Vanguardismo ARTE
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1. Concepto y características. El término v. designa el conjunto de movimientos y orientaciones, tanto en la literatura como en las artes plásticas e incluso en la música, el cine, las modas, etc., que se alejan de las normas clásicas y de los postulados tradicionales, porque aspiran a encontrar nuevos rumbos estéticos y formas distintas de expresión. V. significa, por tanto, de una manera muy generalizada, la tendencia artística y literaria que trata de adelantarse a su propio tiempo con medios expresivos hasta entonces originales o desconocidos."El término vanguardia, dice Guillermo de Torre, fue forjado en los días de la primera gran guerra, o al menos, entonces adquirió carta de naturaleza en las letras francesas -?littérature d?avantgarde?-, extendiéndose luego a otros países. Pero, descontada tal reminiscencia bélica -que le resta originalidad literaria-, el apelativo `literaturas de vanguardia’ resume con innegable plasticismo la situación avanzada de ?pioneers?. Movimiento de choque, de ruptura y apertura al mismo tiempo, la vanguardia, el v. o lo vanguardista -igual que toda actitud o situación extrema- no aspiraba a ninguna permanencia y menos aún a la inmovilidad. La vanguardia, en su sentido mejor y más extenso, no ha significado nunca una escuela, una tendencia o una manera determinada".En efecto, más qué una tendencia el v. -observa Cirlot- "es el conjunto intencional, la configuración tomada por la crisis del `cambio de creencias’ experimentado por el pensamiento y la creación occidentales a la terminación del s. XIX y cuyos resultados no acabaron de hacerse patentes hasta el fin de la guerra de 1914-18. En general, consistió en una posición de dureza, antisentimental, en parte verdadera y en parte afectada, tal como puede comprobarse en los escritos de Nietzsche (v.) y en los de D’Annunzio (v.). La furia vanguardista -añade- se mostró especialmente agresiva con el mundo de la cotidianeidad, con la coherencia de lo racional. Por eso, el v. fue realizando integraciones exóticas, como el culto al negrismo, la supervaloración de los estilos arcaicos y primitivos, el retorno a la simplicidad automática de la imagen, en contraposición a los ideales canónicos de belleza y a los resultados de la discursividad y de la retórica tradicionales. El vanguardismo valoró también el presente, el maquinismo, el dinamismo actual, la fuerza de la imaginación pura y la aportación libre del inconsciente".2. La postura vanguardista a lo largo de la historia de la literatura. Aparte de la rebelión o subversión y del revolucionarismo e iconoclasticismo frente a lo tradicional y lo consagrado que supone cualquier postura de vanguardia, hay siempre un afán de experimentación, de tentativas y de pruebas que permitan al escritor descubrir horizontes nuevos, fórmulas distintas, aspectos diferentes, modos inéditos de expresión, tales, p. ej., como la tentativa de lograr mediante el lenguaje una mayor sustantividad de lo subjetivo, un equivalente más concreto de la fluencia interior, una especie de objetividad de la misma subjetividad, con todos sus choques, contrastes y dislocamientos posibles. Se ha señalado, además, el ideal de la obra-objeto, como mundo singular y autosuficiente, válido por sí mismo y no por una obligada referencia del autor. De ahí la interpretación de algunas de las formas de vanguardia como un cierto clasicismo moderno o, al menos, con una especie de nuevo realismo o realismo mágico.La historia de la literatura universal pone de manifiesto el constante afán renovador producido en todos los países y en todos los tiempos. Cuando Boscán (v.) y Garcilaso (v.) introducen en la métrica castellana las formas italianas (frente al tradicionalismo de Castillejo y otros poetas casticistas de aquel tiempo) se produce un movimiento de vanguardia; cuando Góngora (v.) y sus seguidores introducen en España el culteranismo, y Marino (v.) hace otro tanto en Italia, así como John Lyly en Inglaterra, aparecen los tres como poetas vanguardistas, que rompen moldes hechos y buscan fórmulas o modos inéditos hasta entonces. En el s. XIX ya Charles Baudelaire (v.) había roto