Valencia I. (ciudad y Provincia). GEOG.
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Geografía
1. Ciudad. Capital de la provincia de su nombre y tercera de las ciudades españolas, después de Madrid y Barcelona, por la cifra de su población. Está situada en el centro de la llanura aluvial del bajo Turia, la más extensa y rica de cuantas jalonan la costa del Levante español; tiene suelos fértiles, un clima mediterráneo y facilidad para el riego artificial. Los inviernos son suaves (100 la temperatura media de enero), los veranos calurosos (24,6° en agosto) y las precipitaciones escasas (416 mm.) e irregulares, concentradas principalmente en los equinoccios. Sobre iodo es seco el estío, pero gracias al veterano y magnífico sistema de riegos, los aluviones del bajo Turia han podido transformarse en la magnífica huerta de Valencia. Nació esta ciudad probablemente en un meandro del Turia, junto al vado por donde pasaba la Vía Augusta que enlazaba Italia con Andalucía. El emplazamiento era mediocre, desde el punto de vista defensivo (15 m. la altura máxima), y quedaba sujeto a las inundaciones del río; no estaba, además, junto al mar, sino a unos kilómetros del que había de ser su puerto: el Grao.V. ha sido, al menos desde la época romana y sobre todo en la musulmana, una ciudad que vive por y para la huerta; aún hoy lo rural tiene, directa o indirectamente, un gran peso. Pronto había de ser también el centro comercial y artesano de una comarca rica Y densamente poblada y, gracias al puerto, la cabeza de un amplio hinterland que penetra hasta la Méseta castellana. Por el contrario, no se convertiría en capital política hasta el s. XI y particularmente hasta comienzos del s. XIV. En la Baja Edad Media y en la Edad Moderna subsistieron, incrementadas, las funciones agrícola, comercial y política; aquellas dos fueron la base sobre la que había de asentarse el desarrollo demográfico y económico de la ciudad de nuestros días, ligado a la industria. Primero aparecen, como es lógico, las industrias relacionadas con la agricultura: las alimentarias (en particular las de conservas vegetales), las que producen fertilizantes, insecticidas, instrumental de riego y maquinaria agrícola diversa. En segundo lugar, las industrias de la madera y la confección (aprox. el 80% de la producción de muebles de la provincia y el 70% de la confección radican en la capital), las del cuero, calzado y piel. Por último, y destacando sobre las demás, está la industria sidero-metalúrgica: transformados metálicos, construcción naval (Grao) y constrúcción y reparación de material ferroviario.El desarrollo económico de V. no hubiera sido posible sin la modernización y ampliación de las comunicaciones. El puerto de V. es uno de los principales de España. El peso de las mercancías sólidas cargadas y descargadas pasó de 1.463.178 t. en 1955 a 2.309.624 en 1965 y a 8.790.000 en 1985; el incremento ha continuado. Entre las mercancías embarcadas figuran destacadamente los productos agrícolas (naranjas, hortalizas, vino, etc.) y, entre las desembarcadas, los abonos, la madera, los carburantes, el carbón, etc. El aeropuerto, situado en Manises, aunque de segundo orden en España, tiene cada vez mayor importancia; en 1986 pasaron por él 847.000 pasajeros, cifra en continuo aumento. El enlace directo con Madrid, vía Cuenca, acortó y mejoró el tráfico ferroviario " general, al que se añade otro muy intenso de carácter regional efectuado por ferrocarriles de vía estrecha electrificados y por tranvía. Aproximadamente la mitad de la población activa trabaja en el sector terciario (25 % en comercio y transportes) y el 43 % en el secundario; figura de modo destacado la industria metalúrgica. En 1981 el bolsín de V. se transforma en la cuarta bolsa española tras las de Madrid, Barcelona y BilbaoA tenor con el desarrollo económico, la población de V. ha crecido bastante desde mediados del s. XIX, en que tenía alrededor de 100.000 hab.; 170.763 en 1887; 213.550 en 1900; 320.190 en 1930; 505.066 en 1960; 653.690 en 1970; 751.734 en 1980; a finales de la década 1980-90, pasaba de 800.000 hab. La inmigración, procedente de las comarcas rurales del interior levantino y de Cuenca y Teruel, ha sido y es muy considerable. Al mismo tiempo, ha aumentado la población de los núcleos periféricos a la ciudad y esparcidos por la huerta, hasta formar con ella lo que A. López llama una conurbación agraria.
