Vilanova, Arnau de
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Biografía GER
Datos biográficos. Médico catalán de los s. XIII-XIV, acaso el más importante del mundo latino medieval, implicado también en cuestiones político-religiosas de su tiempo. Seguramente n. en Valencia a poco de ser conquistada por Jaime I (1238). En 1260 estudiaba Medicina en Montpellier. En 1280 era ya médico prestigioso al servicio de la casa real de Barcelona. Diez años más tarde se halla de nuevo en Montpellier como maestro de su pujante Escuela médica; aunque no por ello deja de atender sus intereses valencianos y la salud de la familia de Jaime II de Aragón. Este rey, gran amigo de V., le enviaría, en 1299, a la corte de Francia, en misión diplomática, y en París iba a dar a conocer las ideas que había ido fragmentando acerca del próximo fin del mundo y de la necesaria reforma de la Iglesia. La repulsa de los teólogos de la Sorbona, que condenan su Tractatus de tempore adventu Antichristi (sobre la venida del Anticristo), va a marcar un giro en su vida: herido por la afrenta y convencido de su verdad, lánzase V. a una campaña vindicativa que mengua, .aunque no elimina, su labor profesional. Le vemos en 1301 apelando al papa Bonifacio VIII y remitiendo un opúsculo apologético a destacadas personalidades de la cristiandad; en 1302, polemizando violentamente con los dominicos que refutan sus ideas; en 1304, protestando ante el cónclave reunido en Perusa... La elección de Clemente V, antiguo amigo de V., a cuyo examen somete la colección de sus escritos religiosos, le trae unos años de calma ( 1305-09) en los que V. realiza gestiones a favor de sus reyes en la corte pontificia de A viñón y lleva a cabo una amplia propaganda espiritual entre las comunidades laicales de la Provenza.El prestigio de que goza le permite intervenir en problemas tales como el proceso de los templarios, los pro. yectos de Cruzada, las disidencias del franciscanismo es. tricto o las tensiones entre la Santa Sede y el rey de Sicilia. Era éste el joven y caballeroso Federico III, en el que el maestro V. hallaría un discípulo fiel y ferviente; a su dictado había emitido disposiciones para el buen orden de su casa y reino; y en 1309 le confiaba unos sueños misteriosos, cuyo significado interpretaría V. relacionándolo con otros tenidos por Jaime 11, en el sentido de que ambos reyes hermanos habían de promover la acción renovadora de la Iglesia preconizada por él. La exposición que de todo ello hiciera V. en público consistorio iba a provocar su ruina. Ante la protesta de la curia y la indignación del rey de Aragón, V. tuvo que refugiarse junto al de Sicilia. M. en Génova el 8 sept. 1311, cuando realizaba gestiones para evitar la ruptura de hostilidades con Roberto II de Nápoles.
Caracteres de su obra. Tuvo, pues, V. una activa intervención en la vida política de su tiempo, casi siempre movida por sus ideales religiosos y apoyada en su prestigio profesional: en la amistad de Jaime 11, en la tolerancia de Bonifacio VIII o en la benevolencia de Clemente V subyace la gratitud del paciente eficazmente tratado, aunque se vea también fomentada por la lealtad del súbdito y la fidelidad del cristiano. Hay en la obra religiosa de V. más de celo indiscreto, de ingenuidad
idealista o de fantasía exaltada que de heterodoxia formal; implicado en el movimiento de los espirituales, en la línea de las extrañas especulaciones de Joaquín de Fiore, busca la salvación del mundo en sus lucubraciones escatológicas, en sus exigencias de reforma eclesiástica y en sus exhortaciones ascéticas. Pero aunque las fantasías de la especulación o las violencias de la polémica le lleven a expresiones desafortunadas, nunca cae en la herejía. La sentencia de la Junta de teólogos de Tarragona, que en 1316 ordenó la destrucción de sus obras espirituales, fue anticanónica y desmesurada.
