo MAZDEÍSMO.E. RIPOLL PERELLÓ, E. SANMARTÍ GREGO, JORGE IPAS.
BIBL.: F. KBNIG, La religión de Zarathustra, en Cristo y las religiones de la Tierra, II, Madrid 1961, 567-617; G. DUMÉZIL, Naissance d’Archanges, París 1945; íD, Les Dieux des Indo-européens, París 1952; 1. H. MoULToN, Early Zoroastrianísm, 1913; G. MESSINA, Der Ursprung der Magier und die zarathustrische Religion, Roma 1930; fD, Le religioni dell’Iran, en Le religioni del Mondo, ed. N. TURCHI, Roma 1946; íd, La religione persiana, en Storia delle Religioni, dir. P. TAccHI VENTURI, I, Turín 1934; J. DUCHESNE-GUILLEMIN, La religión iraniana, en Las religiones del Antiguo Oriente, Andorra 1958; fD, La religión de l’Iran, París 1962; fu, Zoroastre, París 1948; v. t. la bibl. de MAZDEÍSMO.
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