Visigodos ARTE
Categoria:
Arte
II. ARTE. La estancia del pueblo visigodo en Europa oriental es esencial desde el punto de vista históricoartístico, pues, convertidos al cristianismo en esa zona y romanizados, muchos aspectos de su cultura y de su arte reflejan la influencia del cristianismo oriental, por lo que, paradójicamente, cuando se establecen en la península Ibérica, su cultura supone una fuente de influencia oriental en la cristiandad occidental. Por otra parte, seguidores de la herejía de Arrio (v.), su cristianismo heterodoxo contribuye a su aislamiento respecto al mundo cristiano hispanorromano favorecido en un principio por la legislación diversa, una para el germano y otra para para el hispanorromano o latino. La conversión de Recaredo en el 589 supone el primer paso decisivo para la fusión de la cultura local y la germánica, adquiriendo el arte desde ese momento un intenso desarrollo, por lo que se distinguen dos grandes periodos. El primero, que comprende fundamentalmente el s. vi, se caracteriza por la coexistencia del arte visigodo con las formas cris tianas paleocristianas de las que, a veces, es difícil dis tinguirlas; y el arte del s. VII, momento clásico de est, cultura, cuando se construyen los edificios más caracte rísticos, favorecido por el bizantinismo de la corte de Leovigildo. La destrucción del reino v. por la derrot. militar frente a los musulmanes (711), no supone la desaparición de la cultura visigoda, pues, gozando er un principio las comunidades cristianas de amplias liber tades dentro del mundo musulmán, evoluciona hacia li islamización de su cultura, constituyendo, por tanto una de las bases de la cultura mozárabe.Arquitectura. En la creación de la arquitectura visigo da se advierte la fusión de diversas raíces, asimilada, por el pueblo germánico e interpretadas conforme a su estética. La influencia del paleocristiano norteafricano, que tan poderosamente se proyecta en el prerrománicc hispánico, es evidente, junto a las formas y técnicas que se reciben del arte bizantino. Se caracteriza la arquitectura visigoda por el empleo sistemático del muro de sillería, bien aparejado, en lo que se señala una diferencia respecto a los demás pueblos bárbaros occidentales. Como soporte es frecuente la columna, en cuyos capiteles se acusa la influencia oriental y bizantina. Sumamente característico es el arco de herradura, de discutido origen (existen precedentes en el arte hispanorro mano y en el cristiano oriental), y que pasa al mundo hispano-árabe. Como cubierta se usa la bóveda, bien de cañón o de aristas y, en algunos casos, la cúpula sobre pechinas. En la decoración monumental se emplean las de carácter vegetal y geométrico, y, ya en fecha tardía, la figurada, bien en capiteles o en bandas, que decoran interior o exteriormente los muros.En la tipología del templo visigodo hay unas características comunes: ábside único, rectangular por dentro y por fuera, un cancel o iconostasio que aísla la cabecera del resto del templo, dos cámaras o dependencias laterales en la cabecera -prothesis y diaconicon-, y un porche o atrio a los pies. En cuanto a la planta, no se fija un tipo concreto; predominan los tipos basilicales y los de cruz griega, inscrita en rectángulo; vemos también modelos norteafricanos de dos ábsides contrapuestos, correspondientes a tipos paleocristianos, construidos durante el dominio político v., como los de S. Pedro Alcántara, Alcaracejos y Casa Herrera.Es de tipo basilical y de fecha tan temprana como el s. v, correspondiendo a modelo norteafricano, la de Segóbriga (v.; Cuenca), que suministró abundantes ejemplos de decoración visigoda; igualmente la de Algezares (Murcia), con gran cámara o capilla circular lateral como baptisterio. La obra más perfecta de este tipo basilical es la de S. Juan de Baños (Palencia), documentada su consagración en el 663, que ofrecía una curiosa disposición de ábside central exento y dos cámaras laterales independientes, desaparecidas; sus tres naves con arcos de herradura sobre columnas con bellísimos capiteles son de gran importancia por su estructura, como precedente de soluciones estructurales de arte islámico hispánico. Responden también a un tipo basilical la de S. Pedro de Balsemao, la de Recópolis (Guadalajara), que muestra ciertas relaciones