Pero v. fue ante todo magister medicinae. Por una parte, clínico práctico de amplia experiencia y fama bien acreditada. Por otra, profesor destacado de la mejor Facultad del medievo. Por otra, autor de una importante obra médica, muy difundida y apreciada a lo largo de tres siglos ya lo ancho de toda la. cristiandad: apenas hay biblioteca importante que no cuente con copias medievales o ediciones renacentistas de algunos de sus escritos científicos; en el s. XVI se hizo una colección que trataba de recoger sus obras completas, cuyo éxito denotan las reimpresiones que se sucedieron. La lástima es que muchas textos espúreos se albergaron a la sombra de su ilustre nombre y ha sido preciso proceder a la poda implacable de la fronda parásita para liberar su genuina producción. Sin entrar aquí en exposiciones críticas y tomando la solución más probable en cuestiones dudosas, puede decirse que la obra médica de v. responde a su condición de médico escolástico: de sabio formado en los textos clásicos de Hipócrates y Galeno, recibidos a través de su versión arábiga y completados con las mejores producciones de los autores que escribieron en árabe. Aunque no le hubiera sido preciso el conocimiento de este idioma -pues la mayor parte de esos libros habían sido ya traducidos al latín-, sabemos que Y. lo poseía a la perfección y que en sus años de médico regio en Barcelona había traducido opúsculos de Galeno, Avicena y otros.
El grueso de su obra original es fruto de su época de Montpellier: hay un conjunto de tratados extensos y bien elaborados que reflejan el estilo y responden a la utilidad de la docencia impartida en las Escuelas de Medicina. Comentarios eruditos -varios de los cuales se han perdido o permanecen inéditos- a los autores exigidos en el plan de estudios; colecciones de aforismos de intención nemotécnica -entre los que destacan las popularísimas Parábolas de la medicación, de las que se conservan 40 copias de los s. XIV y xv y que fueron editadas 15 veces en el XVI-; obras de doctrina médica, unas estrictamente especulativas -De humido radicale-, otras que desembocan ampliamente en la práctica -como De considerationibus operis medicinae-, todas ellas coronadas por esa admirable síntesis de los principios de la ciencia médica que es la llamada Speculum medicinae; densas exposiciones de farmacología básica, como el tratado De graduatibus medicinarum, tan importante en la línea de los intentos medievales de una teorización de la dosificación medicamentosa, etc. Junto a este bloque de escritos está el tan conocido Regimen sanitatis, escrito en 1308, para tutelar la salud del rey de Aragón, pero que pronto se difundió amplísimamente por toda Europa, siendo traducido al catalán y al hebreo, y los extensos catálogos de medicamentos simples y compuestos -Simplicia y Antidotarium-, y las monografías, breves y expresivas, que abordan los más diversos problemas clínicos. En cambio, puede afirmarse el car.ácter apócrifo de obras tan ligadas al nombre de v. como son el Breviarium practicae y el comentario al Regimen sanitatis salernitanum. Y, desde luego, del conjunto de los libros de alquimia que le han sido atribuidos; hay motivos suficientes para despojar la figura de v. del manto de alquimista de que fue revestido por autores o copistas del s. xv y que tanto se suele destacar en la visión habitual que se da de su persona. No fue alquimista, ni mago, ni rebelde innovador. Fue un médico galenista que, sobre la base de un profundo conocimiento de la ciencia transmitida por los antiguos, elaboró una doctrina tan propia como tradicional, que procuró celosamente preservar de toda cavilación filosofizante -véase su obra De intentione medicorum- y dirigir a la práctica clínica concreta. Su obra médica constituye un bien forjado eslabón en la cadena de transmisión perfeceionadora del saber médico clásico.
I. A. PANIAGUA ARELLANO.
BIBL. : Ediciones: Opera Arnaldi de Villanova, Lyon 1504, 1509, 1520 y 1532,.Venecia 1505 y 1527, Basilea 1586; Praxis medicinalis, Lyon 1586; Obres catalanes (por el P. M. BATLLORI y el Prof. I. CARRERAS y ARTAU), Barcelona 1947. Estudios: P. DIEPGEN, Studien zu Arnilld von Vilanova, en Medizin und Kultur, Stuttgart 1938,120-176; R. VERRIER, Études sur Arnaud de Villeneuve, Leiden 1947 y 1949; I. CARRERAS y ARTAU, L’epistolari d’ Arnau de Vilanova, Barcelona 1949; ID, Relaciones de Arnau de Vilanova con los Reyes de la Casa de Aragón, ib. 1955. I. A. PANIAGUA, Vida de Arnau de Vilanova, en "Archivo Ibero- americano de Historia de la Medicina)) III (:1951), 3-83; ID, Estudios y notas sobre Arnau de Vilanova, ib. XI (1959), 351-437; ID, Arnau de Vilanova, médico escolástico, ib. XVIII-XIX (1956-57), 517-32.
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