Zoogeografía CIENCIA
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Ciencia
Definición y límites. Por su etimología, la Z. se identificaría con la Geografía zoológica, esto es, el estudio de la distribución de los animales en la superficie de la Tierra. Esa distribución depende de causas ecológicas (animales diversos en los diferentes ambientes o medios vitales), históricas y otras. Por consiguiente, la Z. se ocupa, además, de los factores que han influido, e influyen, sobre la repartición de los animales en el espacio y en el tiempo, que, a su vez, es el resultado de la evolución general de los seres vivos; de aquí que la Z. no pueda separarse de la Fitogeografía (v.; Geografía botánica). Ambas ciencias constituyen, juntas, la Biogeografía.Factores zoogeográficas. La fauna de un país o de una región depende, como es obvio, de múltiples factores. Esa complejidad determina que los aspectos faunísticosconstituyan un carácter descriptivo importante no sólo para el biólogo, sino también para el geólogo y para el geógrafo. Históricamente, cabe al naturalista español José de Acosta (v.) el gran mérito de haber hecho notar, por primera vez, las diferencias faunísticos entre el Antiguo y el Nuevo Mundo, que atribuyó, con agudeza, a una evolución diferente. La obra de Acosta y de otros grandes naturalistas españoles en América (Fernández de Oviedo, Hernández, etc.) fue poco menos que olvidada, y en los tratados de Biogeografía se suele atribuir a Buffon (v.) el asentamiento de las bases de la moderna Zoogeografía.
Se deben tener en cuenta dos factores principales: la dispersión y la adaptación. No hay ninguna especie animal (si exceptuamos al hombre) capaz de habitar en el mundo entero. Una especie cosmopolita no se da en condiciones naturales. La amplitud de la dispersión viene limitada, justamente, por la adaptación. En las especies parásitas la amplitud de dispersión va ligada a la del hospedera; depende, pues, de la adaptación parasitaria. A su vez, la dispersión puede depender de factores geográficos o paleogeográficos complicados (barreras, áreas disjuntas, etc.).Métodos zoogeográficas. Por las razones expuestas es difícil definir el contenido y límites de la Z., sobre todo respecto a la ecología (v.). Como dice Schilder (o. c. en bibl.), la ecología opera a nivel de especie y en un espacio limitado (el habitáculo y el biotopo); la Z. opera con géneros y grupos superiores, incluso a nivel clase, su espacio es la provincia o la región biogeográfica, que, territorialmente, puede abarcar un continente o un océano completos. También varía la Z. en sus fines. Hacia 1890, el norteamericano C. H. Merriam intentó un estudio comparativo de áreas zoogeográficas de América del Norte en relación con la vegetación (zonas biológicas de Merriam). Esta es una línea de investigación muy interesante para el zoogeógrafo. Otras se basan en el estudio de la fauna (método faunística), y su distribución en regiones zoogeográficas (método regional). Para ello se requiere un conocimiento detallado de los grupos sistemáticos (método sistemático). La coordinación de los datos sistemáticos, faunísticos y regionales constituye el verdadero fin de la Z., según han puesto de manifiesto W. C. Allee y K.. P. Schmidt en su clásica obra Ecological Animal Geography (1951).Regiones zoogeográficas. La subdivisión regional del globo terráqueo procede de un trabajo clásico de Sclater (o. c. en bibl.). Se distinguen dos subdivisiones independientes, una para la fauna continental y dulceacuícola, y otra para la fauna marina.Mares. La subdivisión zoogeográfica de los mares se ha basado mayormente en la distribución de los mamíferos y de las aves; pero otros grupos pueden servir para una caracterización regional. Muchos peces y crustáceos, ciertos equinodermos, numerosas esponjas y algunos invertebrados más son peculiares de determinados mares o de regiones oceánicas concretas. Los corales y las madréporas, en general, no pueden vivir más que en aguas cuya temperatura sea superior a los 20°; para ellos, corrientes frías que hagan descender la temperatura por bajo de los 15<> son un factor limitativo absoluto.Sin embargo, para los animales marinos se prefiere una subdivisión regional referida no a la superficie del mar sino a toda su masa. Así, se distinguen dos grandes zonas en sentido vertical, y cada una de éstas, a su vez, se subdivide según la proximidad a la costa. Tenemos entonces: 1) una región bentónica (de los fondos), que comprende las zonas litoral (fondos cercanos a la costa) y abisal (grandes fondos oceánicos); y 2) una región pelágica (del mar libre), que abarca las zonas nerítica (superficial de las aguas costeras) y oceánica (superficial de los océanos o de alta mar). También se puede citar una zona batipelágica, que es la de las aguas profundas, aunque sin llegar al fondo. Siguiendo al oceanógrafo danés Bruun (1952), se admite modernamente el llamado dominio hadal, que comprende las grandes fosas oceánicas, desde los 6.000 hasta más de 10.000 m. de profundidad.En un sentido estrictamente faunístico, se distinguen las siguientes regiones marítimas: artatlántica, mesatlántica, artirénica, mesirénica, indopelágica y notopelágica. La artatlántica o boreal comprende, no sólo la parte norte del atlántico, sino también los mares septentrionales que con él se relacionan. Se caracteriza por la presencia de ciertas focas, como la gris y la de