moldes y había sido un precursor del v.; como lo fueron (cada uno a su modo) Verlaine (v.), Mallarmé (v.) y Rimbaud (v.) y también, en muy distinta circunstancia, Walt Whitman (v.) o bien Ibsen (v.), o tantos otros.Y es que el arte siempre es nuevo. Como ha observado el poeta T. S. Eliot, cada obra de arte, cuando nace, es distinta de cuantas la antecedieron y modifica de algún modo la perspectiva del conjunto. Este concepto de Eliot se podría vincular también con el propio concepto de la originalidad. Y, así, cuando ésta se persigue de una manera sistemática, en posturas de rebelión y de ruptura con las formas ya establecidas, es cuando irrumpen los movimientos radicales llamados de vanguardia. Si éstos han existido siempre, es preciso reconocer también que adquieren una actitud más continuada y sucesiva, sin darse tregua unos a otros, a veces enlazándose o surgiendo éstos de aquellos que inmediatamente les preceden o les continúan, en el siglo actual y, de un modo muy especial, entre 1910 y 1930, aproximadamente.3. "Época clásica" de la vanguardia. La amplia significación del término ?vanguardia? (o, si se prefiere, del v., o, en forma adjetivada, de lo vanguardista) ha facilitado su aplicación a brotes muy diferentes en el fondo, aunque su común denominador pareciese residir en la avanzada ruptura de las formas establecidas. Esa actitud vanguardista se fragua tras la I Guerra mundial, época que, según varios críticos, podría llamarse "la época clásica de la vanguardia", o bien, "la vanguardia por antonomasia". Las características generales de ese periodo son varias y distintas y con peculiaridades, sean nacionales, ambientales, o personales, difíciles de explicar en no pocos casos. Pero, si hubiéramos de reducirlas a una síntesis, podríamos esquematizarlas en estos rasgos comunes:1) La crisis, a veces violenta, de las estructuras ya establecidas; 2) la ruptura, sistemática e incluso agresiva no pocas veces, con las formas expresivas tradicionales; 3) el predominio, con frecuencia absorbente, de la imagen poética; 4) la fragmentación de los nexos gramaticales propios de la sintaxis tradicional; 5) el repudio constante, casi sistemático, del pensamiento lógico; 6) la búsqueda, como fuente lejana y pura de inspiración, de los estilos primitivos o exóticos; 7) el culto al negrismo (v.), es decir, a las manifestaciones del arte negro (ritmos, especialmente); 8) la admiración (un tanto exagerada o pueril) por el automatismo y la velocidad, sobre todo en algunos movimientos como el futurismo; 9) el cultivo predominante, a veces casi exclusivo, de la poesía, con menoscabo de otros géneros; 10) el firme convencimiento de que el arte del pasado, es decir, el del pasado inmediato, de los s. XVIII y XIX sobre todo, estaba ya completamente caduco, por cuanto era urgente y necesario proscribirlo del todo; 11) el predominio de lo lírico (como consecuencia del mayor cultivo de la poesía) y de lo teórico (como necesidad de propagar y difundir las nuevas formas, o mejor aún, como medio más rápido y expeditivo de abolir las tradicionales); 12) la exaltación de lo experimental, como fuente documental para estos nuevos movimientos; 13) la anteposición de la originalidad (y no pocas veces del absurdo o de la extravagancia, en pos de la búsqueda de una novedad a veces muy difícil de conseguir) al clásico y equilibrado sentido estético de perfección; y 14) el autoconvencimiento de que los movimientos de vanguardia, en general, son algo efímero y, quizá por esto mismo, de que su misión histórica, por encima de todo, debe ser iconoclasta, a fin de lograr una catarsis o depuración estética.
Los movimientos de vanguardia más significativos, entre 1910 y 1930, han sido los siguientes:a) El futurismo (v.) que, a partir de 1909, levanta desde Italia, con su creador y teorizante Marinetti (1876-1942) y con sus fieles y agresivos corifeos Lucini (1867-1917), Aldo Giurlani, conocido como Aldo Palazzeschi (n. 1885), Mazza, Cavacchioli y, luego, desde Rusia, con Maiakovski (v.) y las nuevas y demoledoras consignas de ruptura radical del pasado mediante el culto (exagerado y casi pueril) por la velocidad y el maquinismo-, como símbolos modélicos de lo nuevo.