con la toledana de S. Pedro de la Mata, por sus dos cámaras como naves laterales independientes, peculiar característica que parece señalarse asimismo en la burgalesa de Quintanilla de las Viñas, que nos ofrece una riquísima decoración monumental, del más alto valor iconográfico e histórico.El modelo de cruz griega encuentra su plasmación más bizantinante en la iglesia de S. Fructuoso de Montelios, anterior al 665, con planta de cruz griega con cúpulas, excepto en el tramo de ingreso. No obstante, es la iglesia de S. Comba de Bande (Orense) el modelo más característicamente v., pues la planta de cruz griega del núcleo del templo se encierra en un rectángulo, aprovechándose los espacios resultantes para las dos sacristías junto a la cabecera, y dos como dependencias conventuales en la zona de los pies. Este modelo es el inspirador de la de S. Pedro de la Nave (Zamora), de mejor técnica constructiva y en la que las cámaras de la zona de los pies del templo han dado origen a una organización en tres naves, y en la que la riquísima decoración figurada en bandas de la zona de la cabecera, con representaciones figuradas, así como los capiteles del crucero, también figurados, han planteado problemas cronológicos del mayor interés.Otros restos, como la cripta de S. Antolín de la catedral de Palencia y los abundantes vestigios hallados en Toledo, Mérida, Córdoba y Tarragona, entre otros, son testimonio de la vitalidad e importancia de la arquitectura visigoda de la que, por otra parte, se conservan numerosos testimonios literarios.Escultura. La escultura visigoda nos ofrece un amplio panorama, que contrasta con el de los demás pueblos bárbaros occidentales. Se puede considerar la escultura decorativa de carácter monumental y los sarcófagos.La escultura decorativa está integrada por relieves con hojas, cruces, racimos y estrellas; los capiteles, entre los que tienen singular importancia los del Museo de Córdoba, con la representación de los evangelistas; los relieves con animales de Saamasas (Lugo); y la magnífica pilastra con escenas evangélicas de S. Salvador de Toledo. Tienen especial importancia los canceles de Mérida, como los nichos de altar tanto de Mérida como de Toledo y, sobre todo, los relieves y capiteles de las dos iglesias más importantes en este aspecto, los de S. Pedro de la Nave y de Quintanilla de las Viñas. La de S. Pedro de la Nave se decora en bandas con temas vegetales, cruces, racimos, etc., y en el crucero cuatro columnas con basas y pedestales decorados y, especialmente, dos capiteles, uno con el tema de Daniel en el foso de los leones y el otro con El sacrificio de Abraham.La de Quintanilla de las Viñas tiene al exterior bandas con racimos, el árbol de la vida, pavones y unos acrósticos con nombres, no descifrados; al interior tiene varios capiteles, dos en el arco triunfal con el Sol y la Luna, y una inscripción con la cita de Flammola, que se identifica con la que se documenta en una donación de principios del s. X.Los sarcófagos, como los de Briviesca, Poza de la Sal (Alcaudete) y de Santa Cruz de Écija, reflejan la tradición paleocristiana, que se funde con la oriental. Se ha considerado como correspondiente a esta cultura el Pentateuco Ashburnham, que la crítica actual adscribe más bien al arte norteafricano. Capítulo importante del arte v. es el que integran las numerosas obras de artes aplicadas que se han encontrado fundamentalmente en las necrópolis, tales como fíbulas (de puente, rectangulares y aquiliformes), jarritos de bronce y patenas, vidrios, etc. Es excepcional el magnífico tesoro de Guarrazar, integrado por varias coronas votivas y cruces, de extraordinaria riqueza, entre las que sobresale la de Recesvinto. Le sigue en importancia el de Torredonjimeno (Jaén).J. M. AZCARATE RISTORI.
BIBL.: H. SCLUNK, Arte visigodo, en Ars, 11, 1947; E. CAMPS, El arte hispanovisigodo, en Historia de España, dir. R. MENÉNDEZ PIDAL, III, Madrid 1940; J. FERRANDIS, Artes decorativas visigodas, en Historia de España, dir. R. MENÉNDEZ PIDAL, III, Madrid 1940; P. DE PALOL, Tarraco hispano-visigoda, Tarragona 1953; ÍD, Arqueología cristiana de la España romana, Madrid-Valladolid 1967; J. PUIG I CADAFALCH, L’art wisigothique et ses survivances, París 1961.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.