Valor, Teoría Del ECON.
Categoria:
Economía
La t. del v. ha sido una de las piezas más controvertidas de la ciencia económica. Para algunos, constituye el pilar fundamental de todo el edificio de la economía; para otros, no es sino uno de sus componentes; e incluso, para algunos, un componente innecesario. Se comprende, pues, que toda síntesis de la t. del v. sea necesariamente incompleta y quizá incluso injusta para el pensamiento de algunos autores. Olvidando a los antecesores y a otras figuras relevantes, incluidos los contemporáneos, nos limitaremos a la t. del v. de Smith (v.), Ricardo (v.) y Marx (v.).La teoría del valor en los clásicos. En Adam Smith encontramos la distinción entre valor de uso y valor de cambio. El primero es "la utilidad de cualquier objeto concreto"; el segundo, "el poder, proporcionado por la posesión de aquel objeto, de comprar otros bienes". La diferencia entre uno y otro se pone de manifiesto en la "paradoja del valor": bienes con un gran valor en uso (el pan, p. ej.) tienen un escaso valor de cambio, y viceversa (p. ej., los diamantes). Smith abandona el primero para centrarse en el segundo.¿Qué es lo que determina el valor de cambio de las cosas? Se ha discutido mucho sobre la t. del v. en Smith: ¿es el trabajo incorporado en las cosas, el trabajo materializado en su producción, lo que determina su valor? ¿O lo es la cantidad de trabajo que se puede conseguir al entregar ese bien en una economía de cambio? ¿O es, por el contrario, el coste de la producción, medido como suma de los salarios, renta de la tierra y beneficios percibidos por su venta? No cabe duda de "que la t. del v. de Smith es una de las dos primeras o, en cierto modo, las dos. Aunque hay opiniones muy variadas, parece que es la segunda la que primaba en Smith, admitiendo que ambas pueden coincidir en el equilibrio. En todo caso, ya se presentan en este autor los problemas que se repetirán en los siguientes: ¿cuál es la causa del valor?, ¿cuál es su unidad de medida? y ¿es la teoría del valor-trabajo una buena base para la explicación de los cambios entre productos (v. PRECIO) en el mercado? La primera pregunta se contesta con la explicación del valor-trabajo dada antes. A la segunda, Smith intentaba responder introduciendo unos supuestos extremos: los salarios reales son constantes y la desutilidad que, para un hombre, tiene una hora de trabajo es la misma para todos y siempre. Con base en estas hipótesis, la unidad de medida del valor es la hora de trabajo de un obrero (no como unidad de tiempo, sino de "sacrificio"). Respecto del tercer punto, parece claro que Smith no pretendía fundar las relaciones de intercambio del mercado (precios) en el valortrabajo, ya que, para explicar dichas relaciones, recurrió al valor como suma de los costes monetarios de la producción, añadiendo que, alrededor de este "valor normal" el mercado (v.) establecería los precios en cada ocasión. Con todo, lo que interesaba a Smith a la hora de plantear su t. del v., no era explicar los precios, sino la formación de la riqueza, el "conjunto de cosas necesarias y cómodas de la vida". Ésta se fundaba en la cooperación de la naturaleza y el trabajo; siendo la primera algo fijo, era el trabajo el que tenía que explicar el incremento de la riqueza (de ahí su interés en distinguir entre trabajo productivo e improductivo, según reprodujese simplemente o aumentase la riqueza).David Ricardo criticó la rudimentaria teoría smithiana del valor y la amplió y extendió. Como su maestro, se centró en el valor de cambio. La determinación del valor viene dada, en Ricardo, por el trabajo incorporado en un bien; no puede tener conexión con la tierra (en su teoría de la renta (v.), la tierra no contribuye a la formación del valor) ni con el capital (v.) (que no es sino trabajoacumulado). Ahora bien, como Smith, tampoco Ricardo pudo fundamentar una teoría de los precios relativos en el valor-trabajo: las relaciones de intercambio entre dos bienes sólo pueden fundarse en las cantidades relativas de trabajo incorporadas a ambos si la proporción entre trabajo y capital empleado en la producción de las mismas es idéntica; él mismo reconoció el carácter extremo de esta simplificación, pero la admitió como aproximación. No hay, pues, en Ricardo una t. del v. y otra de los precios relativos: son la misma, pero no cuadran una y otra, sino en casos límite. En cuanto al problema de la unidad de medida, interesó a Ricardo como medio para distinguir, cuando se modificaba la relación de intercambio entre dos bienes, si la causa era que uno aumentaba su valor o que el otro lo reducía. Esa unidad no puede existir sino idealmente, en forma de una mercancía en cuya producción entren el capital y el trabajo en la proporción media de la economía en su conjunto. Con todo, el problema de la unidad de medida del valor en Ricardo no es sino una manifestación más de lo que a él le interesaba: la correspondencia entre el valor de cambio de dos mercancías y la cantidad de trabajo incorporada en ambas.