capuchón, y por la existencia exclusiva de la ballena propiamente dicha (Balaena mysticetus) y de los pingüinos verdaderos. Carece en absoluto de sirenios. La mesatlántica, también llamada atlántica tropical, formada con la parte media del mismo océano, con el mar Mediterráneo y el de las Antillas, ofrece como peculiares las focas del género Monachus, precisamente con una especie mediterránea y otra antillana, y los manatíes, cuyas especies pertenecen al África occidental y a la América tropical, aunque son animales más fluviátiles que marinos. Las artirénica y mesirénica corresponden, por su posición en el Pacífico, a las dos anteriores en el Atlántico; ambas tienen, además de verdaderas focas, leones marinos. En la primera hay también un género propio de cetáceos (Rhachianectes) y tuvo en tiempos no muy remotos un sirenio. La indopelágica comprende todo el océano Indico y es la única que no tiene focas; en cambio, cuenta con los dugongos. Finalmente, la notopelágica abarca los mares australes, aproximadamente desde el trópico de Capricornio. Entre sus animales peculiares hay varios géneros de focas, leones y osos marinos, el elefante marino, dos géneros de cetáceos (Berardius y Neobalaena), los pájaros bobos y los albatros.Continentes. En el dominio terrestre y dulceacuícola se admiten las siguientes regiones; paleártica, con Europa, África hasta el trópico de Cáncer, Norte y centro de Asia; oriental, con el Asia no paleártica (excepto Arabia) y Malasia; etiápica, con el resto de África y el Sur de Arabia; neártica, con América del Norte hasta el centro de México y Groenlandia; neotropical, con el resto de América, y australiana, con toda Oceanía, excepto Malasia.Entre las cuatro primeras y las dos últimas hay cierta semejanza. Por ello se ha distinguido entre la artogea. o reino artogeico, fundamentalmente el hemisferio boreal, y la notogea o reino notogeico del hemisferio austral, en donde son típicos los marsupiales. En la fauna dulceacuícola están, en la primera, los cangrejos potamóbidos; en la segunda, los parastácidos. En la fauna edáfica señaló el alemán Michalesen (1903) que en el reino artogeico predominaban los lumbrícidos (lombrices de tierra comunes); en el reino notogeico existen, sobre todo, lombrices de tierra gigantes (megascolécidos).Cada región se subdivide en subregiones, que a su vez comprenden provincias y éstas distritos. (Andalucía es el distrito, bético, de la provincia ibérica, de la subregión mediterránea). El paso de unas regiones a otras es gradual.1. Paleártica. Se incluyen en ella Japón, Canarias y Madeira. No cuenta con ningún orden propio y carece de muchos. Faltan marsupiales, desdentados, proboscídeos, aves corredoras, colibríes y, entre los reptiles, boidos, cocodrllidos e iguánidos. Familias exclusivamente paleárticas son: muscardínidos o, lirones y espalácidos ratas-topos. Entre los géneros peculiares de la región s encuentran: corzos, camellos, varios topos, varios osos tejones, jaks, antílopes saiga, rebecos, arrendajos, petirrojos y perdices.Ya señaló Buffon el parecido de esta región con la neártica; en efecto, ambas tienen bisontes, carneros mon teses, ciervos, alces, renos, castores, linces, garduñas y comadrejas. Por eso ambas se reúnen, a veces, bajo el nombre de Holártfca.2. Oriental. Se ha discutido sobre su límite en Malasia, adoptándose la llamada línea de Wallace, dejando Célebes y Lombok en la región australiana y separando así el mar de Java (50 brazas de profundidad) del de Flores (100 brazas). Su característica es la abundancia de monos, murciélagos y reptiles. Exclusivos de ella son: elefante índico, rinoceronte unicornio, gibón y tapir malayo:3. Etiápica. Son exclusivos: la jirafa, el hipopótamo, las cebras, el okapi, el chimpancé, el gorila, la hiena, los rinocéfalos, el avesecretario, etc. Es sobre todo la región de los antílopes. No hay ciervos ni osos.
4. Neártica. Con semejanzas con la paleártica, tiene animales propios (un marsupial, la zarigüeya, y unos carnívoros, los zorrinos o mapuritas). Los roedores son diversos y hay rumiantes peculiares, como el toro almizclado, y el berrenda (mal llamado antílope).5. Neotropical. Se caracteriza por mamíferos exclusivos de la región (vampiros, llamas, roedores como el agutí, vizcacha y chinchilla). Pero lo más importante son las aves y también anfibios y reptiles. Son típicos el chajá (Chauna) y el ñandú (Rhea), así como las rapaces catartoideas (zopilote, etc.).6. Australiana. Tiene una fauna verdaderamente su¡ géneros, compuesta de marsupiales, monotremas, murciélagos, pequeños roedores y aves muy distintas de las de otros países (cacatúas, kiwis, casuario, emú).V. t.: ECOLOGÍA; PALEOGEOGRAFÍA.R. ALVARADO BALLESTER.
BIBL.: P. J. DARLINGTON, Zoogeography, Nueva York 1967; S. EKMAN, Zoogeography of the Sea, Londres 1967; R. FURON, Causes de la répartition des étres vivants, París 1952; ID, La Paléogéographie, París 1959; G. LEMÉE, Précis de Biogéographie, París 1967; F.. A. ScxiLDER, Lehrbuch der Allgmeinen Zoogeographie, Jena 1956; P. L. ScLATER, On the general geographical distribution of the members of the class Aves, en Proc. Linnaean Soc. London, 1858, 130-145; H. y G. TERmIER, Histoire géologique de la biosphére, París 1952; A. JONCH CUSPINERA, El Mundo viviente, Barcelona 1967; F. RODRÍGUEZ DE LA FUENTE, Enciclopedia de la Fauna, Pamplona 1969.
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