b) El expresionismo (v.) literario (posterior al plástico) que data de 1910 y que irrumpe, desde Alemania, como "el espíritu vivificando la acción", en frase feliz de Heinrich Mann, o como "la generalización de la vida basada en la influencia puramente espiritual, dando a todo acto humano una significación superhumana, casi en una tendencia hacia la divinización". Con precursores más lejanos, como Walt Whitman y Rainer Maria Rilke (v.), contó con numerosos e ilustres cultivadores de la talla de Leonhard Frank (n. 1882), Carl Sternheim (1874-1942), Edouard Schmid, conocido como Kasimir Edschmid (1890-1966), Ernst Stadler (1883-1914), Johannes R. Becher (1891-1958), Georg Heym (1887-1912), Ludwig Rubiner, Franz Werfel (1890-1945), Albert Ehresntein, Alfred Wolfenstein (1885-1945), August Stramm (18741915), Wilhelm Klemm (n. 1881), Else Lasker (1876-1945), Claire Studer Goll, Enriqueta Roland Holst, Charlot Strasser, Sigbjoern Obstfelder (1866-1900), Hermann Plagge, entre otros. Posteriormente a 1914, participaron también, más o menos esporádicamente, dentro de la tendencia expresionista, James Joyce (v.), Franz Kafka (v.), Jakob Wassermann (v.), Aldous Huxley (v.), Otto Weininger y otros grandes escritores de varios países.c) El cubismo- (v.) literario (posterior y en cierto modo coetáneo del plástico) nacido en Francia y desarrollado en el primer tercio del s. XX, fue motivado por la necesidad de hallar la más exacta correspondencia lírica al hallazgo plástico representado ya con anterioridad por el cubismo pictórico. Fueron sus iniciadores poetas de la altura de Guillaume Apollinaire (v.), Max Jakob (v.), Blaise Cendrars, seudónimo de Frédéric Sauser Hall (1887-1961), Paul Reverdy (1889-1960), Jean Cocteau (v.), André Salmon (n. 1881) y Paul Dermée, uno de sus principales teorizantes. Se basaba el cubismo literario en latendencia al automatismo, en la falta de argumento o fabulación y, sobre todo, en el intento de una explicación subjetiva de las cosas por medio de las imágenes interiores creadas por el poeta. Uno de sus más ilustres cultivadores y definidores, Apollinaire, distinguió tres tipos de cubismo: el físico (que busca asuntos nuevos con elementos tomados del natural); el órfico (buscar esos temas nuevos en la propia creación del artista); y el instintivo (que era ya algo decadente, según el autor de Calligrames, y próximo al expresionismo).
d) El dadaísmo, iniciado en un café de Zurich en 1916 por un grupo de artistas y escritores dirigidos por el poeta rumano Tristan Tzara (1896-1963), aunque es, esencialmente, un movimiento francés y franceses la mayoría de sus cultivadores. Ni la propia palabra "Dada" (buscada al azar en un diccionario) significa nada, ni este subversivo y peregrino movimiento ofrece algo positivo. Quizá su nihilismo sea en él lo más característico. Tuvo su apogeo en 1920 y fue difundido por numerosas revistas poéticas. Con Tristan Tzara tuvieron alguna participación, esporádica o efímera, en el dadaísmo, Apollinaire, Cendrars, Breton (v.), Soupault (n. 1897), Aragon (v.), Max Jacob, Cocteau, Paul Éluard (v.), y, entre los españoles, Rafael Cansinos Ass6ns (n. 1883) y Rivas Panedas. La mayor parte de los dadaístas, que eran también cubistas algunos de ellos, se pasaron a otro movimiento, el surrealismo (v.).e) El surrealismo, llamado también en castellano superrealismo, suprarrealismo o sobrerrealismo, ha nacido también en Francia y ha sido, en efecto, una consecuencia del dadaísmo. Se ha dicho que "nació de una costilla de Dada", y que surgió de sus cenizas. André Breton fue su creador y máximo teorizante; en parte, asimismo, Louis Aragon. Uno de sus teorizantes y mayores propagandistas, Philippe Soupault. Su mejor poeta, Paul PIuard. Entre otros ilustres seguidores, Benjamin Péret (1899-1959), René Clevel, Robert Desnos (v.), Ribbemont-Dessaing, Marcel Duchamp, Pierre Reverdy, Antonin Artaud (18961948).El primer poeta español que incide en el surrealismo con pleno acierto es Rafael Alberti (v.) con su obra Sobre los ángeles, espléndida colección poemática dentro de esta tendencia; le siguen, más o menos, otros poetas como Luis Cernuda (1902-63), Juan Larrea (n. 1895), Vicente Aleixandre (v.), Emilio Prados (1899-1962), José Moreno Villa (1887-1955), Antonio Espina (n. 1894), Federico García Lorca (v.) (con una obra muy dentro de la línea surrealista: Poeta en Nueva York), Gerardo Diego (v.), Dámaso Alonso (v.), Manuel Altolaguirre (190659), Pedro Pérez Clotet (n. 1902), etc. En la prosa, hay que destacar como surrealistas algunas obras de Azorín (v.): Superrealismo, Félix Vargas, luego publicada con el título de El caballero