Varrón, Marco Terencio
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Biografía GER
Escritor y filósofo romano, n. en el 116 a. C.; llamado Reatino (a fin de no confundirlo con el poeta homónimo, P. Terencio Varrón Atacino), del nombre de su ciudad nativa Reate (hoy Rieti), en la Sabina. Perteneciente a la burguesía conservadora, fue senador, lugarteniente de Pompeyo, gobernador de la Hispania Ulterior en el 49 y pretor; pero por su oportunismo, que explica en parte las intermitencias en su amistad con Cicerón, no tuvo reparo en acogerse al favor de Julio César, que le encargó la organización de las primeras bibliotecas, griegas y latinas, en Roma. Varón honrado, "el más erudito de los romanos" (Quintiliano, X,1,95), dotado de una memoria excepcional y poseedor de una cultura enciclopédica, se libró de las proscripciones de Marco Antonio y no cesó de trabajar hasta su muerte, en el 27 a. C., casi a sus 90 años, cuando estaba en pleno fulgor la edad de Augusto. Es el mayor representante de la erudición latina; gracias a su singular mezcla de arcaísmo y actualidad, influyó más que nadie en el remozamiento de la tradición nacional y en la preparación del verdadero clasicismo romano.A su actividad prodigiosa, enorme y múltiple, se debieron 74 obras, que comprendían unos 620 libros, acerca de los temas más variados (poesía, filosofía, filología, historia, arqueología, tecnología). De este inmenso corpus sólo poseemos: seis libros, del Val X, mutilados, de los 25 que abarcaba su exposición gramatical De lingua Latina; los Rerum rusticarum libri IIII, tratado de economía rural; por último, fragmentos dispersos, a veces incoherentes, de sus Saturas Menippeae y de sus Antiquitates rerum humanarum et divinarum. V. se entregó desde muy joven a la imitación de la filosofía cínica de Menipo de Gádara (hacia 250 a. C.), que había tratado, con tono irónico, de problemas morales. Escribió, a lo largo de su vida, 150 Saturae Menippeae, en las que, siguiendo a Ennio y Lucilio, había reflejado toda la vida de su tiempo (disputas filosóficas, movimientos religiosos orientales, cambios políticos, lujo y corrupción, agitaciones sociales y mundanas) mediante descripciones, fábulas, diálogos y sueños. En estas misceláneas de prosa y verso usaba un lenguaje vivo y pintoresco, lleno de arcaísmo y aliteraciones. Desgraciadamente, los escasos fragmentos conocidos no permiten determinar la importancia de V. en la historia de la sátira latina.
Con su obra gramatical De lingua Latina, escrita entre el 47 y el 45 y dedicada a Cicerón, V. abordaba un tema que, después de haber atraído desde muy antiguo a los escritores latinos, habían vuelto a poner de moda los contemporáneos de Cicerón. No es difícil reconstruir el esquema de la obra seguido por Varrón. Tras un prefacio formado por el libro I, los 24 libros siguientes seguían un plan sutil de divisiones y subdivisiones por tres (presididas por el criterio de la mística pitagórica de los números), que respondían a tres grandes capítulos: a) orígenes y etimologías (II-IV) y repertorio etimológico (V- VII); b) morfología, anomalía, analogía (VIII-X) y sistema de las flexiones (XI-XIII); c) sintaxis y estilo (XIV- XXV). En sus excesivas subdivisiones, V. trata sólo de combinar un sistema de cifras, principalmente el 7 (número sagrado), el 3 (pitagórico) y el 4 (estoico). Sería injusto exigir a esta obra, inspirada en los teorizantes helenísticos (estoicos o académicos) y en los debates contemporáneos, el rigor o el método de la filología moderna. V. no tjene un plan fijo, procede por hipótesis y deducciones, obstaculizadas por continuas consideraciones filosóficas; sus etimologías son gratuitas ya menudo fantásticas. Pero su documentación y su buen sentido nos proporcionan un caudal de noticias útiles: sobre la influencia del dialecto sabino en la lengua latina (por ello se habla de su "sabinismo" ), sobre el derecho, las instituciones, la economía (nombre de las monedas: V,169-174) y la topografía de la Roma antigua. Con esta obra debe relacionarse su tratado anterior De antiquitate litterarum, del que no se conserva casi nada.
La verdadera summa de la erudición varroniana la formaban los 41 libros de sus Antiquitates rerum humanarum et divinarum (25 libros para las "cosas humanas" y 16 para las "divinas" ), enciclopedia destinada a explicar la teología, las instituciones y las costumbres de la Roma arcaica y antigua, que fue publicada en el 47, con dedicatoria a J ulio César. Se trata de un prodigioso compendio de datos arqueológicos, agrupados sin espíritu crítico y organizados de acuerdo con los principios filosóficos; de él derivan casi todas las noticias que nos transmitieron los antiguos gramáticos y comentaristas. Los escritores cristianos, especialmente S. Agustín (cfr. De civitate Dei, VI,3), han conservado fragmentos bastante amplios de esta obra, de la que aún extraía la Edad Media la mayor parte de sus conocimientos sobre la Antigüedad.
