Union Sovietica. IV. Historia Antigua y Medieval. HIST.
Categoria:
Historia
Ya desde el mismo nombre, Rusia o Rossiya, aparece relacionada con Escandinavia (v. SUECIA III). Efectivamente, el término eslavo rus está emparentado con ruotsi, apelativo con que los fineses designaban a los suecos, y posiblemente también con rothsmenn, que en sueco equivale a remero o navegante. En definitiva, el término Rusia designa los territorios que integraron el imperio ruso y que, después de la revolución bolchevique de 1917, quedarían aglutinados en la URSS. Calificada frecuentemente de potencia asiática, por unas tierras en realidad de adquisición relativamente reciente, su vinculación a la historia occidental es tan palmaria que sin ella no podría comprenderse jamás su evolución. Las peculiares características geográficas (la inmensa llanura comprendida entre el Báltico y el Negro, entre los Cárpatos y los Urales) han facilitado interpretaciones de determinismo físico para su historia (V. RUSIA I). Sin apurar tales interpretaciones es evidente que no sólo el hecho señalado, sino la oposición entre la zona de bosque (al Norte) y la estepa (al Sur) han influido en la historia rusa.Verdadero granero ruso, la estepa meridional constituyó el asiento prehistórico de las hordas nómadas, hecho puesto de manifiesto por yacimientos neolíticos y paleolíticos, que señalan influencias de la primera cultura egea (v. III). Entre los pobladores más antiguos se encuentran los cimerios, los escitas (v.) y los sármatas (v.). Posteriormente, aparecen los eslavos (v.), originarios probablemente de los pantanos del Pripet (Lubor Niederle), una de cuyas ramas, los servios, había descendido al Danubio en el s. I. Sólo en el s. III aparece la primera federación de tribus eslavas orientales (rusos) con la denominación de pueblo de Antae (entre el Dnieper y el Dniester); acabaron derrotadas por los ávaros en los s. VI-VII. A partir del s. VII habitan en la estepa los kázaros dominadores de algunas tribus eslavas (severianos, radimichi, polyanos, etc.). Todos estos nómadas asiáticos mantienen acorralados a los eslavos en la zona boscosa septentrional. En ella, los primeros habitantes conocidos son los eslavos (polyonos, volhymianos, krivichi y otros) hacia los s. VI y VII.1. Los orígenes de Rusia. La hegemonía de Kiev. A comienzos del s. IX, el territorio que posteriormente constituiría el imperio de los zares englobaba: al N tribus finesas, del Báltico al Ural; nómadas turco-tártaros en la estepa del Sur; el imperio ávaro (al oeste del Dnieper); el reino kázaro (del mar Negro al de Aral); al E el imperio búlgaro, descendiente de los hunos. En medio de estos grandes límites etnohistóricos, las tribus propiamente eslavas se extienden a lo largo de los cursos fluviales Bug y Dnieper, Pripet, Desna y Duna, alcanzando algunos grupos más aislados las costas del mar Negro y de Azov. Su existencia se rige por el sistema tribal, con una asamblea, rectora de los destinos de la comunidad, constituida por la reunión de los cabezas de familia, según el derecho consuetudinario. Por influjo de una población escandinava, los varegos (llamados también normandos o gentes del Norte; v. VIKINGOS), los eslavos se interesaron en el comercio, y sus pequeños núcleos urbanos defensivos contra los nómadas de la estepa se convirtieron en enclaves de una ruta de mercados que une el Báltico con el Volga (Kiev, Polock, Rostov, Novgorod).Los eslavos llamaban rus a los varegos, y sus relaciones adquirieron pronto un carácter peculiar. Políticamente hablando no puede considerarse que constituyan figura alguna estatal, incluso aceptando la existencia de príncipes esporádicos. Lo normal es que acepten el control superior de kázaros (al Sur y centro) y varegos (al Norte). Estos últimos, vinculados en orden de superioridad con los eslavos, constituyeron el cuadro de organizadores y aristócratas. En realidad, su posición dominante parece haber sido exigida por los eslavos asolados por continuas querellas intestinas; fue Novgorod (856 u 862) la primera en solicitar sus servicios como garantes del orden. Tal es al menos la explicación recogida por la leyenda rusa. Permaneciendo siempre como una minoría entre las tribus eslavas, asumieron el control de los tributos y el