En el plano de la ciudad propiamente dicha destacan claramente el núcleo viejo y los ensanches modernos. Aquél conserva, en su sector norte, muchos rasgos de la fisonomía tradicional: trazado de sus calles estrechas. y tortuosas, puertas de Quart y Serranos, catedral, palacio de la Generalidad, Lonja; el sector sur, que ha sido muy reformado en los últimos 100 años, tiene su centro neurálgico en la plaza del Ayuntamiento que es el corazón de la ciudad; en ella y en las calles adyacentes radican los principales comercios, oficinas, bancos, locales de espectáculos, etc. El ensanche moderno, en forma de damero, empezó a partir de 1865, con el derribo de las murallas medievales; se articula en dos grandes avenidas perpendiculares: las Grandes Vías. La ciudad se expande igualmente por la orilla izquierda del Turia y a lo largo de la avenida del Puerto y de todos los accesos, de modo tentacular o en forma de pulpo. En los últimos años, se están llevando a cabo grandes obras de reforma urbana; afectan principalmente al desvío del cauce del río Turia, que originó una terrible inundación en 1957, y a los enlaces ferroviarios y de carreteras; es el llamado Plan Sur.2. Provincia. Una de las tres que constituyen el antiguo reino homónimo. En sus 10.763 Km² esta provincia del Levante español (v.) ofrece fuertes contrastes naturales, humanos y económicos.Medio físico. De O a E pueden señalarse las siguientes unidades geomorfológicas: a) Las altiplanicies de Requena y Utiel, que son semejantes a las de la Mancha conquense y albaceteña. b) Las sierras y muelas correspondientes al sector levantino del Sistema Ibérico (v.), de orientación general NO-SE, constituidas por materiales mesozoicos plegados y fallados con el movimiento tectónico alpino y cortados por los ríos mediante profundas gargantas, como las del Turia en Domeño y Chulilla y la del Júcar entre Cortes de Pallás y Millares; el S de la provincia está afectado, en cambio, por sierras calcáreas de dirección SO-NE, pertenecientes al Subbético, separadas por valles margo-arcillosos paralelos, como los de Enguera, Montesa y Albaída. c) Las llanuras litorales formadas por depósitos miopliocénicos al O y por aluviones cuaternarios al E (verdaderas llanuras deltaicas construidas por los aportes del Turia y Júcar) que terminan en el mar mediante una costa baja, arenosa y pantanosa: aquí está la Albufera de Valencia. A esta provincia pertenece administrativamente el Rincón de Ademuz (en el alto Turia), que es la porción más meridional de la fosa terciaria turolense.A estos contrastes topográficos se añaden los bioclimáticos. Las llanuras costeras tienen un clima mediterráneo litoral típico, caracterizado por inviernos suaves (9-10° de temperatura media en enero), veranos calurosos (24-25° en agosto), precipitaciones escasas (alrededor de 400 mm.), con una gran irregularidad interanual, fuerte intensidad y máximo otoñal. Hacia el interior las temperaturas disminuyen (6-8° en enero, 21-23° en agosto) y las precipitaciones aumentan (400-550 mm.), y ya en la altiplanicies de Requena y Utiel el clima es del tipo mediterráneo-continental meseteño (4-6° en enero y 21-23° en agosto). Estos caracteres climáticos explican que la vegetación natural originaria perteneciera al dominio del encinar en las montañas y mesetas (en el NO, quejigo), muy tempranamente sustituido en amplios sectores por pinares del tipo halepensis, sobre todo, y al del matorral de Querceto-lentiscetum (coscoja, lentisco, romero, tomillo, palmito, etc.) en las llanuras litorales. El paisaje vegetal ha sido profundamente transformado por el hombre.El Turia y el Júcar son los dos grandes ríos valencianos. Pertenecen también a esta provincia los cursos bajos del Palancia (3 m³/seg.) y Serpis (2 m³/seg.), que marcan la transición hidrológica entre aquéllos y las ramblas, verdaderos ued subdesérticos.Población y economía. La población ha experimentado un ininterrumpido proceso de crecimiento desde el s. XVIII; 806.556 hab. tenía la provincia al comenzar el s. XX, 926.442 