Vascongadas. I. Geografía. entre las Costas Cantábricas Orientales y el Alto Valle Del Ebro Se Extie
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Geografía
de paisajes que la caracterizan. La impronta atlántica verdea en la mitad norte a las colinas y serrezuelas cercanas a la costa, con prados y brumas, maizales y manzanales entre caseríos, ciudades industriales y puertos pesqueros; y viste de bosques y landas a los macizos interiores, salpicados a veces de riscos y calveros calizos. Al mediodía, los espacios llanos y las pequeñas depresiones entre serranías se visten de tonos amarillentos, ocres y grises, tan familiares al mundo mediterráneo, en un marco esencialmente agrario. La industria y el comercio, la actividad marinera, potencian a las provincias norteñas, Vizcaya (v.) y Guipúzcoa (v.), y las colocan en un puesto privilegiado dentro de la economía española. La meridional, Álava (v.), desde hace pocos años se halla embarcada en un esfuerzo industrial que dinamiza a su capital, Vitoria (V.). Pero son las provincias norteñas las que asumen el potencial vasco, que se traduce en un elevadísimo índice de urbanización sólo comparable al de la provincia de Barcelona.1. Medio físico. Dos grandes unidades caracterizan el relieve limitadas por el eje del umbral montañoso que separa el Pirineo (v.) y la Cordillera Cantábrica (v.) propiamente dicha. En la norteña, la altitud desciende suavemente hacia el mar desde el área de cumbres (1.000-1.500 m.), en el marco de un clima y vegetación plenamente oceánicos. Hacia el S, la cuenca de Vitoria supone un medio de transición morfológica y bioclimática hacia el valle del Ebro (v.), que penetra en las tierras más meridionales de la provincia alavesa.Relieve. Durante la Era II, el País Vasco constituyó un geosinclinal situado entre los macizos paleozoicos cantábrico y pirenaico; este último aparece sólo en la parte Este de Guipúzcoa. Durante el Eoceno, se inician varias fases alpinas, que explican el actual sistema de pliegues con materiales de calizas, areniscas y margas, más algunas manchas eruptivas y diapiros triásicos. En Vizcaya, la orientación de los pliegues es NO-SE u ONO-ESE, destacando la anticlinal de Bilbao, auténtico eje provincial, al que se adosan al N un conglomerado de pliegues muy cerrados; hacia el O provincial la dirección O-E predomina, pero hacia el N y el E, la NO-SE. Todo este conjunto se continúa hacia el N con el llamado sinclinal de Vizcaya, al que siguen hasta el mar dos haces de pliegues estrechos. La red fluvial y el relieve siguen en general esta disposición estructural, destacando las depresiones del Ibaizabal y de la Busturia; el valle del Nervión corta transversalmente al relieve en sus cursos alto y medio.La dirección estructural NO-SE continúa en Guipúzcoa, aunque los pliegues son más estrechos y cerrados, y conforme se aproximan los Pirineos se pasa a una orientación O-E primero, y SO-NE después. Los valles siguen, a diferencia de Vizcaya, una constante orientación transversal, de forma que cortan los anticlinales; sólo la red secundaria se adapta a la estructura, de modo que toda la red provincial es de tipo ortogonal. La erosión, mucho más activa en esta provincia, ha fragmentado las superficies y niveles de erosión y desmantelado los pliegues, cuyos flancos de calizas aparecen en forma de fuertes crestones. En la provincia de Álava, desde las sierras Salvada y Peña Gorbea (1.475 m.), Eíguea y Aitzgorri (1.544 m.), la vertiente desciende hasta la depresión de Vitoria, surcada por el Zadorra, afluente del Ebro, y caracterizada por la abundancia de colinas residuales de glacis de erosión y las amplias terrazas fluviales. Al mediodía, entre los montes de Vitoria y los de Cantabria (sinclinal que continúa el navarro de sierra de Urbasa), se dibuja la cuenca de Treviño, que enlaza con la cubeta de Miranda de Ebro.Clima y vegetación. La oposición sigue también en lo que respecta al clima. La vertiente oceánica disfruta de un clima suave, de temperaturas medias que superan los 13° y llegan hasta los 15° en la costa, siendo ligeramente inferiores hacia el interior. La oscilación anual es del orden de los 11 y 12° (Bilbao, 8,6° de media