mantenimiento del orden, la impartición de justicia y la dirección de la política exterior. En una palabra, crearon su propio Estado. El carácter normando favorable a la fusión y la flexibilidad de los matrimonios produjeron pronto una simbiosis completa.Todo el esquema del Estado varego tiende a imponer la "orientación bizantina" en el mantenimiento de la ruta de Novgorod al mar Negro, y para ello se intensifica el centralismo; el primer príncipe de Novgorod (el normando Roerek Rurik, m. 879) y después Oleg el Sabio (m. 912, que abandonó Novgorod por Kiev, más próxima a Bizancio) se esfuerzan en mantener la cohesión, llegando incluso a las puertas de Constantinopla en el 911, primera fecha fiable de la historia rusa. Sus sucesores -Ingvar (o Igor) y Helga (Olga)- llegaron a las costas occidentales del Caspio. Precisamente bajo las regencia de Helga, hija de Oleg y viuda de Igor (m. 945), se da un respiro pacifista y se intenta abrir el mundo eslavo a la civilización occidental. Helga se convierte al cristianismo (955-957) y solicita de Otón I el envío de obispos y sacerdotes. Rusia, sin embargo, se mantenía indecisa entre Bizancio y Occidente. Sus sucesores fueron los verdaderos constructores de la hegemonía de Kiev: Sviatoslav (hijo de Igor y Helga), su hijo menor Vladimiro, su nieto Jaroslav y su bisnieto Vladimiro II Monómaco.Sviatoslav (ni. 972), que pese a su nombre eslavo era un normando integral, reanudó la política militar de sus abuelos. Comenzó por trasladar la capital a Pereiaslav, en plena frontera de la estepa, con intención de conquistar las tierras danubianas; borró del mapa el imperio kázaro (966); auxilió al Emperador de Bizancio contra los búlgaros (969), eslavizó los Balcanes y sólo cedió ante la reacción militar del Emperador bizantino, Juan I Tzimisces, quien, considerando peligrosa una vecindad tan expansionista, para reducirla, se alió con los pechenegos, que se desquitaron de los primeros triunfos de Sviatoslav, derrotándole y matándole cerca de los rápidos del Dnieper. Con él desaparecía la tradición escandinava de la dinastía de Kiev (v. t. UCRANIA II). De las luchas sucesorias, propias de la sucesión política de los príncipes de Kiev (proveniente de un derecho sucesorio colateral que, en la práctica, se reducía al triunfo del más fuerte), surgió triunfante Vladimiro (v.), gracias a que su alianza con el príncipe noruego Olav Tryggvesson le permitió derrotar a su hermano mayor Yaropolsk. Asentado de nuevo y definitivamente en Kiev, y después de una etapa paganizante, Vladimiro se bautizó en el 988 y prosiguió la labor de su abuela Helga respecto a la cristianización del país. Estrechó lazos con Bizancio, cuyo Emperador le entregó como esposa a su propia hermana, en recompensa por su ayuda militar. En su labor de cristianización contó con la ayuda del primer clero indígena, que utilizaba los libros litúrgicos en la versión cirílica, tal como existían ya entre los eslavos del Sur. Así, el rito eslavo conformará, en adelante, al cristianismo ruso, con su impronta especial. Esta cristianización tuvo también consecuencias políticas y culturales: el clero reforzó la unidad interior del país, y el monaquismo (v. MONAQUISMO I) constituyó, como en el resto de Europa, un foco permanente de cultura y civilización (v. VI, A).A pesar de su vinculación matrimonial con Bizancio, Vladimiro mantuvo contactos con Occidente. Cuando murió (1015), puede decirse que había civilizado su país, y su reinado constituye, seguramente, el momento más brillante de todo el periodo kievino. Héroe popular, fue canonizado en el s. XIII.Tras varios asesinatos sucesorios, y una vez más gracias a la alianza escandinava, Jaroslav alcanzó la hegemonía deportando al hermano fratricida Sviatopolk el Maldito. En 1036, Jaroslav el Sabio controlaba todo el país ruso e incluso se enfrentaba a Polonia por la posesión de la Galitzia, que reconquistó. Pero ante todo fue un príncipe mecenas que, con la ayuda del monje Hilarión, abrió para Rusia las primeras vías culturales. Fundó escuelas de traductores y copistas, construyó catedrales en Kiev y Novgorod y creó varios monasterios. Compiló el Derecho consuetudinario ruso (Russkaia pravda), aceptando influencias del romano y el germánico. Casado con una princesa sueca, realizó