Yugoslavia (jugoslavija) HIST.
Categoria:
Historia
III. HISTORIA ANTIGUA Y MEDIEVAL. Y. no surge como nación hasta el s. xx. Su historia antigua es la historia de cada uno de los pueblos que habitaron la zona que actualmente comprende el territorio de las seis Repúblicas. Para ello remitimos a las distintas voces de esta Enciclopedia donde se trata de la historia de esos pueblos O de la zona ocupada por ellos: v. ESLAVOS I; SERVIA II; CROACIA II; ESLOVENIA II; BOSNIAHERZEGOVINA II; MACEDONIA II; MONTENEGRO II; VOIVODINA II; KOSMET II.IV. HISTORIA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA. La Y. actual está compuesta por una serie de pueblos eslavos (v.) que durante varios siglos se desenvolvieron con una personalidad histórica bien diferenciada. Hasta el 1 dic. 1918 no nació Y. como nación independiente y unificada, primero en forma de reino, y más tarde como República. Integraba a los pueblos servio, croata y esloveno, y, aunque sólo sea someramente, es necesario rastrear la evolución de cada uno de ellos hasta el momento en que se consuma la unificación nacional (V. CROACIA II; ESLOVENIA II; SERVIA III).Al comenzar la Edad Moderna, los pueblos eslavos de Sur se encontraban en una posición difícil frente a la constante presión del Imperio turco (v. TURCOS I). El continuo avance de los otomanos obligó a los croatas a retirarse hasta el Drave, mientras que los servios, sobre todo después de la caída de Servia (1459) hubieron de trasladarse en gran número al Banato, Batchka, Sirmia y Eslavonia. Al principio de la dominación turca, los campesinos eslavos que permanecieron en sus territorios fueron respetados. El antiguo régimen feudal fue reemplazado por un sistema militar semidemocrático. Sin embargo, el deseo de los servios de conquistar su independencia política y las insurrecciones que se produjeron en 1594, 1608 y 1690, hicieron que los turcos acentuasen su política de islamización e introdujesen un sistema de terror. Después de la derrota de los húngaros en Mohács (1526) por los turcos, aquéllos se retiraron, dejando a los servios y croatas refugiados una gran porción de territorio. Los turcos siguieron avanzando y desbordaron a los eslavos que se resistieron a huir. En 1541, los otomanos llegaron a Buda, y Hungría (v. HUNGRÍA Iv) quedó dividida de la siguiente forma: la parte occidental pasó al poder de los Habsburgo, la parte central y la llanura del Danubio permanecieron bajo la dominación turca, y Transilvania (v.) se puso en manos de un príncipe nacional.A pesar de la rápida progresión turca, no todos los eslavos vivían bajo la dominación otomana. Muchos de ellos se encontraban diseminados por los territorios de los Habsburgo y de Venecia. Sin embargo, su deseo era constituir un Estado independiente. Ésta fue la intención de George Brankovic, quien se hacía pasar por un descendiente de los antiguos déspotas servios. Con su ejército se ofreció a Austria para defender su frontera meridional (1683) e hizo un llamamiento a los servios para que se levantaran contra la opresión turca. No obstante, el emperador Leopoldo desconfiaba de la presencia de unestado eslavo a las puertas de sus territorios. Después de una penetración hasta Kosovo, los ejércitos austriacos hubieron de retroceder, árrastrando consigo a las poblaciones sublevadas para evitar las represalias de los turcos. Leopoldo les prometió respetar la libertad religiosa y decretar para ellos la exención de impuestos, y aunque no les permitió la creación de un reino, sí favoreció el establecimiento de un ducado servio.
