Viena (Wien) ARTE
Categoria:
Arte
Debe principalmente a los Habsburgo sus monumentos y tesoros artísticos (V. AUSTRIA VII). Conserva pocas huellas del románico, algunas más del gótico, del Renacimiento apenas ninguna -puesto que este estilo no existió prácticamente en Austria- y muchísimas del genio barroco, que le dan el ambiente de ciudad del s. XVII.Muestras góticas. Cuenta con 23 distritos -alguno rebasa el Danubio-, el primero de los cuales, que está en el centro de la ciudad, contiene la mayor cantidad de tesoros artísticos. Todo 61 puede considerarse monumento nacional. La catedral de S. Esteban (consagrada en 1339), en el centro del primer distrito, conserva la fachada principal y las dos torres "de los paganos", de estilo rómánico; el resto es gótico. Este templo responde al tipo germánico de iglesia de planta de salón (Hallenkirche) Cabe resaltar la altísima aguja, Steffel, símbolo de la ciudad, y dentro, en la nave mayor del país, la tribuna del órgano, el afiligranado púlpito del maestro Pilgram el Wiener-Neustádter-Altar, las tumbas de Federico III Eugenio de Saboya, etc.; la catedral merece ser admirada desde las catacumbas hasta la Steffel. Cercana a ella s encuentra la iglesia románica de S. Ruprecht, la más antigua de la ciudad, y Maria am Gestade, a la que se llega por una estrecha y alta escalinata, con su nave y coro de igual dimensión y su bella torre gótica del s. XIV. Comparada con ella, la Minoritenkirche es más masiva, de tres naves, pero bellísima en su exterior. Parte de románico tiene la iglesia de S. Miguel (Michaelerkirche), con su singular campanario en forma de afilado minarete.Perdida entre las construcciones del antiguo palacio imperial está la capilla palatina del s. XV, donde los famosos "niños cantores" actúan los domingos. Enfrente está la famosa cámara de los Tesoros, que realmente los contiene en calidad y cantidad. Cercana está la iglesia de los agustinos, del s. XIV, restaurada en 1784, con una esbelta torre, donde se guardan los corazones de los Habsburgo;. las vísceras están en la catedral, y el resto de sus cuerpos’ en la iglesia de los capuchinos, donde descansan también los restos de Maximiliano de México.La Viena del barroco. La abadía, llamada de los escoceses, nos introduce en el barroco, pues propiamente lo es desde que en 1638 fue reconstruida, sin dejar rastro del románica primitivo. Destacan en ella la suntuosa nave y la sala imperio de "los Prelados", donde hay una buena colección de cuadros, entre los que figuran los del Maestro de los Escoceses, del s. XV. Si desde allí pasamos a Am Hof, se puede apreciar en esta plaza el primer palacio imperial con el AEIOU sobre el portal (Austria Est Imperare Orbi Universa), y la genialmente proporcionada iglesia de Carlo Carlone. En el Graben se levanta la columna dedicada a la Santísima Trinidad, erigida en 1679 después de la peste. Junto a ella está la iglesia de S. Peter, perla del barroco, obra de Adolf von Hildebrandt (1668-1745).En la plaza de la antigua universidad, fundada por Rodolfo IV en 1365, se alza la iglesia barroca de los jesuitas y cerca la de los dominicos, de, inspiración italiana. Situado en un idílico rincón está el Heiligenkreuzerhof, y en otro la iglesia de los franciscanos junto a la fuente de Moisés. Fuera del distrito primero merecen destacarse varias iglesias: en primer lugar la de S. Carlos (Karlskirche), que constituye el apoteosis del barroco, de Fischer von Erlach (v.), con las dos columnas que simbolizan las de Hércules recordando la pretensión del archiduque Carlos al trono de España; la de Mariahilf, cuya historia está ligada a la victoria de Juan de Austria en Lepanto; la Piaristen (escolapios), obra de Hildebrandt, etc.Sería casi interminable la mención de las iglesias que merecen verse, pero aún lo sería más la descripción de los palacios. Casi todos son barrocos, y pocas son las capitales que poseen tantos, sobre todo construidos en un solo distrito. No existe en V. conjunto más vasto que el Hofburg, de cuya parte vieja apenas queda nada, como no sea el foso que recorre en toda su longitud el ala exterior del patio de los Suizos, cuyo portal, junto con la capilla del Salvador, constituye una de las escasísimas- muestras del Renacimiento. En el Hofburg se agrupan cuerpos gígantescamente proporcionados, a veces incoherentes. Empieza en la Albertina, donde hay una famosísima colección de grabados, sigue con la iglesia y convento de los agustinos, la Josefplatz -seguramente la plaza más bella de la ciudad-, donde está la Bibl. Nacional, con la maravillosa Prunksaal, las caballerizas y la sala más elegante de V., construida por F. von Erlach en 1729, donde actúa la Alta Escuela Española de Equitación, y las alas de construcción más reciente que se extienden al Burggarten y la amplísima Heldenplatz, que con la que da a la Michaelerplatz son de gran efecto representativo.