una política matrimonial netamente occidentalista; los reyes Casimiro de Polonia, Harald de Noruega, Enrique I de Francia y Andrés I de Hungría, fueron sus cuñados o yernos. En este momento parecen detectar los historiadores rusos la aparición del latifundismo que, en un proceso progresivo, sustituirá al comercio exterior como fuente de poder y bienestar económico. A su vez, el latifundio estuvo en íntima relación con la acumulación de esclavos, producto de afortunadas campañas militares y que constituían una mano de obra de costo despreciable. Curiosamente, parece haber existido primero la propiedad de esclavos y luego la propiedad de la tierra en función de aquélla (Klutchevsky, o. c. en bibl.).2. La decadencia de Kiev. La sucesión de Jaroslav (1054) fue ensangrentada no sólo por las tradicionales luchas familiares sino también por las incursiones de los polovtsy, nómadas sucesores de los pechenegos. Su presión movió a los herederos a una acción coordinada, bajo la dirección de Vladimiro II (m. 1125), nieto de Jaroslav. En el congreso de Liubech (1097), cambió el sistema sucesorio y aseguró la descendencia por línea directa de padres a hijos, en un intento de eliminar rencores familiares. Cuando murió el príncipe de Kiev, el pueblo, haciendo caso omiso de las normas sucesorias, eligió a Vladimiro (1113), aureolado por los éxitos militares y una experiencia de prudente político avalada por sus 60 años de edad. A pesar de su edad, mantuvo firmemente las fronteras y consiguió de los pueblos eslavos una primera conciencia de unidad. Fueron sus hijos quienes, enzarzados de nuevo en las querellas sucesorias, desmembraron la unidad que se había esforzado en acrisolar. Mitislav (1125-32), Yaropolsk II (1132-39) y, a partir de ellos, una larga serie de feroces rivales entre las familias dominantes de los Monómacos y los Oleg liquidaron la hegemonía del principado. En 1169 la unidad del Estado de Kiev se ha diluido, y el título de gran príncipe de Kiev se acumula, como uno más, y a veces simultáneamente, a diferentes principados menores. Húngaros, polacos y polovtsys tomaron parte en el saqueo general de la unidad kievina. En 1203, los polovtsys asestaron a Kiev el golpe de gracia. La toma de Bizancio por los latinos (1204) privaba a Kiev, a su vez, de todo valor económico.La era de Kiev puso, sin embargo, los cimientos del futuro Estado ruso y creó los primeros elementos de centralización feudal. En la cúspide, en cada principado, el gran príncipe y sus boyardos (feudatarios y consejeros) constituyen la druzhina (comitatus) que, si en principio estuvo constituida casi exclusivamente de varegos, se abrió después ampliamente a los eslavos. Unos miles de familias boyardas controlan las funciones de dominio. Entre todos los principados, el de Kiev detentaba la supremacía, casi en exclusiva en lo que se refiere a la política exterior y muy aleatoria en los otros casos. A su vez, cada ciudad poseía su propio órgano de gobierno, el vieche, asamblea de todos los cabezas de familia; su alcalde, el posadnik, y su juez, con funciones de jefe de policía, el tysiatchnik. Estos órganos no sólo controlan la ciudad sino la región circundante.A lo largo del periodo kievino, los movimientos colonizadores de los eslavos continuaron en un ininterrumpido proceso de expansión. Sus líneas maestras de avance fueron tres: Novgorod hacia el E, y desde Kiev hacia el E y O. Los resultados políticos de estos tres sectores centrífugos conformarán, a lo largo del periodo comprendido entre la segunda mitad del s. XII y la primera mitad del XV, las tres áreas en que se consumó la ruptura de la unidad kievina: los principados de Galitzia y Volinia (al SO de Kiev), el fortalecimiento de Novgorod, con su ampliación oriental, y la región de Suzdal, futuro corazón de la reunificación rusa. Al mismo tiempo, predominan en cada una de ellas una de las tres formas de poder que habían cristalizado en el periodo kievino, la druzhina en Galitzia, el vieche en Novgorod, y el príncipe en Suzdal.3. La desmembración de Kiev (1169-1462). La evolución de cada una de las tres nuevas áreas fue muy diferente. Galitzia y Volinia, bastión occidental de Rusia, sobre el curso superior del Prut y el Seret, estaba demasiado cerca de Hungría, Polonia y