en enero y 20,5° en Agosto). Las lluvias superan los 1.000 mm. (1.142 mm. en Bilbao y 1.397 mm. en San Sebastián), manteniéndose por encima de los 1.200 en las montañas del interior, donde las nieves son frecuentes. La influencia-oceánica traspasa la vertiente sur hasta las cabeceras de los ríos Zadorra y Bayas, pero ya en Vitoria las lluvias descienden a 828 mm. para, al S de los montes de Vitoria, hacerlo por debajo de los 600 mm. La disimetría es más fuerte desde el punto de vista térmico: Vitoria es una ciudad muy fría, con una media anual de 11°, correspondiente a una media en enero inferior a los 5° y en agosto de 18,9°. Pocas reliquias quedan del bosque primitivo (roble albar, tocio en las exposiciones soleadas, e incluso encina sobre las calizas, más el haya que llega hasta la propia costa). La repoblación de pino ha invadido las vertientes de las colinas costeras y de las serranías interiores, alternando con la landa de Ericas y Ulex, más los praderíos de función ganadera.2. Población. Sobre un territorio de 7.261 Km. (las tres provincias de menor extensión en España), la población tensada en 1965 fue de 1.654.890 hab., lo que equivale a una densidad de 251 hab/Km². El fenómeno se ha producido en la última centuria, a efectos del impacto industrial y como consecuencia sobre todo de la inmigración; todavía a principios de siglo la población apenas pasaba del medio millón de hab., para después iniciar un aumento que se acentúa en los años 50 (en 1951-60, en un 29 %) y desciende a partir de 1965 (24 % en 1965-75; 5 % en 1975-86). El censo en 1986 daba 2.171.000 hab. La distribución de la población opone en principio la vertiente meridional de la norteña, cuyas densidades medias alcanzan los 536 hab/kmz en Vizcaya y los 348 en Guipúzcoa. Destaca la fortísima concentración del Gran Bilbao, con más de dos tercios de la población provincial, los valles transversales (donde la densidad urbana aumenta aguas arriba) y la costa guipuzcoana, con un máximo en la comarca urbana de San Sebastián. Por el contrario, la densidad de Alava (88) es sólo algo superior a la medida española.La estructura de edades ofrece cierta tendencia al envejecimiento. En Vizcaya, en 1960, los menores de 15 años suponían un 27,2%, los de 15 a 24 años un 13,7%, los de 25 a 64 un 51,9% y los de más de 65 años un 7,2%; los porcentajes son semejantes en Guipúzcoa y Álava, aunque en esta última la base de la pirámide es algo más amplia. La natalidad, superior a la media española en los años 60 (Vizcaya alcanzaba un 25%o en 1965, seguida de cerca por las otras provincias), es similar a ella (10%o) en la década 1980-90. Las tasas de mortalidad son bajas, destacando la vizcaína, con un 6,99%o, seguida muy de cerca por la guipuzcoana.La inmigración, cada vez más acusada en los últimos años, explica la velocidad del crecimiento en la vertiente septentrional; desde 1960, la inmigración neta ha superadolas 100.000 personas en Vizcaya, y se aproxima a las 50.000 en Guipúzcoa. Entre 1950 y 1960, casi la mitad del aumento de población se ha debido a la inmigración. En Álava, sólo la capital ofrece un ejemplo espectacular de avalancha inmigratoria. El contraste entre ambas vertientes trasciende también al poblamiento, no sólo en lo que respecta al grado de urbanización (Guipúzcoa con un 70% de la población que vive en municipios de más de. 10.000 hab.), sino también a los aspectos rurales del hábitat: dispersión en caseríos en la vertiente atlántica, y en aldeas o poblados medios y grandes cerca del Ebro, en la vertiente meridional. El caserío es simultáneamente vivienda familiar y unidad de explotación agraria. De planta rectangular y tejado a doble vertiente y caballete perpendicular a la fachada principal, consta de dos plantas: la baja destinada a cocina, establo, cuadra y cuarto de aperos; y la superior, a vivienda y pajar. La tradicional agrupación de las tierras en torno a la vivienda se ha ido perdiendo, aunque siempre quedan el pequeño huerto o el frutal de antaño. El caserío suele localizarse en las vertientes medias y bajas, sobre todo en rellanos de erosión, y en los fondos de los valles donde se ubican las capitales comarcales o de municipio.
