Viriato HIST.
Categoria:
Historia
El principal caudillo de los lusitanos contra Roma. El nombre deriva de la palabra celta viria, que significa brazalete. El lugar de nacimiento se sitúa generalmente en la zona montañosa de Lusitania, entre los ríos Tajo y Duero, hacia la sierra de la Estrella. Las fuentes le describen como pastor y bandolero. Padecían los lusitanos, como otros pueblos de la España antigua, principalmente los celtíberos, un gran descontrol económico-social, que les obligaba, como válvula de escape, a dedicarse al robo y saqueo, o a enrolarse en los ejércitos de turdetanos, cartagineses y romanos, para remediar su mala situación económica. V. es uno de estos hombres, procedentes del estrato inferior de la sociedad lusitana. Casó con la hija de un rico, probablemente terrateniente y ganadero, que, como tal, defendía la causa romana. Cuando V. apareció en escena llevaban los lusitanos siete años de luchas contra Roma y se hallaban un tanto cansados de la guerra y de las pérdidas sufridas. En el a. 147 a. C. un ejército de 10.000 lusitanos invadió la Bética, siendo vencidos por el pretor Vetilio. La causa de la guerra era la caótica situación económica en que se hallaban masas importantes de población.V., recordando traiciones como las de Lúculo y Galba, que bajo pretexto de repartir tierras concentraron a muchos desheredados para después acuchillarlos, se opuso a las conversaciones de paz entre Roma y los lusitanos e incitó a éstos a la guerra. La estrategia de V. es -la guerra de guerrillas, la sorpresa de la emboscada y la huida aparente. Se apoyaba en la extraordinaria movilidad de la caballería, armada a la ligera; generalmente no presentaba batalla, ya que en campo abierto era inferior su ejército a las legiones romanas. No pretendía la conquista del territorio enemigo, sino cansarlo, debilitarlo y el saqueo. Atacaba, frecuentemente con un grupo escogido de tropas, con preferencia a convoyes y forrajeros. Con esta táctica obtuvo una señalada victoria en Tríbola, ciudad que se sitúa entre el Betis y Carteia, posiblemente en la sierra de Ronda; aquí con una serie de huidas simuladas atrajo al ejército romano, mandado por Vetilio, a un desfiladero, donde causó 4.000 bajas a los romanos. La victoria de Trola colocó en manos de V. toda la provincia Ulterior. En Carpetania con la misma táctica venció a 10.000 hombres a las órdenes del cuestor C. Plaucio. De esta región pasó a la Montaña de Venus, entre el Tajo y el Guadarrama, que le permitió el acceso a la meseta inferior. De nuevo derrotó a C. Plaucio. El caudillo lusitano penetró a continuación en la meseta septentrional y se dirigió a Segovia primero y nuevamente a Carpetania; atrajo a los habitantes de Segóbriga a una emboscada, aparentando huir y abandonando el ganado. Tomó la ciudad y venció sucesivamente a C. Unamuniano, gobernador de la provincia Citerior, y al pretor del a. 145, C. Nigidió.A la vista de derrotas tan repetidas el Senado decidió enviar a la provincia Ulterior cónsules con ejército consular y no pretores, con mando por dos años. Vino el primero, Q. Fabio Máximo Emiliano, con un ejército de 15.000 hombres y 2.000 jinetes. Colocó el cuartel en Orsona (Osuna), pero fue molestado continuamente por las tropas de V.; el ejército romano, durante el primer año, 145 a. C., se entrenó, y obtuvo una victoria en campo abierto que obligó a V. a evacuar el valle del Betis y a retirarse hacia Baecula (Bailén). En los a. 143 y 142 los ejércitos romanos son nuevamente derrotados; estaban mandados por Q. Pompeyo A. Filius y por el pretor Quincio. V. se