en 1920, 1.256.633 en 1940, 1.429.708 en 1960, 1.767.327 en 1970 y 1.923.942 en 1975. Ello no hubiera sido posible sin la considerable inmigración de aragoneses y castellanos de las provincias limítrofes y de andaluces. A su vez, el éxodo rural tiende a despoblar las pobres regiones montañosas y a superpoblar las llanuras costeras. De ahí que las densidades ofrezcan, en su distribución, formidables contrastes entre aquéllas (menos de 25 hab/Km²) y éstas (más de 200); otro tanto sucede con el tipo de poblamiento integrado por núcleos pequeños en el interior y grandes en las llanuras, donde se da también el hábitat disperso.Aunque el valor de la producción industrial supere. al de la agraria, V. sigue teniendo una agricultura muy importante. Tiene ésta su base en las llanuras aluviales costeras, desde Sagunto a Gandía pasando por V. y el bajo Júcar, gracias al riego artificial de origen al menos romano aunque extendido y perfeccionado por musulmanes y cristianos. El naranjo es el cultivo dominante en la huerta de Sagunto, la ribera del Júcar y la huerta de Gandía; las hortalizas y otros cultivos herbáceos caracterizan, por el contrario, a la huerta de V., y el arrozal a las tierras de la Albufera y ribera baja del Júcar. También hay regadíos, aunque más pequeños, en el interior; pero aquí es más importante la agricultura de secano basada en la trilogía trigo-olivo (con almendros y algarrobos)-vid, esta última muy importante en Chiva, Albaida y, sobre todo, Requena y Utiel.Sólo en Sagunto y en V. y sus alrededores hay aglomeraciones industriales de consideración. Lo típico es la pequeña y mediana industria muy variada y dispersa. La siderurgia y los transformados metálicos tienen sus dos principales focos en aquellas dos ciudades; lo mismo puede decirse de la industria química. La textil y la papelera radican en el S: Bocairente, Onteniente, Albaida, Játiva y Canals. La cerámica es de gran tradición y renombre en Oliva y particularmente en Manises y sus alrededores, y la de muebles en V. y su contorno. Si se añaden las industrias derivadas de la agricultura, la fabricación de cemento (Burjasot, Buñol) y el turismo (menos importante que en Castellón y Alicante), tendremos completo el panorama industrial en sus rasgos más sobresalientes. V. contribuye al comercio español de exportación de modo considerable con sus naranjas, hortalizas tempranas, vinos, cerámicas, etc.División comarcal. Las huertas litorales y el pospaís montañoso y meseteño, tales son las dos grandes unidades regionales de Valencia. Entre las primeras, y de N a S, encontramos: la huerta de Sagunto, naranjera, con la ciudad de este nombre (46.026 h.), de gran raigambre histórica y extraordinaria vitalidad moderna en torno a su puerto y factoría siderúrgica; la huerta de V., hortícola, muy densamente poblada, con la gran urbe rodeada por populosos núcleos estrechamente relacionados con ella, como Alboraya (9.126), Puzol (9.647), Montada (13.663), Aldaya (16.157), Alacuas (19.639), Benetúser (10.062), Torrente (39.724), Manises (19.945), Burjasot (23.283), Paterna (22.944) y Catarroja (15.703); en la Ribera Alta del Júcar, naranjera, los caracteres del poblamiento se repiten: Carcagente (18.971), Alcira (32.876), Algemesí (22.123) y Játiva (21.578); el arroz es el cultivo típico de la Ribera Baja, con Sueca (21.500) y Cullera (15.738) como centros más destacables; por último, en la huerta de Gandía, naranjera, se hallan, además de esta ciudad (36.342), Oliva (16.772). En el pospaís se diferencian el piedemonte de Liria (11.323 h. tenía esta ciudad en 1970) que enlaza con la huerta de V., las hoyas y valles de Buñol (7.851), Ayora (5.691), Cofrentes, Chelva (3.181) y Ademuz, abrigadas, con pequeñas y ricas huertas y extensos secanos arborícolas, las canales de Enguera-Montesa y Albaida, con importante industria (Onteniente, 23.685; Albaida, 4.971) y las altiplanicies de Requena (17.840) y Utiel (11.384), muy vitícolas y ya meseteñas.A. FLORISTÁN SAMANES.
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