Un mundo distinto es el meridional, con aldeas de 20 a 25 casas en el marco de supervivencias colectivas (cultivo en dos hojas o aprovechamientos ganaderos comunitarios), o bien pueblos aglomerados que son exacta réplica de los característicos de la mayor parte del valle del Ebro.3. División regional. La organización de la vida regional se ha realizado en función de los condicionantes físicos y del grado de desarrollo industrial y urbano, de forma que la oposición N-S es el hecho más importante. La existencia de un auténtico dédalo de montañas, sierras y colinas en las V., más la diferencia entre la orientación latitudinal del relieve en Vizcaya, y la transversal en Guipúzcoa, aumentan la complejidad de la compartimentación regional y comarcal.Altos valles y montañas vizcaínas. Formadas por cresterías y cuestas calizas (sierra Salvada dominando la depresión triásica de Orduña, sierras de Cuartango y Gorbea), la ganadería es la actividad fundamental, modernizada en los fondos de los valles, y en proceso de extinción en las medias y altas vertientes, de carácter extensivo, paralelamente a la explotación de pinares. Sólo Orduña, en el camino de Bilbao a Burgos, desempeña ciertas funciones urbanas.La depresión media vizcaína. Un rico tejido de valles de suaves interfluvios (500-800 m.) se extiende desde el Nervión medio hacia el E, drenados por el Arratia y el Elorrio, para culminar en el amplio surco longitudinal del Ibaizabal. La demanda bilbaína ha estimulado esta comarca agrícola de vegas de maíz, hortalizas, plantas forrajeras y huertos de manzanos. La actividad industrial ha vitalizado a Durango y Elorrio en el Ibaizabal, a Lemona Miravalles, y sobre todo a las alavesas (enclave de la provincia vecina en Vizcaya) Amurrio y Llodio. Predominan las ramas metalúrgica y química.Las Encartaciones. Al O del Nervión se extiende el territorio de la antigua merindad de este nombre, dominado a mediodía por la sierra de Ordunte, a cuyo pie y hasta el mar se extienden pequeñas sierras y una red de colinas encrespadas, cuya directriz es el valle del Cadagua, que como eje de penetración y de paso hacia Santander se prolonga hacia el O por la depresión de Traslaviña-Lucios y el valle de Carranza. Región relativamente aislada en las V., ha podido evolucionar de modo original hasta la época moderna, intensificando la actividad ganadera en el marco de unos rasgos esencialmente santanderinos. La industria cuenta con tradición en la capital, Valmaseda, y sigue débilmente el corredor del Cadagua (papel, textil, metalurgia en Aranguren, Arguello, Sodupe, Santa Aguda y Zalla).Las colinas litorales. Entre el Ibaizabal y el mar se extiende una región de aspecto menos articulado, en la que destacan la pequeña depresión de Munguía, las tierras de la Busturia. Las rías y los ríos, de trazado transversal, apenas penetran hacia el interior, salvo el surco del Mundaca-Guernica. En la costa, Bermeo preside, con su flota y su industria conservera, una pequeña red de puertos pesqueros. La proximidad al mar, el propio carácter costero, explican la personalidad regional. Se trata de tierras de rica agricultura, con próspera horticultura y ganadería muy intensiva. Los centros directores desempeñan una función comercial e industrial: Guernica, Munguía y Marquina. La industria, de tradición en la primera villa (armas, platería, motores y pequeña maquinaria), ha penetrado en las otras de forma débil.La comarca del Gran Bilbao. Ocupa un lugar especial en las Vascongadas. Aglutina buena parte del poder económico y de la población vascos. Tiene como escenario al Bajo Nervión, cuya ría penetra 14 Km. aguas arriba, y se extiende desde Galdácano, en el bajo Ibaizabal, hasta el Abra, para ramificarse hacia los valles del Galindo y Asúa. En total, son 12 los municipios que forman la región urbana propiamente dicha: Arrigorriaga, Baracaldo, Basauri, Bilbao, Guecho, Echévarri, Galdácano, Lejona, Portugalete, Santurce, Sestao y Zarátamo. El relieve es muy simple. Dos valles que confluyen poco antes de llegar al mar, el Nervión y su afluente Asúa, de dirección E-O el primero, y ENE-OSO el segundo, entre los cuales aparece un interfluvio cuasi-serrano (Archanda-Santa Marina, 479 m.), en el corazón de la comarca; una serie de relieves periféricos la marginan: Umbe-Gaztelumendi (322 m.) hacia el N y Mello-Pagasarri (691 m.) hacia el S, para abrirse hacia el mar ampliamente en la amplia embocadura de la ría que separa los cabos de Punta Galea y Punta Lucero. La dirección morfológica E-O se acomoda a la estructural, aunque la erosión ha dado buena cuenta de las estructuras pirenaicas para ocasionar inversiones de relieve y una topografía bastante compleja. El llamado anticlinal de Bilbao sirve de asiento a la zona minera; a las capas del wealdense se superpone el complejo litológico de facies urgoniense, que forma los dos flancos del anticlinal, en cuya parte inferior están las calizas en las que se insertan los yacimientos de mineral de hierro.En torno a la ría se encuentra prácticamente alrededor del 95% del espacio urbano de la comarca y del 85% del espacio industrial. Respecto al eje del Asúa y al de la carretera de Santander-río Galindo-zona minera, son áreas de poblamiento discontinuo definidas por pequeñas ciudades y villas débilmente industrializadas.El valle de Asúa acoge al aeropuerto. La vida agraria responde a la típica área rururbana de intensa actividad ganadera, rica horticultura y modo de vida mixto. Más de las dos terceras partes de la población vizcaína reside en la comarca, que desde 1900 ha tenido un ritmo de crecimiento cada vez más acelerado:1900178.594 hab.1940353.841 hab.