inactual, etc.f) El ultraísmo, v. (nacido en España) surgió en 1919. Firmaron entonces el manifiesto Ultra Xavier Bóveda, César A. Comet, Guillermo de Torre (1900-71), Fernando Iglesias Caballero, Pedro Garfias, J. Rivas Panedas y J. de Aroca. Aspiró el ultraísmo a reflejar lo dinámico y su tendencia fue la adquisición del poema en toda su pureza, la rehabilitación de la imagen y la eliminación de la retórica y el sentimentalismo. "Del ultraísmo -observa Valbuena Prat- se recuerdan metáforas aisladas, aciertos visuales, audaces anticipos".Gerardo Diego, v. (Imagen, Manual de espumas), Antonio Espina (n. 1894), Guillermo de Torre (su gran paladín), José Rivas Panedas, Pedro Garfias (Ritmos cóncavos), Isaac del Vando Villar (La sombrilla japonesa),Adriano del Valle, 1895-1958 (Primavera portátil), Juan Larrea (n. 1895), Mauricio Bacarisse (1895-1931) y algunos más figuraron entre sus principales iniciadores. Salvo en algunos libros (como los antes citados), el ultraísmo hay que buscarlo en numerosas y efímeras revistas de la época, como "Ultra", "Tableros", "Reflector", "Los Cuatro Vientos", "Pasquín", "Caballo Verde" y bastantes más. Si fue un movimiento netamente español, su gran propagador en América fue el poeta argentino Jorge Luis Borges (v.), con la fundación, en Buenos Aires, de las rev. "Prisma" y "Proa". Otra revista argentina ("Nosotros" 60, 1922) publicó una interesante antología del ultraísmo. Este movimiento se vinculó en la Argentina con otro análogo, allí llamado "Martín Fierro". En México, Maplés Arce (v.), con la rev. "Actual", y en Santiago de Chile, Jacobo Nazaré, con la rev. "Vórtice", difundieron el ultraísmo.
g) El creacionismo (v.), surgido entre 1914-18, tuvo por principal teorizante al poeta chileno Vicente Huidobro (v.), que disputó la paternidad de este movimiento al poeta francés Paul Reverdy. El creacionismo apenas aportó algo más que fórmulas de insurrección contra las ya existentes. Se produjo, principalmente (aparte de Francia) en Hispanoamérica y España donde, además de Huidobro, lo cultivaron más o menos, y a saltos con el ultraísmo e incluso con otras tendencias, Gerardo Diego, Juan Larrea, Guillermo de Torre, Antonio Espina, Mauricio Bacarisse, Max Aub (v.), Juan José Domenchina (1898-1959), Pedro Garfias, José Quiroga Pla (1902-55), Vando Villar y Rivas Panedas.h) El imaginismo, v. (creado, en Londres, por el poeta Ezra Pound, v., en 1912) es otro movimiento, esencialmente anglonorteamericano, que se proponía definir exactamente la naturaleza de las imágenes poéticas (como oposición al simbolismo), a la vez que propugnaba el uso de una lengua coloquial y pedía al poeta figuras precisas y sintéticas. Se llegaron a publicar, entre 1914 y 1917, cuatro antologías (y todavía, otra ya póstuma, en 1930, puesto que tal movimiento acabó al finalizar la 1 Guerra mundial) en las que figuran sus cultivadores más representativos: Ezra Pound, Amy Lowell (1874-1925), Richard Aldington (1892-1962), James Joyce y D. H. Lawrence (v.), entre otros.i) El vorticismo, que fue una disgregación o derivación del imaginismo y dirigida también por Ezra Pound.j) En Rusia, y tras del futurismo (allí llamado también, egofuturismo) surgió el movimiento de los llamados compañeros de viaje, escritores del periodo 1921-29 (Zoschenko, Katarev, Ilf, Patrov) que aceptaron, aunque no lo compartían, el régimen comunista, adoptando hasta donde les fue posible una postura independiente y satírica; y el realismo socialista (mezcla de estética y de política), movimiento surgido en el nuevo estado soviético como sistemática oposición frente al naturalismo, psicologismo e irracionalismo de las literaturas occidentales.k) En Finlandia (en la primera posguerra mundial), el grupo llamado de los igníferos, dirigidos por el poeta finés Uuno Kailas, de un lirismo amargo, expresado en una métrica libre.4. Los "ismos" póstumos. Con posterioridad a estos "ismos" de la "vanguardia clásica" han surgido (sobre todo, tras la II Guerra mundial) otros nuevos:a) El existencialismo (v.), doctrina que hace derivar el concepto de esencia del de existencia. Si en 1q filosófico hay que remontarlo al pesimismo oriental y occidental del mundo antiguo y, como antecedentes próximos, al danés Sóren Kierkegaard (v.), en algunos aspectos al español Miguel de Unamuno (v.) y, también, al alemán Karl Jaspers (v.), su vulgarizador filosófico y literario es Jean Paul Sartre (v.), no sólo en sus obras filosóficas L’Existencialisme est un humanisque y L?Être et le néant (El ser y la nada), 1943, sino especialmente, en novelas como La Nausée (1938) y en algunas obras de teatro, Huis-clos (A puerta cerrada), 1948, etc.
