Valois, Casa de
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Biografía GER
Última rama de la dinastía capetiana, la cual sube al trono de Francia en 1329. : Los soberanos de esta dinastía se suceden en línea directa hasta Carlos VIII (m. 1498); los Valois-Orleáns y los Valois-Angulema se mantienen en el trono hasta la muer. te de Enrique III (1558)1. Felipe V. (1328-50) .Felipe de V., n. en 1293, era hijo de Carlos de V ., hermano de Felipe IV el Hermoso. Con la muerte de Carlos IV ( 1 feb. 1329) se plantea un gran problema de sucesión. Mientras se espera el alumbramiento de la reina, Juana de Evreux, Felipe de v. se apodera de la regencia primero; y luego, habiendo la reina dado a luz una niña, de la corona. Triunfa así de su rival Eduardo III de Inglaterra , sobrino del último rey. Felipe había contado con el apoyo de la familia de Juana de Navarra, expulsada del trono en 1316, restituyéndole Navarra y cediéndole, a cambio de la Champaña, los condados de Angulema y Mortain. Los comienzos del reinado fueron venturosos: a la llamada del conde Luis de Nevers, expulsado por sus súbditos rebelados, vence a los flamencos en la batalla de Cassel (23 ag. 1328); en junio de 1329 recibe el homenaje de Eduardo III ; y en 1336 intenta reemprender, a la cabeza de los principales reyes de Europa, el viejo sueño de la Cruzada.
Causas de la guerra de los Cien Años. El rey de Inglaterra Eduardo III, harto de la ayuda que Francia presta a los escoceses y de las continuas usurpaciones de los agentes del rey de Francia en Aquitania, prepara la guerra contra Felipe VI. Este último, el 24 mayo 1337, ordena la anexión del ducado de Aquitania, pero el rey de Inglaterra responde afirmando sus derechos a la corona de Francia. El gran conflicto que comienza, guerra de los Cien Años es en apariencia la lucha de dos dinastías rivales por la corona de Francia; pero en realidad se trata, sobre todo para el rey de Inglaterra, de liberar a Aquitania de las pretensiones del rey de Francia.
Comienzos del conflicto. Las luchas tienen primeramente por escenario a Flandes y Bretaña. La flota francesa queda destruida en la batalla de la Esclusa ( 1340); a la llamada de Jacobo von Artevelde los flamencos se levantan contra su conde y el rey de Francia; en Bretaña, franceses e ingleses apoyan a dos dinastías rivales. Los acontecimientos decisivos tienen lugar en 1346: Eduardo III desembarca en Normandía; Felipe VI trata de detenerle en su retirada hacia Flandes, pero el ejército francés es derrotado (batalla de Crécy, 26 ag. 1346) y los ingleses se instalan en Calais.
El fin del reinado. Francia ha de soportar además la epidemia de peste negra que en 1348 causa estragos en Europa; las dificultades financieras y la crisis política que de ella se deriva hacen que el rey se vea obligado en 1347 a convocar los Estados, que osan oponerse a la elección de sus consejeros. No obstante, antes de morir , el monarca puede comprar Montpellier al rey de Mallorca y organizar el "traspaso" del Delfinado en provecho de su primogénito. El Delfinado será en adelante patrimonio del heredero del rey de Francia.
2. Juan II el Bueno (1350-64, n. 1319). Bajo su reinado, Francia parece llegar al fondo del abismo por efecto de una crisis militar, política y social de una amplitud sin precedentes. El reyes un apuesto caballero, pero testarudo, de carácter variable, sujeto a arrebatos de pánico y a bruscas crisis de cólera, sensible a las influencias contradictorias de los grupos que le rodean, y un mal jefe de guerra. Aparte de Eduardo III, su gran enemigo es Carlos el Malo, rey de Navarra, quien también podía reivindicar derechos a la corona de Francia y al que torpemente se ha alienado al despojarle del condado de Angulema en beneficio del valido del momento, Carlos de La Cerda. Con objeto de conjurar las amenazas que se ciernen sobre él, Juan el Bueno trata de reorganizar el ejército, fundar una Orden de caballería cuyos miembros le sean leales (la Orden de la Estrella) y limitar la subida de los salarios y de los precios. Pero la derrota no le deja tiempo para poner en práctica tal política.
