Wesley, John
Categoria:
Biografía GER
Fundador del metodismo, n. el 17 jun. 1703 en Epworth (condado de Lincolnshire, Inglaterra), decimotercero de los 19 hijos de Samuel W., pastor de la confesión anglicana, y de su esposa Susana, mujer profundamente religiosa y dotada de especiales aptitudes para la educación de su prole. En la familia cada hijo aprendió desde la infancia a vivir conforme a un "método" , mezcla de los cumplimientos religiosos y de una conducta que era a la vez severa y respetuosa de los derechos de cada uno de los hijos. Gracias a una beca de estudios, John empezó a educarse en la Chesterhouse de Londres, llevando vida de intenso fervor religioso. Seis años después pasó a la Univ. de Oxford como pupilo de la Christ Church, donde estudió artes hasta que en 1725, a la edad de 22 años, decidió prepararse a las órdenes sagradas en el anglicanismo, decisión que su madre apoyó con entusiasmo. En aquella fecha sus lecturas ascéticas preferidas eran la Christian Perfection de w. Law, el Holy Living and Dying de Jeremy Taylor y la Imitación de Cristo de T. de Kempis. En este último, aunque lo encontró excesivamente severo, halló que "la verdadera religión se encuentra en el corazón y que la ley de Dios se extiende a los pensamientos, palabras y acciones". La obra de Law le impulsó "a consagrarse totalmente a Dios" y le hizo comprender que "en su vida no podía haber término medio: ó hacía sacrificio completo de sí mismo a Dios, o se entregaba al diablo". En 1728 se le confirieron las órdenes anglicanas y fue destinado a una pequeña parroquia, no lejos de la de su padre. La actividad pastoral, sin entusiasmarle demasiado, le dio tiempo para dedicarse al estudio de sus materias de especialización.El puesto dejado por John en la Univ. de Oxford fue ocupado por su hermano menor Charles, futuro compositor de la himnología metodista, que con algunos amigos fundó una asociación a la que llamó Holy Club. Entre sus reglas figuraban la comunión frecuente, la lectura de los Evangelios, la observancia de los estatutos universitarios y las obras de caridad. La metodicidad en sus prácticas religiosas y en el estudio hizo que los compañeros les dieran el mote de "metodistas" .A invitación del grupo, se les unió en 1729 John, llegado de su parroquia a continuar sus estudios de posgraduado. Con su llegada se intensificó y organizó la vida del Holy Club; pero aumentaron también las críticas de profesores y compañeros, causa de numerosas bajas en sus miembros. Entonces, para encontrar su camino y desembarazarse de la organización, los hermanos W. aceptaron la invitación del gobernador inglés de la colonia norteamericana de Georgia, y cruzaron el Atlántico. Durante la travesía John quedó fuertemente impresionado por la devoción y la fe ciega en Dios mostradas durante una de las muchas borrascas atlánticas por algunos hermanos moravos que marchaban hacia aquellas tierras. El paréntesis norteamericano fue una mezcla de oportunidades y de fracasos. En el campo misionero sus éxitos fueron muy limitados, las dificultades y la inadaptación crecientes, y los conflictos -algunos de ellos amorosos- tan grandes, que los dos hermanos decidieron volver a Inglaterra.
Se inaugura así otra etapa importante de la vida de Wesley .En Londres se entrevista con el pietista P. Bohler y se somete a una especie de catecumenado sobre la "experiencia religiosa" y el significado de la "brusca conversión". En Alemania pasa algún tiempo con Zinzendorf y con los moravos de Herrnhut sacando de sus entrevistas reacciones favorables y adversas sobre la nueva vida apostólica que va a inaugurar. El 24 mayo 1738 W ., mientras escuchaba de un predicador la lectura del prólogo de Lutero a la Epístola a los romanos, "sintió -dice- arder mi corazón de manera extraña; experimenté que confiaba en Cristo para mi salvación, mientras recibía de éI la seguridad de que me perdonaba mis pecados, salvándome de la ley del pecado y de la muerte" (Journal, 130). W. empezó a predicar sobre aquellas experiencias. Pronto se le unieron otros predicadores procedentes de las filas no-conformistas, algunos pocos anglicanos y George Whitefield (joven presbiteriano que empezaba a figurar entre los más brillantes predicadores de la época), que ya había formado parte del Holy Club. Charles W. compuso los himnos llenos de fervor que se convirtieron en el mejor instrumento de las campañas de predicación. Como la autoridad oficial anglicana les negaba sus templos, W. y sus seguidores hablaban en las plazas y mercados, junto a las nuevas plantas industriales, en la boca de las minas, etc. Su mensaje se centraba en la afirmación del Dios bueno, padre y redentor de todos y siempre dispuesto, no sólo a perdonar nuestros pecados, sino a llevarnos en esta vida a la santidad ya la perfección. Estas ideas calaron en el corazón de aquellas masas hambrientas de consuelo humano y material. A esto se añadía el modo sensacionalista empleado por los predicadores y las conmociones, mareos, gritos de salvación, gestos de histerismo y arrebatos con que iban acompañadas las conversiones. Pronto los metodistas se hicieron dueños de una buena parte de la clase sencilla y media de la nación. La actividad desplegada por W. en sus casi 40 años de predicación itinerante fue enorme: más de 360.000 Km. recorridos, 40.000 sermones pronunciados: una intensísima correspondencia epistolar; traducción y edición de numerosos libros, etc. Centros del movimiento fueron: Bristol (con los mineros de Kingswood), Londres y Newcastle.