corrió después con su ejército hacia Tucci (Martos), y así se asentó en el corazón de la provincia Ulterior, desde donde dominaba el valle del Betis y la Bastetania; estas campañas coincidían con la sublevación de la guerra celtibérica. Roma mamó de nuevo un cónsul a la provincia Ulterior, Q. Fabio Máximo Serviliano, que trajo dos legiones, 18.000 hombres y 1.600 caballos. Su primer objetivo fue la conquista de Tucci. Después de varias escaramuzas y huidas simuladas de V., se vio obligado el cónsul a encerrarse en el campamento, que abandonó. V. se refugió en Lusitania, seguido de cerca por el ejército romano, que en un encuentro con dos capitanes de bandoleros, Curio y Apuleyo, al mando de 10.000 hombres perdió los bagajes. Serviliano retrocedió y se dedicó a castigar, como antes lo había hecho, a las ciudades que se habían pasado al bando lusitano, Tucci, Astigis (Écija) y Obulcola (Porcuna), ejecutando a 500 prisioneros y vendiendo a 9.500 como esclavos. El mismo castigo impuso a otra banda a las órdenes de Konnobos, a quien perdonó; a sus hombres les hizo cortar la mano derecha. Serviliano sitió la ciudad de Arsa, en la Baeturia; V. inesperadamente asaltó al ejército entregado al trabajo de atrincheramiento y atrajo al grueso de las tropas a un desfiladero, pero inopinadamente pactó con Serviliano dejando libre al ejército romano. Las condiciones eran moderadas; se reducían a que en lo sucesivo romanos y lusitanos habrían de respetar los límites actuales de ambos bandos. El pueblo de Roma ratificó el tratado y otorgó a V. el título de amicus populi romani, reconociéndole como rey.En el a. 139 el cónsul Q. Servilio Cepión presentó al Senado la paz acordada con V. como injusta, y éste le autorizó a provocar a V. y a quebrantarla. El caudillo lusitano se vio entonces obligado a evacuar la Baeturia y a retirarse a Carpetania, donde le siguió Cepión, a quien V. burló, pasando a Lusitania, siempre perseguido por Cepión y por las tropas del gobernador de la provincia Citerior, Popilio Lenas. El pueblo lusitano se encontraba realmente cansado de luchar, por lo que V. entabló nuevas negociaciones de paz. Exigía Lenas la entrega de los principales rebeldes; V. entregó a unos; a otros, como a su suegro, Astolpas, los mató. Exigió nuevamente el cónsul la entrega de las armas, a lo que el lusitano se opuso; no así el pueblo, que quería la paz a toda costa. Cepión, para las negociaciones, se sirvió de tres amigos de V., Audas, Ditalkon y Minuros, de la ciudad de Urso, en la Bética, que le asesinaron mientras dormía. Los lusitanos rindieron a V. honras divinas; quemaron su cadáver, mientras ofrecían innumerables víctimas y el ejército evolucionaba alrededor de la pira; 200 parejas combatieron en el ritual funerario.Los historiadores romanos honraron la fama de V.; Polibio y Posidonio elogian su estrategia y censuran su asesinato. Los analistas (v. ANALES) ensalzan sus cualidades políticas y militares. Lucilio le llama el "Aníbal de los iberos". Para Floro pudo ser el Rómulo de Hispania.V. t.: LUSITANIA.J. M. BLÁZQUEZ MARTINEZ.
BIBL.: APPIANO, Bellum Civile 1,86,108-109; Mitrídates 68; FRONTINO 1,4,8; 10,2; 2,5,31; AULO GELIO, Noctes Atticae 15,22; LIVIO, Fragmentos libro 91; OROSIO 5,23,6; PLUTARCO, Pompeyo 17-19; ÍD, Sertorio, 100; SALUSTIO, Historias 1-II; VALERIO MÁXIMO, 7,36; P. BOSCH-GIMPERA-P. AGUADO BLEYE, Historia de España, II, Madrid 1935, 120-143; H. GUNDELL, RE IX, Al, 203-230; A. SCHULTEN, Boletín de la Biblioteca de Menéndez y Pelayo, Santander 1920, 120-149, 272-281.
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