A sus 80 años de edad, V. se entretuvo en redactar los Rerum rusticarum libri III, su único tratado completamente conservado, dedicado a su mujer, Fundania. Divide la obra en tres libros, consagrados al cultivo de las tierras (I), a la cría del ganado mayor (II) y del ganado menor (III): volátiles, abejas, salvajina, caracoles. También aquí se siente la obsesión del sabio por la rigurosa simbología numérica: el II libro consta de 81 partes (9 X 9, número sagrado). V. tiene bien presentes las enseñanzas de Marco Porcio Catón, el Censor, sin menospreciar otras fuentes, pero trabaja siempre sobre una amplia información y experiencia personal y actual. La obra, bien estructurada, se hace agradable por la bondad que demuestra hacia los esclavos y los animales, el sentimiento casi estético por la Naturaleza y la inquietud ante la decadencia de la agricultura itálica. No siente interés por las pequeñas propiedades y las granjas de recreo, sino sólo por los la. tifundios, como fuentes de ingresos. Persigue evidentemente en su exposición efectos literarios, mediante un estilo variado, enriquecido con diálogos, anécdotas, digresiones y rasgos de humor; con todo, tendía, como Virgilio en sus Geórgicas, casi contemporáneas, a resucitar y continuar las virtudes campesinas del romano.
Sólo tenemos referencias, ya veces escasos fragmentos, de las restantes obras de este infatigable escritor, tan patrióticamente vinculado con la tradición, pero abierto al helenismo ya las inquietudes de su tiempo. Se clasificaban aproximadamente según las siguientes materias: 1) tratados técnicos, sobre geografía ( De ora maritima, Liber de aestuariis) , geometría (De mensuris) , aritmo. logía (De principiis numerorum libri IX, fundados sobre los principios pitagórícos), arte náutica; 2) historia, ar. queología, etnografía, genealogía: De gente populi Romani libri IV, De vita populi Romani libri IV, De familiis Troianis (sbbre las familias romanas de origen troyano), Annalium libri III, Rerum urbanarum libri III, Imagines o Hebdomades en 15 libros (que constaban en conjunto de 700 retratos, divididos, según la mística pitagórica de los números, en grupos de 7), Logistorici (Discursos históricos, en 76 libros, sobre problemas morales, puestos en labios de personajes históricos o míticos), De sua vita (su propia biografía); 3) manual escolar: Disciplinarum libri IX, especie de enciclopedia de las artes liberales (gramática, dialéctica, retórica, geometría,’ aritmética, astrología, música, medicina, arquitectura); 4) teoría o crítica literaria: De poetis (precedente de la obra homónima de Suetonio), De comoediis Plautinis (Sobre las comedias de Plauto), Quaestionum Plautinarum libri V, De scaenicis actionibus (Sobre las representaciones teatrales; V. introdujo la división en escenas), De scaenicis originibus, De actis (o actibus) scaenicis, De personis (Sobre las máscaras), De poematis, De descriptionibus, De biblia. thecis; 5) filosofía: De philosophia, De forma philosa. phiae libri III (en la que se estudiaban 288 sistemas posibles); 6) jurisprudencia: De iure civili libri XV, De gradibus; 7) teatro: Pseudotragoediae, parodias de mitos trágicos, con intención alegórica o moral, según el ejemplo de los cínicos; 8) poesías, discursos, cartas (además de las Epistolicae quaestiones) .
MIGUEL DOLÇ.
BIBL. : Obras generales: K. L. RoTH, Ueber das Leben des M. Terentius Varro, Basilea 1857; G. Bo/ss/ER, Étude sur la vie et les ouvrages de Varron, París 1861; C. CICHORIUS, Romische Studien, Leipzig 1922, 189-239; H. DAHLMANN, M. Terentius Varro, en RE, Suppl. V1,1218-1277; F. DELLA CORTE, La filologia latina dalle origini a Varrone, Turín 1937 (importante para la cronología de las obras); íD, Varrone, il terzo gran lume romano, Génova 1954; R. I. WALKER, Les catalogues varroniens, París, 1927.-Estudios particulares: E. NORDEN, In Varronis Sa. turas Menippeas observationes selectae, Leipzig 1891; F. PLES. S/S y P. LEJAY, La Ménippée de Varron, París 1911; L. R/ccQo. MAGNO, Studio su/le Satire Menippee di M. Terenzio Varrone, Alba 1931; I. COLLART, Varron, grammairien latin, París 1954; H. DAHLMANN, Studien zu Varro De poetis, Wiesbaden 1963. Ediciones: no hay ninguna edición CQmpleta moderna. Parcia. les: Saturae Menippea~ (fragm.): F. BOCHELER y W. HERAEUS, en su edición de Petronio, Berlín 1922; E. Bol/San/, Padua 1936 (con trad. italiana). Antiquitates (fragm.): I. FRANCKEN, Fragmenta Varronis in libris Augustini De Ciuitate Dei, Leiden 1836; M. D. MADDEN, The pagan Divinities and their Worship as depicted in the Works of St. Augustine exclusive of the City of God, Washington 1930. De lingua Latina: G. Gotz-F. Scholl, Leipzig 1910; R. G. KENT, Harvard-Londres 1938 "
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