Wifredo I, el Velloso
Categoria:
Biografía GER
No se conoce la fecha de su nacimiento, pero sí sabemos que m. el 11 ag. 897. Conde de Barcelona (878- 897), hijo de Sunifredo, conde de Urgel-Cerdaña, de Barcelona-Besalú y de Narbona, y nieto de Belón de Carcasona.Su padre obtuvo (ca. 834) del rey franco Luis el Piadoso el condado de Urgel-Cerdaña; al sobrevenir la rebelión de Bernardo de Septimania, conde de Barcelona, fue fiel a Carlos el Calvo, por lo que éste (ajusticiado Bernardo, 844), entregó a Sunifredo ya su posible hermano Suñer todas las posesiones que habían sido de Bernardo. Con ello se formaba un vasto territorio que constituía lo que había de ser más tarde Cataluña. Al morir Sunifredo, sus condados pasaron a manos extranjeras (la familia carcasonense era originaria de la tierra que gobernaba): Barcelona, Ampurias, Rosellón, Narbona fueron entregados sucesivamente a los condes Alerán, Odalrico y Humfrido.
Entre los a. 869 y 870, W. sucedió al conde Salomón en el condado de Urgel-Cerdaña. Es muy probable que el acto de investidura tuviese lugar en Attigny (julio 870) y que al producirse dicha donación W. cediese a su hermano Mirón el pagus de Conflent. En el conc. de Troyes (agosto-septiembre 878), al que asistieron, además del Pontífice, las más altas jerarquías eclesiásticas del país, el rey Luis el Tartamudo acordó, para castigar la sublevación de Bernardo de Gotia, conde de Barcelona, conceder sus posesiones a los hermanos W. y Mirón. Al primero le cedió el condado de Barcelona y de Gerona, y al segundo el de Rosellón.
La tarea más importante llevada a cabo por W. fue la repoblación civil, militar y eclesiástica de una extensa zona que cortaba las comunicaciones entre Urgel-Cerdaña y Barcelona-Gerona. En efecto, el Ripollés, el llano de Vich, el Lusanés, el Moyanés, Bages y el bajo Bergadán, se hallaban casi totalmente despoblados desde hacía algunos decenios. Wifredo llevó a cabo, partiendo de Urgel- Cerdaña, esta tarea repobladora con la ayuda de su hermano Sunifredo y en nombre del monarca franco (desde el a. 879). La región quedó organizada como un sólo condado -Ausona- y como una sola diócesis.
Intento de sucesi6n eclesiástica. En el 888, los obispos Esclua de Urgel, Frodoino de Barcelona y Gomar de Ausona se separaron del metropolitano de Narbona, Teodardo, e hicieron revivir la antigua provincia tarraconense. Contaron para ello con el apoyo de los condes Suñer y Dela de Ampurias y de Ramón, de Pallars- Ribagorza. Todos ellos, para legitimar su actuación, se acercaron al rey Odón, frente a cuya autoridad el conde W. adoptaba una actitud algo reservada, porque aquél no pertenecía a la familia carolingia, y era considerado en cierta manera como un intruso. La reacción de Teodardo y de W., su acercamiento -muy frío el del conde- a Odón y los acuerdos de los Conc. de Port, cerca de Nimes, (890), y de Seo de Urgel (892) lograron restablecer la situación. Fracasó con ello el primer intento de restauración de una sede metropolitana independiente de Narbona.
La lucha contra los musulmanes. Después del saqueo de Barcelona, en tiempos del conde Odalrico (856), se había llegado a una paz con los musulmanes que no se rompió hasta los a. 883-884, cuando Ismail, gobernador de Lérida, en nombre de su sobrino Muhammad ibn Lobo, señor de Zaragoza (ambos de la poderosa familia Banu Qasi; v.), para contrarrestar el empuje de W., que, como hemos dicho,- se hallaba repoblando Ausona, empezó a fortificar Lérida; W. quiso evitarlo y le atacó, pero fue derrotado por Ismail (884). Un sucesor de éste en el gobierno de Lérida, Lobo ibn Muhammad, emprendió una nueva ofensiva contra Barcelona en la que W. fue derrotado y muerto.
Wifredo I, al que un cierto sector de la historiografía romántica, siguiendo la leyenda surgida en el s. XII, Orl1ó sin base científica con el título de fundador de la naci6n catalana, llevó a cabo una importante actividad repobladora e institucionalizadora desde los puntos de vista civil y eclesiástico (fundación del monasterio de Ripoll, 880.888, y de San Juan de las Abadesas, 885-887), sin embargo, hoy sabemos sin lugar a dudas que la independencia de Cataluña no se produjo hasta la época del conde Borrell II, lo que no disminuye en nada la extraordinaria importancia política de la obra de Wifredo.
J. SOBREQUÉS CALLIC.
BIBL. : R. D’ ABADAL, Els primers comtes catalans, Barcelona 1958.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.