Los desastres. En 1355 el Príncipe Negro, hijo de Eduardo III, en una brillante cabalgada desde Burdeos a Narbona devasta por completo el Languedoc. En 1356 le toca el turno a Poitou. Esta vez, Juan II trata de reaccionar y reúne a sus huestes, pero es derrotado en Poitiers (19 septiembre); muchos de sus hombres han huido, y para salvar el honor, Juan II se deja coger prisionero. Se acumulan entonces todos los elementos de una gran crisis revolucionaria: el pueblo acusa a los nobles de traición; hay que reunir dinero para pagar el rescate del rey; así, pues, el Delfín Carlos, de 18 años, se ve obligado a convocar los Estados, que ya en 1355 habían manifestado su mal humor; hombres ambiciosos, el obispo de Laon, Robert le Coq, y el preboste de los comerciantes de París,Étienne Marcel, quieren aprovecharse de las circunstancias para lograr sus fines, esto es, imponerse al Delfín; por último, Carlos el Malo, liberado de la prisión donde le mantenía encerrado Juan el Bueno, se beneficia ampliamente de todo ello.
La crisis revolucionaria. Pero el Delfín sabe actuar hábilmente, con flexibilidad y vigor al mismo tiempo. Al principio parece ceder a las exigencias de los Estados y de Robert le Coq; en marzo de 1357 decreta una gran "ordenanza de Reformas" que prevé la reunión regular de los Estados, a la vez que una depuración de sus Consejos y de su administración. Pero los diputados de los Estados se cansan de las frecuentes convocaciones, y el Delfín no vacila en hablar al pueblo para ganarse su apoyo. Entonces Étienne Marcel descarga un gran golpe: a instigación suya, dos consejeros son muertos por el populacho (22 feb. 1358). Es éste un error irreparable; los burgueses moderados, que hasta entonces apoyaban al preboste de los comerciantes, toman el partido del Delfín, y este último consigue huir de París el 25 de marzo. Del 20 de mayo al 10 de junio, una explosión de violencia campesina (la lacquerie) adquiere el aspecto de una verdadera lucha de clases entre campesinos y nobles; Étienne Marcel comete un segundo error al tratar de aprovecharse del movimiento, pero los jacques son aplastados por Carlos de Navarra, y gran parte de los nobles se une al Delfín. Étienne Marcel, entre la espada y la pared, intenta acercarse a Carlos el Malo, pero es asesinado (31 jul. 1358) en el momento en que se dispone a entregar París a los ingleses ya las huestes de Carlos el Malo. El Delfín regresa a la capital; la tentativa de tutela de la Monarquía francesa por los Estados había fracasado.
Comienzos de la recuperación. Jamás había sido tan crítica la situación del reino; en efecto, la tregua convenida después de la batalla de Poitiers había lanzado sobre el país una masa de mercenarios ociosos que se dedicaba a saquearlo (forajidos, salteadores de caminos, grandes bandas), las conversaciones de paz con los ingleses se hacían inacabables, y, para ejercer sobre el Delfín una presión decisiva, Eduardo III reemprende la guerra desembarcando por la fuerza en 1359. Pero los franceses evitan la batalla campal y el ataque inglés termina en fracaso. Se reanudan las negociaciones, que conducen a los preliminares de Brétigny (8 mayo 1360). Al rey de Inglaterra se le adjudica en plena soberanía un inmenso territorio que va desde los Pirineos hasta el Loira, además de Calais y el Ponthieu, esto es, la tercera parte del reino aprox.; el rescate de Juan el Bueno se fija en 3 millones de escudos; a cambio de ello, Eduardo III renuncia a la corona de Francia. Estos preliminares quedan ratificados en Calais (24 Oct. 1360), con una sola diferencia: la renuncia de Eduardo III a sus derechos al trono y la de Juan II a su soberanía sobre los territorios cedidos serían intercambiadas en vez transferidos estos territorios. Al mismo tiempo, Juan el Bueno se reconcilia con Carlos de Navarra y ambas partes se comprometen a arreglar la cuestión de Bretaña.
Mientras se espera el pago completo del rescate del rey, le sustituyen rehenes de su propia sangre. Pero uno de ellos, el duque de Anjou, se escapa. Juan el Bueno se considera obligado a reemplazarle y así lo hace. Moriría en Londres en el curso de este segundo cautiverio (8 abr. 1364). Antes de morir, Juan el Bueno comete un nuevo e importánte error político: el de legar a sus hijos menores patrimonios demasiado grandes: Anjou y el Maine a Luis; Berry y Auvernia a Juan; Borgoña a Felipe. Las consecuencias de esta distribución, demasiado generosas, emergerían a la muerte de Carlos V.3. Reinado de Carlos VI (1380-1422) .Corresponde a un nuevo periodo de crisis de la Monarquía francesa.
