Villancico MÚSICA
Categoria:
Música
Covarrubias, en su Tesoro de la lengua Castellana (Madrid 1611), escribe: "Villanescas. Las canciones que suelen cantar los villanos cuando están en solaz. Pero los cortesanos, remedándolas, han compuesto a este modo y mensura cantarcillos alegres.. Este mismo origen tienen los villancicos tan celebrados en las fiestas de Navidad y Corpus Christi". Atendiendo, pues, a su origen, el v. es una canción popular y, aunque desde el punto de vista musical, no pueda identificarse con la villanesca, tienen tantos puntos de contacto que pueden considerarse géneros hermanos.El origen de este tipo de canciones polifónicas es italiano. En la literatura musical italiana los compositores de la época emplean como sinónimos los vocablos canza ne, villanelle, aria alla napolitana, napolitana, canzonette, etcétera. En España, atendiendo a un punto de vista literario, los vocablos villanesca, madrigal y v. tienden a confundirse. Los músicos, excepto Francisco Guerrero, prefieren los de madrigal y villancico. En cualquier caso, frente a la variedad de canciones polifónicas italianas de espíritu popular (frótelas, estrambotes, balleti, villanelle), España cultiva con unanimidad el v., espiritual o profano (villanesca, madrigal). La vitalidad de estas canciones es tan extraordinaria que evoluciona en cada siglo pero no muere nunca, perdurando hasta nuestros días. Morales (ca. 1500-ca. 1553), Vitoria (v.) y Francisco Guerrero (1528-99) componen el triunvirato de la polifonía española.Esta música toma por base letras populares. En su forma más simple se trata de canciones populares, tonadas ingenuas, cuya letra y melodía inventa la gente campesina. Pero luego el artista, ya sea el poeta ya sea el músico, asimilan su espíritu y le dan una expresión artística. Desde el punto de vista poético estas composiciones primitivas constituyen "la forma más arcaica de la glosa" (Menéndez Pidal). Arrancan del zéjel (v.), estrofa poética tomada de la lírica popular árabe, y dan lugar a otra serie de composiciones populares que, poco a poco, se van culturizando, como las serranillas (composición lírica en relación con la pastorela de los trovadores). Juan del Encina (v.), el Cancionero de Baena; Lope de Vega (v.), Valdivieso (ca. 15601638), escribieron o recogen villancicos. De gran celebridad fue Si viniese e me lavase, de Mudarra, y también los de Vázquez y Fuenllana (m. 1579). La tradición literaria del v. llega a la poesía contemporánea. Conocidos son algunos de Gerardo Diego (v.), José María Pemán (v.), Concha Lagos (n. 1913), etcétera.Desde el punto de vista musical, el v. requiere la operación de convertir una poesía profana en religiosa o,como decía la expresión clásica castellana, "a lo divino". La inspiración tomaba base en las canciones populares, villanescas, o en la poesía culta y madrigales de escritores reconocidos. La transformación consistía en introducir determinadas modificaciones en el texto original a fin de cambiar su sentido profano, espiritualizándolo. Este cambio se realizaba fácilmente. El manejo de los distintos cancioneros que se han conservado prueba que este procedimiento fue muy utilizado por los poetas y composítores españoles del s. xvl. Colecciones enteras de poesías fueron trasladadas "a lo divino", como "las obras de Boscán y Garcilaso trasladadas en materias christianas y religiosas" por Sebastián de Córdoba (Granada 1575). Lo mismo sucedía en Italia, donde el canónigo Coppini publicaba en 1608 el 5° libro de madrigales de Monteverdi con textos latinos para cantar en las iglesias.
Por lo que respecta a las villanelle, el códice 1.205 de la Univ. de Bolonia, copiado a mediados del s. xvll, contiene una rica selección de villanescas italianas espirituales. Tales adaptaciones no siempre fueron afortunadas. De las villanescas profanas hay cierta pobreza documental porque se han conservado pocos cancioneros y cuadernos de música profana española del s. XVI. El Cancionero de Medinaceli contiene gran cantidad de madrigales y v., junto a algunos poemas de Boscán a los que se ha puesto música. Los maestros de capilla del s. XVI tenían además la costumbre y obligación de preparar un v. diferente cada Navidad, con el fin de renovar el repertorio. A los compositores les suponía un gran trabajo buscar nuevos y buenos textos poéticos para ponerles música, según se desprende de la correspondencia conservada de maestros de capilla del s. XVII.V. t.: CANCIONERO; ZÉJEL; LÍRICA; MÉTRICA.L. NÚÑEZ LADEVÉZE.
BIBL.: A. SÁNCHEZ ROSIERALO, El Villancico (Estudio sobre la lírica popular en los siglos XV-XVI), Madrid 1969; D. PISADOR, Libro de música de vihuela, Salamanca 1552; FUENLLANA, orphenica Lyra, Sevilla 1554; F. GUERRERO, Canciones y Villanescas espirituales, Barcelona 1955.
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