La decadencia del Imperio otomano. El poderío otomano comenzó a declinar después del fracaso del asedio de Viena (1683). En el s. XVIII, la península balcánica estaba formada en su mayor parte por territorios independientes (v. BALCANES III). Mediante el tratado de Karlowitz (1699), los turcos cedieron Hungría y Transilvania a Austria, y Dalmacia a Venecia, y años más tarde, en Passarowitz (1718) reconocieron la pérdida del Banato, de Servia septentrional y de Valaquia. En 1774 y 1792, los rusos, que habían llegado a adquirir una gran influencia en los asuntos interiores de la Sublime Puerta, consiguieron el derecho de protección sobre los cristianos que vivían bajo la dominación de los turcos. Sin embargo, la completa liberación de los eslavos del Sur no culminó hasta que dos turcos fueron expulsados definitivamente de Europa.Aprovechando las luchas intestinas y la descomposición del Imperio turco, a principios del s. xix se introdujeron una serie de insurrecciones servias, que culminaron con la independencia de Servia (como principado tributario), la cual fue reconocida por los turcos en 1830. El tratado de San Stefano (1878) permitió el engrandecimiento de Servia y Montenegro; sin embargo, el congreso de Berlín (v.) de ese mismo año recortó la proyectada frontera de este territorio. Servia, por el contrario, recibió Ni!, Pirot y Vranje en el Este, en vez del valle de Ibar en el Oeste. En 1882, Servia fue proclamada reino. En 1908, Bosnia-Herzegovina (v.) fue anexionada a Austria-Hungría, y esto agudizó el sentimiento de unificación en una nación de Servia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, y otros territorios en los que había un predominio étnico servio. En 1912-13, la Liga balcánica, formada por Grecia, Servia, Bulgaria y Montenegro, atacó y derrotó a Turquía (v. TURQUÍA Iv). Esta guerra fue seguida por una segunda entre Bulgaria (v. BULGARIA Iv) y sus antiguos aliados.Después de la I Guerra mundial (v.), que precisamente se inició a raíz del asesinato del príncipe Francisco Fernando de Austria en territorio bosniaco se constituyó un reino servo-croata-esloveno. Dicho reino comprendía los territorios de Servia, Montenegro, Bosnia-Herzegovina, y otras regiones "yugo" (del Sur) eslavas de Austria y Hungría, junto con el Norte de Macedonia (v.).El reino servo-croata-esloveno. En un principio, fue difícil mantener el sentimiento de unidad entre los pueblos del recién creado reino, entre los que se mantenían claros signos de divergencias políticas, religiosas e ideológicas. A cada uno de ellos le era difícil desprenderse de su particularismo, fruto de un largo pasado histórico. Los ’servios, orgullosos de sus victorias, de su dinastía y de sus jefes políticos y militares, no se hallaban muy dispuestos a transigir con las formas del nuevo Estado. Los croatas y los eslovenos, a’ los que su historia les colocó bajo la influencia del Imperio occidental, estaban fuertemente germanizados, magiarizados o italianizados. Los servios combatieron en la Gran Guerra al lado de los aliados, mientras que los croatas fueron forzados a colocarse al lado de Austria-Hungría (v. AUSTRO-HÚNGARO,. IMPERIO). Aquéllos eran ortodoxos y de cultura balcánica; éstos católicos y de cultura occidental. A la tendencia hegemónica de los servios se oponía la federalista de los croatas. La creación del nuevo Estado se hizo sobre la base de una Constitución conocida con el nombre de "Vidovdan", la cual instituía un régimen centralista, tal como querían los servios. Esta Constitución, copiada de la belga, establecía una monarquía parlamentaria con una sóla cámara elegida cada cuatro años, por medio de sufragio universal y secreto. Alejandro I, que había sido príncipe regente de los servios, croatas y eslovenos, desde el 1 die. 1918, se convirtió en rey el 16 ag. 1921, a raíz de la muerte de su padre, el rey Pedro I de Servia.La situación tensa, provocada por las reivindicaciones particularistas de los distintos pueblos que componían el nuevo reino, hizo que sólo una mano sólida pudiege mantener la integridad del Estado. El 6 en. 1929, el rey estableció un régimen dictatorial, y en septiembre de 1931 otorgó una nueva Constitución con el objeto de borrar los antiguos particularismos. El antiguo nombre del reino se cambió por el de Yugoslavia. Alejandro fue asesinado el 9 oct. 1934, y de sucedió su hijo Pedro II, que sólo tenía entonces 11 años de edad. Como regente, ocupó el trono el príncipe Pablo. Con el gobierno de Milan Stojadinovic se acentuó el régimen autoritario, ahora con un cariz claramente fascista y nazi. Esta tendencia se consolidó en virtud de un tratado de amistad firmado con Italia el 25 mar. 1937. Cuando estalló la II Guerra mundial (v.), el 25 mar. 1941, el gobierno yugoslavo firmó un pacto con Hitler que colocó a Y. bajo la órbita de Alemania. Cuando- se anunció este pacto, el pueblo yugoslavo se sublevó en la capital. El general Simovic dio un golpe de estado y colocó en el trono a Pedro II. Alemania, como respuesta a esta acción, bombardeó Belgrado. El rey y el gobierno hubieron de huir precipitadamente y se firmó una capitulación el 18 abr. 1941. Servia se vio reducida a sus fronteras de 1913 y sometida a la administración alemana. Montenegro fue declarado "independiente", así como Croacia, -que tuvo como jefe a Ante Pavelic- aunque ambos sujetos a la autoridad de Italia. Por otra parte, una serie de territorios pertenecientes a Y. pasaron a formar parte de Hungría, Alemania