Juventud del rey. A la muerte de su padre, el joven Carlos VI (n. 1368) cuenta sólo 12 años de edad. Sus tíos, los duques de Anjou, de Berry, de Borgoña y de Borbón, ejercen la regencia. De hecho conservan el poder hasta 1388. A pesar de su agradable físico, pronto se hace evidente la incapacidad del rey para gobernar. Sus tíos tropiezan primeramente con graves levantamientos de tipo social en Flandes, en la región parisiense y en Languedoc. A partir de 1382 organizan una severa represión (27 nov. 1382: batalla de Roosebecke contra los flamencos). De 1388 a 1392 el rey pretende adueñarse del poder; en realidad, deja gobernar a los antiguos consejeros de su padre, a quienes se llama los Marmousets. En 1392 sobreviene la catástrofe: el rey se vuelve loco.
El gobierno de los príncipes (1392-1407). Las responsabilidades del poder real son compartidas entre los tíos del rey y su hermano el duque Luis de Orleáns. Pero surge un conflicto de rápido desarrollo que enfrenta a Felipe el Atrevido, duque de Borgoña y conde de Flandes desde la muerte de su suegro, ya Luis de Orleáns. En todas las cuestiones a resolver, estos príncipes difieren en sus opiniones, especialmente en lo que respecta a la política a seguir con Inglaterra (Borgoña es partidario de un acuerdo, y Orleáns busca un casus belli). El conflicto se agrava a la muerte de Felipe el Atrevido (abril 1404); el hijo de este último, Juan Sin Miedo, acaba por mandar asesinar a su rival (23 nov. 1407).
La Guerra de armagnacs y borgoñones (1407-15). Este asesinato provoca una guerra civil. A partir de 1409, cuando Carlos de Orleáns, hijo de Luis, se casa con la hija de Bernardo VII, conde de Armagnac, se da el nombre de armagnacs a los partidarios de los Orleáns. Los borgoñones son apoyados por la burguesía y la universidad; y los armagnacs, por la mayor parte de la aristocracia. En 1413, Juan Sin Miedo es dueño de París; sostenido por las bandas del cuchillero Simón Caboche, intenta promulgar una importante ordenanza de reforma del reino que fue denominada l’ordonnance cabochienne. Pero los excesos que cometen sus tropas le desacreditan momentáneamente y los armagnacs entran en París.
Los desastres franceses. Se reanuda entonces la "guerra inglesa". En 1399, Enrique, duque de Lancaster, había destronado al rey de Inglaterra Ricardo II, nieto de Eduardo III, y tomado el título de Enrique IV. El hijo de este último, Enrique V (1413-22), desea consolidar su trono con una guerra victoriosa en Francia. En agosto de 1415 desembarca en Normandía y se dirige a Flandes; el ejército real, mandado por Carlos de Orleáns, se lanza en su persecución, pero es derrotado en Azincourt (25 oct. 1415) y el duque de Orleáns cae prisionero. En 1417, Enrique V desembarca de nuevo y lleva a cabo la conquista sistemática de Normandía. Poco después, los borgoñones entran en París (julio 1418). Ante el peligro inglés, los dos partidos franceses intentan un acercamiento: el jefe de los Armagnacs, que es ahora el Delfín Carlos, hijo del rey, y Juan Sin Miedo, se encuen. tran en Montereau, pero el duque de Borgoña es asesina. do en el curso de la entrevista por los partidarios del Delfín (10 sept. 1419). La ruptura entre los dos partidos se hace entonces evidente, y el hijo de Juan Sin Miedo decide acercarse a Enrique V, entablándose negociaciones con tal fin. La reina, Isabel de Baviera, querellada con su hijo, no vacila en desheredarle. Por el tratado de Troyes (21 mayo 1420), el desventurado Carlos VI da a su hija Catalina en matrimonio a Enrique V. A la muerte de su suegro, Enrique se titularía "rey de Francia y de Inglaterra". El tratado de Troyes parece poner fin al conflicto franco-inglés, pero el Delfín Carlos se mantiene en el centro y sur del Loira, e impugna la validez del tratado, el cual, por otra parte, no es aplicado, ya que Enrique V muere prematuramente. el 31 ag. 1422, antes que su suegro (21 oct. 1422).4. Reinado de Carlos VII (1422-61) .Tras este doble fallecimiento, son proclamados dos reyes en Francia: en París, un niño de un año, hijo