La teoría marxista del valor-trabajo. La explicación del valor,. ampliamente desarrollada en El Capital, ocupa un lugar central en el pensamiento marxista: toda la obra económica de Marx no es sino un desarrollo de la ley del valor. Marx parte del concepto de mercancía, algo que tiene capacidad para satisfacer las necesidades humanas. En ella distingue entre un valor de uso (aptitud para satisfacer necesidades específicas, cualitativas y concretas del hombre) y un valor de cambio, que surge cuando contemplamos las mercancías como objeto de comercio. Este último valor es, aparentemente, una mera relación de intercambio de carácter cuantitativo; pero Marx ve en ella la manifestación de un valor intrínseco a las cosas. Debe haber algo común a todas las mercancías, se dice Marx, que explique el que se puedan cambiar entre sí. No puede tratarse de las cualidades naturales de los bienes (su peso, color, etc.), ni de su valor de uso (pues no se puede comparar, p. ej., la capacidad para satisfacer necesidades del pan y de un coche). La única cualidad común a todas las mercancías es ser producto del trabajo. La fuente o sustancia del valor es, pues, el trabajo, pero no el trabajo específico de un ingeniero o un peón, sino el trabajo abstracto (prescindiendo de los caracteres de un trabajo concreto) y homogéneo (prescindiendo de las diferencias en la especialización). Así, el trabajo no es sólo la fuente del valor, sino también su medida. "Un bien no tiene valor más que porque algo de trabajo humano está objetivado en él. Pero, ¿cómo medir la importancia de su valor? Mediante la cantidad de sustancia constitutiva del valor de trabajo que se halla contenido en él. La cantidad misma de trabajo se mide por su duración temporal y el tiempo de trabajo halla, a su vez, escala de medida en las divisiones determinantes de tiempo, tales como la hora, el día, etc.".Por tanto, el valor de una mercancía viene dado, en Marx, por "la cantidad de tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción" (el requisito de "socialmente necesario" tiene por objeto reconocer que pueden hacer falta distintas horas de trabajo para producir una mercancía de acuerdo con el estado de la técnica, la capacidad del obrero, etc.). Con todo, la mera acumulación de trabajo (y el capital, siguiendo a Ricardo, es, para Marx, solamente trabajo primitivo acumulado) no basta para dar valor a un objeto: "si no tiene ninguna utilidad, el propio trabajo contenido en ella carece de utilidad, no cuenta como trabajo y, por tanto, no constituye ningún valor".¿Qué relación existe entre valor y precio en Marx? Obviamente, el valor es único (la cantidad de trabajo socialmente necesario incorporada a una mercancía), pero el precio es variable; incluso es admisible que el precio se dé sin un valor subyacente. Con todo, Marx sostiene que, manteniendo constantes las condiciones de producción, el valor de una cosa será siempre el mismo; la incongruencia entre valor y precio no será sino lo que capacita a un régimen de producción que utilice la mercancía dinero "en que la norma sólo puede imponerse como un ciego promedio en medio de toda ausencia de normas". Los precios pueden oscilar, pero tienden a hacerlo alrededor de ese valor, que viene determinado por el coste social del trabajo necesario para obtenerlo.El problema de la adecuación entre precio y valor no admite una solución fácil. En la medida en que la "composición orgánica del capital" sea la misma para todos los bienes, éstos se