Violencia
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Varios
I. INTRODUCCIÓN. Noción. Etimológicamente v. es la versión castellana del latín violentaa, derivado a su vez de vis, que significa fuerza, vigor, ataque, ímpetu. En sentido amplio, v. es, pues, toda acción impetuosa que procede tanto de los seres animadas como de los inanimados; así hablamos, p. ej., de la v. del viento, sin dar a la palabra ningún matiz peyorativo. De ordinario, sin embargo, se entiende por v. una fuerza injusta o desordenadamente ejercida, una fuerza que no está subordinada al adecuado desarrollo de la naturaleza, sino que la coharta y destruye, desde el exterior, contra una inclinación espontánea o un movimiento natural de un sujeto; es decir, el empuje ejercido sobre un ser hacia algo distinto a lo que su inclinación natural tiende (cfr. S. Tomás de Aquino, Sum. Th. 2-2 gl75 a1).Entendida así la v. puede hablarse de ella con respecto a cualquier tipo de seres (violentar los instintos de un animal, etc.), pero más propiamente, con respecto a aquel ser que es, en sentido pleno, dueño de sus actos: el hombre. Podemos llegar así a una definición estricta de v. como toda coacción ejercida sobre el hombre con vistas a disminuir su libertad de ejecución. Ya en esta perspectiva concreta, el tema de la v. puede ser estudiado desde dos puntos de vista:a) Psicológico-moral, es decir, la v. como impedimento del acto humano voluntario. Es así como la estudia la Teología moral general, poniendo de manifiesto que el acto interno de la voluntad (o decisión propiamente dicha) no puede ser violentado, pero sí impedido, si se provoca un estado de pérdida de la razón; mientras que, en cambio, sí pueden ser violentados los actos externos.
b) Socio-político, es decir, la v. como hecho que deforma el vivir social, que en lugar de estar informado por la razón, pasa a estar regido por una fuerza irracional e injusta.El estudio psicológico-moral de la v. se desarrolla en otros lugares de la Enciclopedia (V. VOLUNTARIO, ACTO, 4; GUERRA VI; DEFENSA LEGÍTIMA; INJURIA; IRA; VENGANZA); nos vamos por eso a centrar en esta voz en la perspectiva socio-política. En este artículo trazaremos un breve panorama sociológico, mientras que en los siguientes se estudiará el tema desde una perspectiva filosófica y de doctrina social cristiana.Formas y manifestaciones de la violencia en la vida social. Se puede definir la V., desde una perspectiva sociológica, como toda acción o situación que tiene como efecto la lesión de bienes y valores de algunos hombres en beneficio de otros individuos o grupos y que se basa en el odio, desprecio o desconocimiento de la dignidad de las personas violentadas. Subrayemos este último rasgo, es decir, el hecho de que la fuerza está movida o impulsada por el odio, el desprecio o el desconocimiento de la dignidad del hombre, ya que es eso lo que especifica la v. humana y permite distinguirla de un uso de la fuerza derivada no de la intención o voluntad de hacer daño al hombre, sino utilizada en situaciones extremas con fines defensivos (V. DEFENSA LEGÍTIMA), O con vistas a provocar una reacción en la persona que la encamine hacia la verdad y el bien (apuntamos aquí a la cuestión debatida sobre la legitimidad o no del recurso al castigo en la educación, v.). En todos esos casos no hay un desprecio de la persona, aunque ese riesgo esté en cierto modo implícito en el uso de la fuerza, que deberá por eso reducirse siempre a un mínima. Cuando, en cambio, el desprecio a la persona es determinante estamos en presencia de la v. propiamente dicha, que se presenta así como algo que rebaja al hombre reduciéndolo al nivel de los objetos o cosas.Si repasamos la historia humana encontramos que la v. ha estado siempre de un modo u otro presente; hecho de experiencia que la fe cristiana hace entender manifestando su estrecha vinculación con el misterio del pecado (v.). De otra parte, se advierte que la v. es una realidad condicionada socio-históricamente, es decir, sujeta a la evolución de las circunstancias socio-históricas (ideológicas, técnicas y económicas). Y así, históricamente, se pueden detectar diferentes formas de manifestarse que, en términos generales, pueden tender hacia un retroceso relativo de la v. física, descarnada, unido en cierto modo a un desarrollo de una v. más técnica, sutil y encubierta.Intentemos a continuación trazar un cuadro esquemático de las formas de v.; para ello parece oportuno distinguir entre formas o tipos generales de v. y manifestaciones o modalidades concretas que reviste o puede revestir cada forma de violencia. Las formas de v. se pueden clasificar en dos grupos principales, según su agente u origen y por su acción sobre el que la sufre.1) Según su agente u origen, se pueden diferenciar