de Enrique V y de Cata. lina de Francia, bajo la regencia de su tío el duque de Bedford; y en Mehun, en yevre en Berry, el Delfín Car. los, que será el rey Carlos VII (n. 1403). El 17 ag. 1424 los partidarios de Carlos VII son vencidos en la batalla de Verneuil; en octubre de 1428 los ingleses ponen sitio a Orleáns. El sitio parece decisivo; Carlos VII, indolente, irresoluto, inseguro de su legitimidad, piensa abandonar la causa que encarna cuando aparece Juana de Arco . En el plano moral, la aventura de Juana de Arco es decisiva: la liberación de Orleáns demuestra que los ingleses pueden ser vencidos, la coronación en Reims ( 17 jul. 1429) manifiesta la legitimidad del rey Carlos VII, y el suplicio de Juana de Arco (30 mayo 1431) da a ésta la palma del martirio. Carlos VII nada hace por salvarla; se. guro ya de sus derechos, se dedica en adelante a que le sean reconocidos. Tras el fracaso de las negociaciones con los ingleses, concierta un acuerdo con Felipe el Bueno; por el tratado de Arras (21 sept. 1435) condena el asesinato de Juan Sin Miedo, cede al duque de Borgoña im. portantes territorios (especialmente las ciudades del Somme) y le dispensa de homenaje de por vida. Consecuencia inmediata de la paz de Arras es la toma de París ( 13 abr. 1436). Pero en 1444, agotados los dos adversarios, se conciertan treguas, que duran hasta 1449.
Las reformas de Carlos VII. El rey reemprende la política de su abuelo Carlos V: reforma de la administra. ción del reino, cuyos servicios centrales se instalan de nuevo en París; reorganización de la Hacienda: los impuestos son regulares en lo sucesivo, ya partir de 1439 los Estados no se convocan ya para la aprobación de los mismos; sólo subsisten los Estados del Languedoc y los de los grandes feudos. Reformas militares: es preciso desembarazarse de las bandas de forajidos, cuyas depredaciones han llegado a un punto insostenible; se reagrupan los elementos más sólidos en formaciones disciplinadas y pagadas con regularidad, llamadas compagnies d’ordonnance; se crea una potente artillería e incluso se intenta organizar una infantería en forma de milicia exenta de impuestos (los "francos arqueros" ). El rey de Francia contaba así con un ejército más poderoso y mejor organizado que el del rey de Inglaterra. En esta obra de reorganización, Carlos VII es ayudado por excelentes servidores: el financiero Jacobo Coeur, el condestable Arturo de Richemont y los hermanos Bureau. De ahí el sobrenombre de el Bien Servido.
Fin de la guerra de los Cien Años. De agosto de 1449 a agosto de 1450 se reconquista Normandía; el 15 de abril es aplastado en Formigny un ejército de socorro. En 1451-53 le toca el turno a la Guyena: capitulación de Burdeos (23 jun. 1451) y derrota del ejército de socorro mandado por Talbot el 17 jul. 1453 (batalla de Castillon). Los ingleses no poseen ya más que Calais. Ha terminado la guerra de los Cien Años, pero ningún tratado de paz pone fin a ella, y los reyes de Inglaterra siguen ostentando el título de reyes de Francia hasta la paz de Amiens (1802).
El problema principesco. El poder real se encuentra, no obstante, amenazado por la acción de los príncipes, deseosos de tener bajo tutela a la Monarquía y repartirse las rentas (duques de Borbón, de Alenyon, de Bretaña y de Anjou; el conde de Armagnac, y sobre todo el duque de Borgoña y el Delfín Luis, ávido de poder). El rey tiene que hacer frente a rebeliones, desterrar a los duques de Armagnac y Alenyon y amenazar a su hijo. A su muerte (julio 1461 ), los problemas siguen siendo muy graves.
PAUL LABAL.
BIBL. : G. DoDU, Les Valois, histoire d’une maison royale, 1328-1589, París 1934; E. PERROY, La Guerre de Cent Ans, París 1945; A. COVILLE, Les premiers Valois et la Guerre de Cent Ans, en Histoire de France, IV, LAVISSE, París 1901; P. CONTAMINE, La Guerre de Cent Ans, París 1968; R. CAZELLES, La Société politique et la crise de la royauté sous Philippe de Valois, París 1958; I. D’AvoUT, Le Meurtre d’Étienne Marcel, París 1960.
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