Con rasgos tanto o incluso más tremendistas surgirían también la obra teatral Le mythe de Sisyphe (El mito de Sísifo), 1942, y la novela La Peste (1947) del premio Nobel también francés Albert Camus (v.). Dentro de la línea pesimista y atea de Sartre, se hallan Simone de Beauvoir (v.) y Julien Gracq (n. 1910) que, con Alain Robbe-Grille (n. 1922), llegan a los mayores extremos del existencialismo con una novelística de tipo objetivo-experimental, llamada "nueva novela" (nouveau roman, o nouveau regard, nueva mirada) y que, buscando sus antecedentes en Kafka, Joyce y Camus (L’Étranger) siguen, asimismo, A. Butor (n. 1926), Marguerite Duras (n. 1914) y A. N. Sarraute (n. 1902).Otras formas de existencialismo objetivista son, de una parte, el existencialismo cristiano del francés Gabriel Marcel (v.), que se manifiesta sobre todo en su obra teatral La Grâce, y de otra parte, el existencialismo nihilista del irlandés Samuel Beckett (v.), en En attendant Godot (Esperando a Godot) y Fin de parte (Fin de partida), sus grandes éxitos teatrales. Más o menos en esta línea del actual teatro de vanguardia, hallamos el llamado "anfiteatro metafísico", seguido por Arthur Adamov (n. 1908), en Paolo Paoli, (La primavera 71), y por Eugéne Ionesco (v.), en El rinoceronte, e incluso por Jean Genet (v.) -Les Nègres-, teatro que se funda en la abolición de las convenciones externas y del lenguaje dramático tradicional.b) El neorrealismo (v.) -surgido en Italia, en la segunda posguerra mundial- supone un poderosa reacción contra el actual estado de cosas y, dentro de una narrativa fuerte, directa y de un lenguaje coloquial no exento de -un humor latino que suele rayar en la bufonada o la caricatura, es, a la vez, un documento vivo de la realidad y una revisión social plenamente satírica. Alberto Moravia (v.) ya supone, con su novela Gli indifferenti (1929), un claro antecedente del neorrealismo, tendencia que confirma en su ’narrativa posterior y que cultivan, asimismo, Pratolini (v.), Vittorini y numerosos guionistas y directores de cine (Blasetti, Germi, Zampa, etcétera).c) Algunas tendencias inglesas, imprecisas y ambiguas, que, desde los llamados "poetas de los años treinta" (influidos por Eliot y fluctuantes entre el surrealismo y el realismo socialista), dieron lugar a una poesía política y social de indudable importancia en el actual desarrollo de la literatura europea (C. D. Lewis, n. 1904, S. Spender, n. 1909, W. H. Auden, n. 1907); el neorrealismo poético, de 1940-50 (W. Empson); la llamada escuela apocalíptica; y los aún más recientes del objetivismo intelectualista o movimiento de los jóvenes airados, a veces con un retorno a la visión panorámica de la vida y al humor (John Braine, n. 1922, Room at the top (Habitación en la cumbre), 1957; Kingsley Amis, n. 1922, Lucky Jim, 1954; Alan Sillitoe, n. 1928, Saturday Night and Sunday Morning (Sábado por la noche y domingo por la mañana), 1958; John Wain, n. 1928; ComptonBurnett, 1892-1969; E. Bowen, n. 1899; A. Powell, n. 1905, etcétera).d) La llamada "poesía discontinua" -iniciada en Alemania por Celan (n. 1920)- y que trata de adaptar el lenguaje a la multiplicidad de la realidad actual.5. Síntesis histórica. Al repasar la sucesión evolutiva de estos movimientos literarios de vanguardia, se observa que Francia va en primer lugar, ya como creadora o impulsora de algunos de los Irás significativos: el cubismo, el dadaísmo, el surrealismo, el existencialismo; Italia, con