y Bulgaria.El mariscal Tito en el poder. La resistencia contra los alemanes se dividió en dos grupos. Por una parte, el que se reunió en torno a Dra"za Miliailovich, representante del gobierno real en el exilio, y por otra el Frente de Liberación Nacional, de tendencia comunista, bajo el mando de Tito (v.). Las vicisitudes de la guerra ofrecieron a este grupo la oportunidad de aumentar su importancia, hasta el punto de que un comité nombrado por 61 reemplazó al gobierno en el exilio. Tito fue nombrado mariscal de Y. y comandante supremo del ejército de liberación. Después de la liberación de Belgrado en 1944, se proclamó una República Popular, y el rey Pedro fue depuesto. En las elecciones que se llevaron a cabo al año siguiente, el 90% de los votantes apoyó al nuevo régimen, y Tito fue nombrado presidente. El 31 de enero del año siguiente, la Asamblea votó una Constitución copiada casi enteramente de la soviética. Casi inmediatamente se puso en marcha el primer plan quinquenal, con objeto de liberar a Y. "de la presión de los países capitalistas", el cual suponía una serie de importantes transformaciones en el campo económico y social. Al mismo tiempo, Y. desplegó una intensa actividad diplomática firmando diversos tratados con la URSS, Bulgaria y otros países del Este europeo. En 1948, sin embargo, el Kominform condenó a Y. por su desviacionismo de la ortodoxia marxista-leninista, sobre todo en lo que se refería a la aplicación del plan quinquenal. Efectivamente, aunque se llevó a cabo una redistribución de la tierra, no se llegó a una colectivización de la agricultura. Al fomentar la inversión en las pequeñas propiedades campesinas, se impidió la alianza entre los trabajadores industriales y los campesinos más pobres, contra el rico campesinado (kulaks), tal como ocurrió en Rusia.A partir de 1950, se registra una nueva orientación en la política yugoslava: intento de descentralización y de democratización de los órganos del poder y colaboración económica creciente con Occidente. El 13 en. 1953 se redactó una nueva Constitución, que establecía una Asamblea Federal Popular compuesta por un Consejo Federal y un Consejo de Productores, siendo éste un instrumento de coordinación en el campo de la economía. El presidente representaba a la República; un Consejo Ejecutivo Federal velaba por la ejecución de las leyes federales y del plan social federal; establecía los proyectos del plan social y del presupuesto federal y los sometía a la Asamblea Federal Popular que ejcutaba las leyes bajo el control del Consejo Ejecutivo. El mariscal Tito fue elegido presidente de la República por cuatro años, y era al mismo tiempo presidente del Consejo Ejecutivo Federal, comandante en jefe del ejército y secretario general de la Liga comunista.También a partir de 1950, Y. defiende su independencia frente a la presión de ’la Europa oriental. Pretende vivir en paz y en pacífica colaboración con los Estados vecinos, sobre la base de la igualdad en las relaciones entre los Estados y la no injerencia en los asuntos interiores de otros países. Aunque las relaciones con la URSS se restablecieron en mayo de 1955, Y. continúa siendo el único país comunista de Europa, junto con Albania, que no está comprometido en una alianza militar con la URSS.El 27 feb. 1953, se firmó un acuerdo de colaboración de carácter defensivo entre Y., Grecia y Turquía, que al año siguiente se transformó en alianza (pacto de los Balcanes). La disputa surgida después de la II Guerra mundial entre Y. e Italia, por el territorio libre de Trieste (v.), quedó zanjada por medio de un compromiso sobre la base de una participación del territorio y del respeto del derecho de las minorías de eslovenos e italianos.Entre el 1 y el 6 sept. 1961, tuvo lugar en Belgrado la conferencia de 25 jefes de Estado y de Gobierno de los países no alineados de Asia y África, además de Cuba y Chipre. En una declaración posterior, esta conferencia hizo un llamamiento a la paz mundial, y abogó por el desarme bajo control internacional. Al mismo tiempo, reclamó una revisión de la carta de la Organización de las Naciones Unidas. El 7 abr. 1963, la Asamblea Federal Popular votó unánimemente una nueva Constitución de la República Socialista Federativa de Y., que establecía que Y. era un Estado federal de pueblos libremente unidos y de iguales derechos. El mariscal Tito, reelegido el 19 abr. 1958, vio prolongado su mandato indefinidamente, y al mismo tiempo se preveía el nombramiento de un vicepresidente, que no podía ser reelegido. La Asamblea Federal establecía un plan socio-económico destinado a mejorar el nivel de vida de los yugoslavos. En 1974 entró en vigor una nueva Constitución (v. II).Aunque las diferencias existentes entre los distintos pueblos que forman Y. fueron disimuladas en virtud del sistema federal introducido en 1945, en los últimos años, y particularmente desde 1971, se han recrudecido las tendencias autonomistas, sobre todo por parte de croatas y eslovenos.R. SÁNCHEZ MANTERO,
BIBL.: H. C. DARBY y OTROS, Breve historia de Yugoslavia, Madrid 1972; R. RISTELHUEBER, Histoire des peuples balkaniques, París 1950; A. MOUSSET, Le monde slave, París 1947; J. DIORDIEVIC, La Yougoslavie, Démocratie socialiste, París 1959; J. DOMENACH y A. PONTAULT, Yougoslarie, París 1960; M. DE Vos, Histoire de la Yougoslavie, París 1965; J. L. LUKASZEWKI, Las democracias populares de Praga, Madrid 1973.
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