En la Wipplingerstrasse está la antigua cancillería de Bohemia y casi al lado, el antiguo ayuntamiento, también de la segunda mitad del s. XVII y el Dietrichstein, con la fachada principal en la Bankgasse. Frente a él se encuentra la fastuosa embajada de Hungría. En el Freyung está el palacio Kinsky, y, en la Herrengasse, el Módena. Los palacios Harrach, con una colección privada de pintura muy notable, Schónborn, Lobkowitz, Fürstenberg, Rottal, Pallavicino y otros más también se construyeron dentro del primer -distrito, hasta que faltó espacio y comenzó a edificarse fuera de las murallas. Así ocurrió con los palacios Schwarzenberg, Trautson, Auersperg, etc., aunque ninguno puede rivalizar con el bellísimo Belvedere, construido por Hildebrandt en 1714-21 para Eugenio de Saboya. Otro famoso palacio es el de Schbnbrunn, en el que interviene el arquitecto austriaco N. F. L. Pacassi (171690); de fachada sencilla, alberga innumerables recuerdos en sus salones. Con su teatro, capilla, museo de carrozas e inmenso parque, produce una impresión de grandiosidad. Fue residencia veraniega de los Habsburgo.Siglos XIX y XX. En 1840 se derriban tres cuartas partes de las casas del primer distrito, y en 1856 se destruyen los bastiones y se construye el Ring o anillo, donde se elevan edificios monumentales, que dan un empaque especial a este bulevar. En 61 se construye el Parlamenta, de inspiración griega; G. Semper (1803-79) y Hasenauer proyectan el Burgtheater y los grandes museos: el Natur y el Kunsthistorisches. En éste hay una de las mejores colecciones de pintura del mundo, destacando la veneciana y la flamenca. Después del Prado es donde hay mayor cantidad de Velázquez, Coello, Pantoja, J. de Juanes, etc. En el Ring se encuentran también la ópera, la Universidad y la Bolsa.En 1892 comienza la gran urbanización de V. -entonces una de las diez mayores ciudades del mundo-, el periodo de lo que se llamará arquitectura moderna, que tiende a desligarse de un estilo artístico concreto. Otto Wagner (1841-1918) gana el plan de urbanización y se convierte además en paladín del Jugendstil -art nouveau o liberty-, siguiéndole su discípulo J. M. Olbrich (18671908). Adolf Loos (1870-1933), otro famoso arquitecto, marca en sus casas un ascetismo de líneas y un funcionalismo no alcanzado hasta entonces.El municipio vienés construye enormes viviendas-fortalezas, estratégicamente distribuidas por la ciudad, que prestan servicio sobre todo en la guerra civil de 1934. Otras obras de esa época son: el Karl-Marx-Hof, de Karl Ehn, con 1.325 viviendas y más de 1 Km. de fachada; la Engelsplatz, de Perco, y el Reumannhof, de Gessner. Después de la II Guerra mundial destacan los arquitectos Roland Rainer (Palacio de Deportes, Bóhlerhaus, etc.), Schwanzer (Museo del s. xx), los viejos Clemens Holzmeister y Richard Neutra (v.), Lippert, etc., y, entre los escultores, Fritz Wotruba (n. 1907), que con sus cuerpos cúbicos tiende a una escultura arquitectónica de carácter mural.X. SELLÉS FERRANDO.
BIBL.: H. SEDLMAYR, Épocas y obras artísticas, II, Madrid 1964; DE FEUERSTEIN, HÜTTER y KULER, Moderne Kunst in Osterreich, Viena 1965; T. ZACHARIAS, Joseph Emmanuel Fischer v. Erlach, Viena 1960. V. t. la de AUSTRIA VII.
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