cuatro clases de v.: la individual, la política, la internacional y la social. Por v. individual se entiende la dirigida por uno o varios individuos privados contra otros con ocasión de diferencias personales. Como fenómeno individual tiene menos interés sociológico, aunque puede a veces confundirse o dar lugar a la v. social de que hablaremos luego.V. política es la que procede de las instituciones que detentan el poder político contra los miembros de la comunidad política (v. opresivo-represiva), así como la realizada por los miembros de la sociedad contra las instituciones cívicas o sus representantes (v. subversiva). La organización política puede usar, en caso de necesidad, de medios coactivos para mantener el orden (v.) social; sin embargo, este privilegio encuentra su límite en la exigencia de su justa aplicación y en el respeto de los derechos del hombre, límite que puede ser traspasado a veces por aquélla, abusando del poder (v.) legítimo que ostenta. Se da entonces lugar a una v. política de tipo opresivo-represivo. Como manifestaciones de esta v. pueden señalarse: el recurso indebido a medios de fuerza, la tortura, el no reconocimiento de las libertades política y de los derechos fundamentales de la persona (V. DERECHOS DEL HOMBRE), etc.Por su parte los ciudadanos pueden negar su obediencia a las leyes estatales y dar origen a una acción violenta encaminada a cambiarlas: nos encontramos entonces ante una v. subversiva. Esa v. puede estar en ocasiones justificada ante regímenes totalitarios (v. TOTALITARISMO) o que practican usos vejatorios o que mantienen situaciones sociales injustas, etc., si no hay una manera pacífica de resolver la situación. En otras ocasiones puede ser expresión de actitudes ilegítimas e indebidas. Como manifestaciones de esta v. política subversiva puede mencionarse las llamadas acciones terroristas (v. TERRORISMO): destrucciones, voladuras de vías de comunicación, secuestros de personas (especialmente el caso de agentes diplomáticos, practicados repetidamente en los últimos tiempos), lucha armada de guerrillas, asesinatos políticos y, en último término, revoluciones (V. REVOLUCIÓN) y golpes de Estado.La v. internacional tiene lugar entre naciones distintas, que se enfrentan entre sí por diferencias ideológicas o de intereses económico-pohticos, e igualmente, la derivada de la presión y fuerza que puedan ejercer las naciones más potentes política y económicamente sobre los pueblos más débiles y pobres.Por último, la v. social es aquella que emana de las condiciones sociales cuando unos grupos oprimen a otros, se da una desigual distribución de los bienes y recursos sociales y económicos, o una discriminación en las posibilidades de promoción social y participación política y un antagonismo radical entre empresarios y obreros, etc.2) Las modalidades de v. expuestas hasta ahora se pueden calificar, en términos generales, de directas. Aun siendo éstas muy frecuentes en nuestro tiempo, no lo son menos las manifestaciones de v. indirecta, bien se trate de medios que predisponen al individuo para actuar violentamente o para admitir como una realidad normal la v., bien se ejerzan de forma artera y sutil sobre el pensamiento y la conducta del individuó (publicidad, propaganda, presión social, etc.). Como subraya Thibon, "La esclavitud física de otros tiempos va siendo sustituida por una esclavitud moral llevada a cabo por los modernos medios de difusión" (La Violente, o. c. 123).3) Por su acción sobre el que la sufre, la v. se puede dividir en física y moral. La primera se traduce en un daño corporal de las personas o en la imposición por la fuerza de una acción no querida voluntariamente. La segunda supone la mediatización de la libertad del hombre, y en ella se puede distinguir: una, más interna y profunda, que implica, mediante el empleo de medios y técnicas psicológicos, el condicionamiento de la misma conciencia del individuo; otra, más externa, que supondría la mediatización por el miedo o la coacción moral de una acción externa, e incluso del obrar jurídico de alguien. Es de advertir que, dada la íntima unidad del hombre, la v. física supone siempre un trauma psíquico y una v. moral.R. SIERRA BRAVO.
BIBL.: H. ARENDT, Sobre la violencia, en Crisis de la República, Madrid 1973, 149-186; A. COLOMBO, Sulle forme de violenza del nostro tempo, "Humanitas" (1969) 555-75; S. COTTA, Las raíces culturales de la violencia, "Nuestro Tiempo" 235 (1974), 31-34; A. SCHORR, La agresividad humana, Madrid 1969; J. M. VÁZQUEZ, Violencia y medios de comunicación social, Madrid 1972; VARIOS (Semana de los intelectuales católicos franceses), La violente, París 1967; J. ELLUL, ¿Es posible la revolución?, Madrid 1974.
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