Wellington, Duque de (arthur Wellesley)
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Biografía GER
Militar y político inglés. Pertenecía a una familia de la pequeña nobleza irlandesa (Coslley), y fue el quinto hijo de Garret Wellesley, o Wesley (1735-81), segundo barón y primer conde de Mornington, nombrado posteriormente vizconde Wellesley gracias al favor que sus do tes musicales merecieron a los ojos del melómano Jorge III. Su madre fue Ana Hill, hija del primer vizconde de Dugannon. Nació W. en Dublín, en fecha no precisada, entre los últimos días de abril y los primeros de mayo de 1769. Su educación transcurrió entre el colegio de Eton y el militar de Angers. Aunque sentía una fuerte vocación política y llegó a ser ayudante del gobernador general de Irlanda y miembro del Parlamento irlandés, ingresó en el ejército en 1787, llegando a ser comandante del regimiento de línea nº 33, cuya tenencia de coronelía compró, en 1793, con dinero que le fue prestado por su hermano mayor. Su primera campaña fue la de Bélgica (1794-95).Al terminar ésta pasó a la India con su regimiento, que después llevaría su nombre, y del que ya era coronel. Allí emprendió estudios sobre el arte de la guerra y la situación política en la India, que le permitieron ser un eficaz consejero de su hermano mayor, lord Mornington, cuando éste fue nombrado gobernador y capitán general de la India. W. fue designado comandante supremo de Maisuru. Su gestión como estadista y militar fue bríllante y logró una gran ascendencia entre los jefes hindúes. Posteríormente fue ascendido a comandante general y encargado de la dirección militar y política de todo el amplio territorío; durante esta gestión ganó las importantes batallas de Assaye y Argaon (1803), que destruyeron el poder maratha. En 1805 abandonó la India para volver a Inglaterra, donde fue elegido miembro del Parlamento y secretario de Irlanda. De vuelta a la actividad militar, derrqtó a los daneses en la batalla de Kioge (29 ag. 1807).
Las campañas españolas. En 1808 se inició la guerra en la península Ibéríca contra los franceses que habría de consagrar definitivamente su fama militar. Al mando de un ejército desembarcó en el río Mondego (Portugal) y consiguió las victorias de Rolia y Vimeiro. El Gobierno inglés nombró tres generales como superiores de W., sir Hew Dalrymple, sir H. Burrard y sir John Moore. Esta medida coartó la libertad de W. y le impidió sacar mayor provecho a sus victorias. El ejército francés negoció inmediatamente por medio del general Kellerman y se firmó la controvertida convención de Cintra, que estipulaba la rendición del ejército francés y su transporte con armas y bagajes ya bordo de buques ingleses a un puerto francés. El sorprendente convenio provocó una indignación sin límites en Inglaterra; los generales firmantes. W. entre ellos, fueron objeto de los más violentos ataques y diatribas. Todos excepto W. no volvieron a tener mando de tropas en campaña.
El joven general, sin embargo, volvió otra vez a la Península, al frente de un ejército británico, después de la derrota y muerte de sir J. Moore en La Coruña. El 2 abr. 1809 lord Castlereagh le notificó oficialmente su nombramiento de comandante en jefe de las tropas inglesas en Portugal, que era el objetivo primordial de Inglaterra. Para cumplirlo, W. se propuso primeramente expulsar al mariscal Soult de Oporto y después poner la frontera oriental de Portugal al abrigo de la potencial invasión representada por el primer cuerpo de ejército francés, al mando del mariscal Victor, situado entre el Tajo y el Guadiana. Lo primero lo consiguió mediante una audaz operación que le permitió alcanzar sus propósitos en sólo tres semanas; para la segundo tuvo que coordinar sus esfuerzos con los ejércitos españoles, concretamente con el del general Cuesta, estacionado como el de Victor en tierras extremeñas. En julio dio comienzo la campaña, y el 10 de dicho mes se entrevistaron en el puerto de Miravete el general inglés y el español, cuya conversación fue "larga, difícil y no muy cordial". El mariscal francés aprovechó una indecisión de los aliados para replegarse y unirse a los refuerzos que traía el rey José en persona. Al mismo tiempo, Soult se aproximaba a las líneas de comunicación anglo-españolas. Junto a Talavera de la Reina se dio la batalla, a consecuencia de la cual José I se retiró hacia Madrid, a la par que W. lo hacía hacia Portugal. Allí, aún a la defensiva, le resultó difícil mantenerse, toda vez que Napoleón, firmada la paz con Austria después de la victoria de Wagram, pudo enviar gran número de sus mejores tropas a la Península.