Bizancio. Alcanzó una breve prosperidad, en la segunda mitad del s. XII, bajo el dominio del príncipe Roman (una rama de los Rurik de Kiev). Al morir éste (1205) peleando contra los polacos, comenzó un largo periodo de luchas intestinas complicadas con las tradicionales intervenciones vecinas. Daniel, hijo de Roman, repobló sus tierras con colonos alemanes, vinculó al país a los occidentales, alcanzó el título de rey, y rompió los lazos con los principados rusos. Cuando murió (1264), Galitzia no era ya rusa, y la anexión polaca en 1349 confirmó esta situación.El área de Novgorod, especialmente vinculada al comercio, había desarrollado una peculiar oligarquía de grandes mercaderes y propietarios, que consideraban al príncipe como un asalariado y regían la política a través del vieche. Por su posición clave quedó emparedada entre la expansión germánica y el Estado de Suzdal. De la primera, especialmente apremiante a partir de la fundación de Riga (v.; 1200) y la instalación en Livonia de los portaespadas teutónicos (v. ÓRDENES MILITARES, 1) se libró gracias a la acción de Alejandro Nevski, que los derrotó junto al lago Peipus (1240). La presión de Suzdal fue en cambio imposible de evadir, debiendo inclinarse ante sus gobernantes. Esporádicas reacciones para sacudir el dominio (como la del príncipe Mitislav) no culminaron en realidades duraderas, lo que obligó a Novgorod a intentar contrarrestar la presión de su poderoso vecino con alianzas occidentales. La política de equilibrio dará resultado, y Novgorod constituirá un permanente foco de civilización en Rusia.Por su parte, Suzdal quedaba como un triángulo entre el Volga (al N) y el Oka (al SE). Ya en 1097, el país había constituido un pequeño principado desgajado del pe Pereiaslav y entregado a Vladimiro Monómaco. Su hijo Yuri I Dolgoruki (m. 1157) y sus nietos Andrei Bogoliubski (m. 1174) y Vsievolod III (m. 1215) fueron los creadores del verdadero Estado en la segunda mitad del s. XII (v. Moscú II). Organizaron la colonización, rehicieron o levantaron nuevas ciudades (Vladimir, Moscú, Tver, etc.) y fueron los primeros en vincular la jefatura del Estado a una propiedad hereditaria. Facilitó su tarea el hecho de que los vieche de los muy escasos núcleos urbanos no pudieron oponer resistencia a la creciente autocracia del príncipe y éstos consideraron su territorio como una propiedad familiar, cuya expansión constituía no sólo un éxito político sino también un acrecentamiento del patrimonio. En 1176 accedió al principado Vsievolod III, el gran fortalecedor de Suzdal, no sin lucha previa con las viejas ciudades: Rostov y la propia Suzdal que daba nombre al territorio. Dejó una numerosísima descendencia, que se enzarzó a su muerte en una larga guerra por la posesión de la herencia y de la capital, que Andrei había instituido en la ciudad de Vladimir. En situación tan crítica, Constantino (m. 1218) y Yuri II (m. 1238) se sucedieron, supervivientes de la matanza familiar.4. El dominio mongol. La evolución de los parcelados principados rusos fue bruscamente interrumpida por la invasión mongol (v.). Una primera oleada en tiempos del fundador del Imperio, Gengis-Khan (v.), chocó con el principado kievino, destrozándolo en Kalka (1223), pero no profundizó. Una segunda oleada, al acceder Ogodai (o Ugedei) al gran khanato, resultaría definitiva (1229). En 1236, Batu, sobrino del gran Khan y nieto de Gengis-Khan, arrasó primero a los búlgaros y luego al gran principado de Vladimir-Suzdal, donde gobernaba Jaroslav, un hermano de Yuri II. En 1238 estaban a las puertas de Novgorod, que se libraba del asalto gracias a las inundaciones. Kiev cayó en 1240 y Batu se adentraba en Galitzia, Hungría y Polonia. La muerte de Ugedei frenó la expansión, pero los principados rusos eran ya, hacia 1250, una provincia del imperio mongol, el Ulus de la Horda de Oro (v.), que en 1260 se separaría del Gobierno central. La capital, Sarai, en el bajo Volga, se convertirá en un gran mercado internacional.Las repercusiones políticas de la invasión no fueron espectaculares (al contrario que la devastación demográfica, económica y cultural), ya que el khanato mantuvo los cuadros dirigentes rusos, contentándose con exigir su vasallaje y sus tributos, y disponer del título de gran príncipe