intercambiarán a precios proporcionales al trabajo incorporado en cada uno. En la medida en que esta simplificación no se dé, aparece el llamado "problema de la transformación de valor en precios", que ha levantado polémicas no acalladas aún, y cuya solución implica siempre la introducción de un elemento arbitrario en el problema. La importancia de la discusión no es meramente académica, pues resulta del intento de llevar la t. del v: trabajo a sus últimas consecuencias lógicas. En la práctica, el esfuerzo por adecuar la teoría de los precios a la del valor-trabajo es una tarea estéril. "La teoría del valor-trabajo, dirá J. Robinson, no permite fundamentar una teoría de los precios"; en todo caso, será un caso particular de ésta, aun admitiendo las drásticas restricciones que Marx impone: reducir lo que no sea trabajo productivo a mera superestructura del proceso de producción, reducir todas las relaciones humanas en el trabajo a relaciones de producción, reducir el capital a trabajo acumulado en el pasado (lo cual no es sino un modo de ocultar el problema: remontándonos en el proceso, deberemos llegar a un dato anterior al trabajo, sea el tiempo, el consumo diferido, etc.). Y todo ello sin entrar en el embarazo que supone para los regímenes comunistas el intentar aplicar la t. del v. trabajo a la fijación de precios, o las estériles discusiones de los marxistas modernos sobre qué trabajo es productivo y cuál no (¿los servicios y el comercio?).La teoría neoclásica del valor. Las crisis de la t. del v. trabajo como explicación de los precios relativos dio paso a otras concepciones que, con un fondo de crítica a los clásicos y Marx, abandonó el papel amplio y fundamental del valor como explicación de la riqueza (Smith), del coste (Ricardo) o de todo el sistema económico (Marx). En una primera aproximación, se siguió la teoría del coste de producción que arranca de Smith, o la de que el valor depende de la oferta y la demanda (Say, Senior). Con el marginalismo (Jevons, Menger), el valor pasó a ser una apreciación subjetiva, psicológica, de la utilidad de las cosas. "El valor es la importancia que los bienes concretos o las cantidades de éstos tienen para nosotros, en cuanto somos conscientes de que, para la satisfacción de nuestras necesidades, dependemos de ellos" (Menger). Tras todo ello, la t. del v. ha quedado reducida a una teoría de los precios, esto es, a la determinación de los elementos que, a través de la oferta y la demanda, establecen las relaciones de intercambio de unos bienes con otros, abandonando (hasta la reciente revolución "neorricar"diana") toda otra consideración del valor.V. t.: Los art. relativos a los autores citados en el texto (JEVONS; MARX; MENGER; RICARDO; SMITH) y los de MARSHALL, ALFRED; WALRAS, LEON; COSTES; MARGINALISMO; MERCADO; PRECIO.ANTONIO ARGANDOÑA.
BIBL.: Un interesante artículo introductorio, con bibl., es el de C. NAPOLEONI, Valor, en C. NAPOLEONI (ed.), Diccionario de Economía política, Madrid 1962. Como muestra del enfoque neoclásico moderno, cfr. J. ROTHENBERG, Los valores y la teoría del valor en la economía, en S. R. KRUPP (ed.), La estructura de la ciencia económica, Madrid 1973, cap. 14. La tendencia neorricardiana tiene como obra básica la de P. SRAFFA, Producción de mercancías por medio de mercancías, Vilassar de Mar 1966. La cita de M. BLAUG es de La teoría económica actual, Barcelona 1968 (v. su bibl. de los cap. 2, 4, 7, 8 y 9).
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