W., que había prevenido esto, llevó su ejército hasta la cuenca del Mondego, pasando allí el resto de 1809 y hasta la primavera de 1810. Debido a la presión del mariscal Messéna, el ejército inglés se retiró a las líneas de Torres Vedras, al N de Lisboa. El mariscal francés, ante la llegada del invierno, la inutilidad de sus esfuerzos y el desgaste de sus tropas, se retiró, siendo seguido de cerca por W., que tomó Ciudad Rodrigo (19 en. 1812) y fue nombrado por ello duque de Ciudad Rodrigo, con grandeza de España. Posteriormente y como consecuencia de un falso movimiento del mariscal Marmont, consiguió la importante victoria de los Arapiles o de Salamanca, cerca de esta ciudad, por la que se le concedió el Toisón de Oro y el mando único del ejército combinado anglo-hispano-portugués, que le permitió entrar en Madrid el 12 de agosto, aunque su situación quedó un tanto comprometida por la amenaza de un ejército francés al S y otro al N, al que W. decidió enfrentarse en primer lugar. Después de un fallido intento de apoderarse del castillo de Burgos, se vio obligado a retirarse nuevamente a Portugal, donde pasó su último invierno en la Península y visitó Cádiz y Lisboa. En mayo de1813 inició una nueva campaña hacia el interior de España, derrotando a los franceses en la batalla de Vitoria (21 jun. 1813). A continuación tuvo lugar, de forma nuevamente victoriosa para W., la batalla de San Marcial, en las proximidades de Irún.
Vida política. Derrotado Napoleón y firmado el tratado de París (30 mayo 1814), W. se convirtió en una de las personalidades más influyentes de Europa y fue nombrado embajador británico en la capital francesa (1814- 15), desde donde informó de los fallos de la restaurada dinastía de Borbón, pero no llegó a darse cuenta de la adhesión de la mayor parte del pueblo a Napoleón; cuando éste escapó de la isla del E Iba, W., que asistía al congreso de Viena, tuvo que ponerse en campaña, dándose la batalla de Waterloo, el más famoso de los éxitos de W., a quien le fue concedido el mando del ejército que después de la firma de la rendición habría de ocupar Francia hasta el pago de las indemnizaciones de guerra. Durante este periodo sufrió dos atentados de los que salió ileso, y abandonó Francia con las tropas internacionales después de tres años, habiendo conseguido además evitar la desmembración del país que propugnaban las otras potencias aliadas.
Tomó parte en el congreso de Verona (1822) y expuso los graves peligros de una invasión de España, aunque al mismo tiempo explicó, en beneficio del duque de Angulema, el mejor camino para conducir la campaña en la Península, que permitiría a los 100.000 hijos de San Luis reponer a Fernando VII como rey absoluto de España. Respecto al problema de la independencia de Grecia, siguió la misma opinión de Canning e intentó evitar la intervención rusa, para lo que se trasladó a San Petersburgo en febrero de 1826; pero allí las dotes diplomáticas del duque de Hierro (así se le llamaba a W. por su voluntad férrea) se vieron ampliamente superadas por las del zar, que consiguió libre iniciativa en el asunto. Al año siguiente, W. fue nombrado comandante en jefe del ejército inglés, cargo que abandonó por discrepancias con Canning. Muerto éste volvió al puesto y, en 1828, fue nombrado primer ministro, a pesar de que poco antes había declarado que sería un acto de locura en él aceptar este puesto; pero su sentido del deber y la presión real le hicieron cambiar de opinión; dio entrada en su Gabinete a algunos seguidores de Canning que después dimitieron por diferencias con el Gobierno. Después de esto y ante la sorpresa de los protestantes que no lo esperaban, W. apoyó las pretensiones de los católicos ( 1830). No supo entender, sin embargo, las peticiones de reforma parlamentaria, a consecuencia de lo cual llegó a ser muy impopular e incluso abucheado en el aniversario de Waterloo. Durante el reinado de Guillermo IV fue encargado de formar Gobierno, aunque sólo ocupó la cartera de Asuntos Exteriores (1834-35). En 1841 fue nombrado comandante en jefe del ejército británico. En sus últimos años fue un hombre respetado e idealizado. M. el 14 sept. 1852 en el castillo de Walmer, condado de Kent; está enterrado bajo la cúpula de S. Pablo de Londres.
I. F. DE LA PEÑA GUTTIÉRREZ.
BIBL. : I. WELLER, Wellington in the Peninsula (1808-1814), Londres 1962; P. DE AZCÁRATE, Wellington y España, Madrid 1960.
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