el futurismo, que luego arraiga en Rusia, y el neorrealismo; Alemania, con el expresionismo y la llamada poesía discontinua; Inglaterra que, con Estados Unidos, comparte el imaginismo y el vorticismo, y que luego, aporta, como se acaba de ver, otras tendencias más recientes; y España, con el ultraísmo, vinculado en la Argentina con el martinfierrismo, y compartido o simultaneado en España e Hispanoamérica con el creacionismo.Si, en otro aspecto, el individual del escritor, hubiéramos de destacar algunos nombres importantes para la historia del v. literario, habría que poner en primera línea, sin duda, al poeta francés Guillaume Apollinaire, iniciador en unos casos, propulsor u orientador en otros, de la mayor parte de los movimientos clásicos de vanguardia, y cuya influencia en los escritores contemporáneos no sólo de Francia sino de otros países no se ha valorado quizá lo suficiente; al austriaco Franz Kafka, que, como ha dicho alguien con acierto, parece abrir las puertas de la literatura del futuro; al británico James Joyce, que con su famosa y discutida novela Ulyses (1922) produjo notorias reacciones, asimismo influyentes e importantes en el desarrollo de estos movimientos; también, a Max Jacob, Paul Éluard, Tristan Tzara, Marinetti, Maiakovski, Reverdy, Huidobro, Borges, y aparte de estos dos últimos, en el mundo de habla hispánica, muy esencialmente al español Ramón Gómez de la Serna (v.), uno de los primeros escritores europeos incorporados al v., auténtico y personalísimo vanguardista, cuyo revolucionarismo estético se halla no sólo en sus tempranos manifiestos (El concepto de la nueva Literatura, 1909, y Mis siete palabras, 1910), sino en su más original producción, las Greguerías, que muy bien pueden dar lugar a un nuevo "ismo", el de su propio y peculiar estilo, el "ramonismo". Vanguardista es también la prosa aforística de José Bergamín (p. ej., El cohete y la estrella, 1922); vanguardistas, los Carteles, de Ernesto Giménez Caballero (n. 1899), y la orientación de su rev. "La Gaceta Literaria" (1927-32); asimismo, la obra del poeta catalán Joaquim Folguera (1893-1919).En Hispanoamérica, además de los ya citados Huidobro y Borges, tienen especial significación como escritores de vanguardia el uruguayo Fernán Silva Valdés, n. 1887 (iniciador del nativismo); los antillanos cultivadores de la poesía negra, como Nicolás Guillén (v.) (Sóngoro Cosongo); el chileno Pedro Prado (1886-1952), fundador del grupo "Los Diez" y de la "Rev. Moderna"; el humorista, también chileno, Jenaro Prieto, 1889-1946 (El socio); el movimiento mexicano de los "haikai" (poemas sintéticos); el colombiano León de Greiff (v.); el poeta peruano César Vallejo (v.); el poeta chileno Pablo Neruda (v.), etc.V. t.: MANIERISMO; FUTURISMO; EXPRESIONISMO; SURREALISMO; ULTRAÍSMO; CREACIONISMO; IMAGINISMO; NEORREALISMO; BRETON, ANDRÉ; NOUVEAU ROMAN; NEGRISMO.J. A. PÉREZ-RIOJA.
BIBL.: C. BRANDI, La fine dell’avanguardia e l?arte d?oggi, Milán 1924; G. DE TORRE, Historia de las literaturas de vanguardia, 2 ed. Madrid 1965; J. E. CIRLOT, Diccionario de los ismos, Barcelona 1949; F. C. SAINZ DE ROBLES, Los movimientos literarios. Historia, Interpretación. Crítica, Madrid 1957; R. POGGIOLI, Teoría dell’arte d’avanguardia, Bolonia 1962 (un estudio de especial interés interpretativo); W. ROSE, Contemporarg Movements in European Literature, s. a.; R. GÓMEZ DE LA SERNA, ISMOS, Madrid 1931.
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