1910207.778 "1950405.338 "1920260.971 "1960574.331 "
1930328.059 "1965709.803 "
De acuerdo con la expansión experimentada por el organismo urbano, y en función de las dificultades inherentes al relieve y a la falta de planificación y previsión, se explican los graves problemas por los que pasa actualmente la comarca, especialmente de infraestructura. Los valles transversales guipuzcoanos. Entre la costa y las crestas de la divisoria se extiende la región litoral o Beterri, que coincide con el manchón cretácico-eoceno de rasas y montes que las respaldan, más el corredor Irún-Oria; otra media o central de valles transversales y montañas divisorias esculpidos sobre anticlinales del cretácico inferior en la que el carácter ortogonal se aprecia con mayor propiedad; y, finalmente, la zona alta o del Goyerri, de Aralar y Aitzgorri, esculpidas sobre el cretácico superior. A la gradación morfológica, que es también bioclimática, sucede otra de tipo agrario; en la montaña interior de bosques y pastizales, subsiste una ganadería extensiva, incluyendo la vacuna y ovina; en la zona media, la mayor amplitud de los valles y la atmósfera facilitan la actividad agrícola y ganadera, con vacuno estabulado. En la baja se halla la Guipúzcoa ganadera y agrícola por excelencia (cultivos intensivos de hortalizas y legumbres, producción exhaustiva de carne y leche), además de puertos pesqueros y playas veraniegas (Deva, Motrico, Zumaya, Guetaria, Fuenterrabía). Hacia el E, entre la desembocadura del Oria y la fronteriza Irún, se individualiza la llamada comarca urbana de San Sebastián, organismo urbano e industrial.La vida regional tiene un carácter transversal, en función de unos valles mal comunicados entre sí, dotados históricamente de vida propia, y definidos hoy por villas industriales, emplazadas por lo común en las confluencias de los ríos afluentes con el principal: valle del Deva, especializado en la fabricación de armas, máquinas de coser, bicicletas y motocicletas, así como otras especialidades de gran calidad (maquinaria industrial, p. ej.); Eibar (más de 35.000 hab.), Elgóibar (cerca de 15.000); aguas arriba, Vergara y Mondragón; el valle del Urola tiene una cabecera metalúrgica de gran entidad (ZumárragaVillarreal de Urrechua, 20.000 hab.; y Legazpia) y una zona media de artesanos textiles y mueblistas, con algunas creaciones metalúrgicas recientes (Azpeitia y Azcoitia).El valle del Oria es más amplio y desecado que los anteriores, y está recorrido por el ferrocarril y la carretera que conducen de Madrid a Irún; primero esencialmente papelero hoy es también metalúrgico (Beasain, Villafranca de Oria y Lazcano, microconurbación de más de 20.000 hab.); en el sector medio, tras Legarreta y Alegría, se encuentra Tolosa (alrededor de 20.000 hab.), la vieja capital guipuzcoana, ciudad del papel y de las boinas primero, y también centro metalúrgico hoy. Aguas abajo siguen más villas industriales.La vertiente meridional. La cuenca de Vitoria y su periferia serrana es la región más representativa de la vertiente meridional. Se trata de un área de rica agricultura, cuyo sistema de cultivos se compone fundamentalmente de trigo, maíz, patata y remolacha azucarera. En el piedemonte septentrional, la humedad aumenta, por lo que la vida agraria se asemeja a la de la vertiente septentrional. En toda la cuenca, el ganado ovino es un recurso secundario y en decadencia. En las cuencas del Inglares y del Ega, la patata de siembra es el cultivo más característico; el regadío ocupa un lugar importante. Más al S, la Rioja alavesa, en el Valle del Ebro, es ya una región que incluye la vid en el sistema agrario. Salvo Vitoria, capital plurifuncional, las capitales comarcales desempeñan una actividad comercial, y en pocos casos (Salvatierra, p. ej.), industrial. Araya tiene una fábrica metalúrgica. En conjunto, la capital, por su gran concentración demográfica y desarrollo industrial, contrasta violentamente con la estructura esencialmente agrícola de la provincia.M. FERRER REGALES.
BIBL.: F. CARRERAS CANDI, Geografía del País Vasco Navarro, 6 vol., Barcelona s. a.; A. DE SARALUCE, Economía y riqueza del País Vasco, Buenos Aires 1945; T. LEFEVBRE, Les modes de vie dans les Pyrénées atlantiques orientales, París 1943; M. FERRER REGALES, La industria de la España cantábrica, Bilbao 1968.
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