Con el éxito vinieron también desavenencias y enemigos. Whitefield era partidario del predestinacionismo calvinista, que W. consideraba blasfemo porque presentaba a Dios "como un ser más injusto, cruel y falsario que el demonio mismo" .La unión con Whitefield duró poco; éste dio origen al metodismo calvinista, que quedó numéricamente muy reducido; tras una vida laboriosa, m. en 1770, y el mismo W ., pese a las diferencias, predicó su oración fúnebre. Por otra parte, en 1738 W. había sido ya denunciado a los obispos anglicanos, y las acusaciones continuarían hasta casi el fin de su vida. El clero anglicano inferior se mostró hostil, persiguiéndole con calumnias de todo género, y aun maquinando campañas contra su vida. Fue también infeliz en su matrimonio; casado en 1751 con una señorita Vazeille, a quien había cuidado en una enfermedad, ésta le humillaba y hasta apaleaba en público, hasta que le abandonó, marchándose a América.
Mientras tanto, y viendo el sesgo que tomaban las cosas, W. -posiblemente sin intención aún de romper con el anglicanismo- empezó a organizar a sus seguidores. En sus cuadros de mando la célula más reducida era el grupo (The Band) , de cinco o seis personas que se reunían semanalmente a orar y confesar sus faltas. Varios grupos constituían una sociedad, integrada por gentes que habían experimentado en sí mismas un "despertar espiritual". Los grupos tenían sus sitios fijos de culto o meeting houses. Más tarde se fundaron los circuitos o circunscripciones de diversas agrupaciones de fieles a cargo de un superintendente. La suprema autoridad quedaba constituida en la Conferencia Anual a la que asistía un número casi igual de pastores ordenados y de representantes seglares. Entre las autoridades de su sociedad -como él la llamaba para mostrar su vinculación con la confesión oficial de Inglaterra- estaban los ministros, pastores, asistentes, jefes de clases, maes- tros, visitadores de enfermos, etc.
Las desavenencias con la confesión anglicana no hicieron sino crecer. Los roces no eran precisamente de orden teológico. La casi ilimitada comprehensividad del anglicanismo hubiera tal vez podido aceptar doctrinas tales como la del "testimonio del Espíritu Santo" o la del "perfeccionismo" wesleyano, o acceder a la devaluación del Bautismo o de la Eucaristía introducidos ppr w. en sus predicaciones y en la práctica, pero el conflicto se volvió gravísimo cuando w. tocó el concepto del episcopado, distintivo casi único ¡fel anglicanismo dentro de la tradición de la Reforma protestante. W. mantenía ya desde 1476 -pero sin hacerlo público por miedo a represalias- que los obispos y presbíteros "constituyen en la Iglesia un solo orden" y que los segundos pueden conferir el sacramento del Orden a los candidatos al sacerdocio. Cuando, ya avanzado en años, vio que el anglicanismo oficial se negaba a ordenar a los aspirantes metodistas y que sus seguidores, de los Estados Unidos -tras la desbandada anglicana hacia el Canadá en el momento de la independencia norteamericana- se quedaban sin obispos, w. dio el paso definitivo de ruptura con el anglicanismo. En una casa privada de Bristol, en 1781 ordenó a dos presbíteros ya un tercero, Tomás Coke, la consagró "obispo" (superintendente) para sus comunidades ultramarinas. Las ulteriores ordenaciones efectuadas en Norteamérica por T. Coke (que se dio a sí mismo el título de obispo, contra la voluntad de W .) produjeron la independencia del metodismo norteamericano. W. nunca quiso personalmente la ruptura con el anglicanismo, pero prácticamente se realizó, sobre todo después de su muerte, aunque la confesión anglicana nunca pronunció contra W y sus seguidores sentencia de excomunión. Se la había dicho su hermano Charles, que se separó entonces de él indignado: "la ordenación equivale a la separación" .Pero J ohn pensaba estar asistido por el Espíritu Santo y tener derecho a instituir un "episcopado carismático". En el año de su muerte -1791- las sociedades metodistas contaban con 540 predicadores y sus comunidades sumaban 134.599 miembros, algo más de la mitad en Europa y el resto en los Estados Unidos.
PRUDENCIO DAMBORIENA
BIBL. : Obras de I. WESLEY: Works, 18 vol., ed. T. IACKSON, Londres 1856-62; Journal, 8 vol., ed. N. CURNOCK, Londres 1909- 16; Letters, ed. I. TELFORD, Londres 1931; Standard Sermons, 2 vol., ed. E. H. SUGDEN, 3 ed. Nashville 1955-56, etc.-Estudios : W. A. GREEN, The Young Mr. Wesley, Londres 1961; I. GOUNELLE, Wesley et le réveil d’un peuple, Ginebra 1948; M. SCHMIDT, The Young Wesley, Londres 1948; E. CLARKE, Suzanne Wesley, Londres 1866; I. E. RATTEMBURY, The Conversion of the Wesleys, Londres 1938; M. PIETTE, La réaction de John Wesley dans l’évolution du protestantisme, 2 ed. París-Bruselas 1927; R. MONK, John Wesley-His Puritan Heritage, Nueva York 1966; H. LEE, John Wesley and Modern Religion, Nashville 1936; M. SCHMIDT, John Wesley, A Theological Development, I, Nueva York 1962; M. LELIEVRE, John Wesley, sa vie et son oeuvre, París 1922; L. EDWARDS, John Wesley and the Eighteenth Century, Londres 1933; R. DAVIES, Methodism, Londres 1966; A. W. NAGLER, Pietism and Methodism, Nashville 1918; R. L. TACKER, The Separation of Methodism from the Church of England, Londres 1918; G. C. CELL, The Rediscovery of John Wesley, Nueva York 1935; L. F. CHURCH, The Early Methodist People, Londres 1948; K. ALGERMISSEN, Iglesia católica y confesiones cristianas, Madrid 1964, 1151-1167.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.