de Vladimir, para ofrecérselo al mejor postor. La consecuencia más importante fue la aceleración del proceso de parcelación de los principados, cada vez más reducidos, llegándose en muchas ocasiones a identificarlos con pequeñas aldeas. De este mosaico de dominios feudales bajo el arbitraje del Khan sobresale la figura de Alejandro Nevski. Asentado en el poder al derrotar a los caballeros teutónicos, adoptó una política de sumisión al khanato, para evitar represalias y violencias. Recibió el título de gran príncipe de Vladimir, sucediendo a su hermano Daniel, que había sido depuesto por conspiración contra el Khan (1252).5. Principado de Moscú. Pese a su título de gran príncipe, el dominio efectivo que Alejandro Nevski legó a su hijo Daniel (1263) no era más que un principado insignificante, el de Moscú. Sus sucesores (1263-1341) Daniel (m. 1303), Yuri y Alejandro y sobre todo Iván se esforzaron en ampliar el territorio, a costa de Tver, Riazan y Suzdal. Iván engrandeció Moscú con la titulación de gran principado. Cuando al morir le sucedió su hijo Simeón el Orgulloso (1341-53), éste fijó definitivamente en Moscú su capital, haciéndola el centro político y religioso del naciente Estado, a lo que contribuyó el traslado de la sede metropolitana de Vladimir (1306). Esta política de concentración se había visto favorecida en un primer momento por la vecindad del Estado lituano (v. LITUANIA II). Mingold, unificador de tribus, lo había fundado y, a partir de 1248, aprovechando el caos de la invasión mongola, su política había sido continuada por uno de sus descendientes, Guedimín, que llevó sus fronteras hasta el Dnieper y situó su capital en Vilna.En este Estado ruso-lituano, los rusos ocupaban las posiciones que otrora tuvieran los varegos entre ellos, y los pequeños príncipes del territorio servían indistintamente en Moscú y Vilna. La rivalidad entre Moscú y Lituania estalló hacia 1350, originando una época turbulenta en la que Moscú, que pareció al principio destinado a desaparecer, se fue afirmando no sólo contra la Lituania de los Jagellones (v.), sino como catalizador de los primeros esfuerzos nacionalistas contra la dominación mongola. La figura de Dimitri Donskoi (1359-89), el primer príncipe ruso que derrotó a la Horda de Oro (Kulikovo 1380), se mantuvo casi legendaria, a pesar de la poca eficacia práctica de su triunfo. La debilitación mongol era progresiva, y el intento de Tamerlán (v.) de repetir, multiplicada, la invasión del s. XIII, fue evitado por Vasili (Basilio I), hijo de Dimitri (1395). A partir de ese momento, la Horda constituyó sobre todo un elemento de presión utilizado en las luchas intestinas rusas en torno a la posesión del gran principado de Moscú.En este último periodo de la dispersión rusa, una figura notable, la de Vasili II el Ciego (1425-62), hijo del vencedor de Tamerlán, fue protagonista de uno de los periodos más sangrientos (su ceguera fue consecuencia de una venganza familiar), pero también más positivos para la unidad rusa. Su política se esforzó en dispersar los restos de la Horda de Oro, concediendo feudos rusos a sus generales. Se deshizo del peligro lituano, ayudado por la descomposición que allí se originó a la muerte de Vitautas (1430), y se consideró, en los albores de la caída de Constantinopla (1453), el príncipe más poderoso dentro del cristianismo ortodoxo, hecho que intentó aprovechar; así en 1440 impidió que se consolidase la unión con Roma, que el metropolita Isidoro de Kiev había firmado en el Conc. de Florencia (v.), destituyéndole. Antes de morir, asoció al trono a su hijo Iván 111 (1462-1505), iniciador de la hegemonía de Moscú y unificador y creador del Estado ruso.A lo largo de este turbulento periodo de la dispersión y la dominación mongola, Novgorod, en continuo contacto con Bizancio, constituyó el único foco cultural para Rusia. De ella salieron los artistas y los monjes letrados, que llevaron a cabo su labor desde las misiones cristianas en el Ural hasta la creación de la primera escuela de iconos o la decoración de las Iglesias moscovitas.L. C. ÁLVAREZ SAIVTALÓ.
BIBL.: B. KLUTCHEVSKY, Histoire de Russie, I, París 1956; K. VERNADSKY, A History of Russia, I-III, Londres 1953; H. PASKIEWICZ, The origin of Russia, Londres 1954; A. ECK, Le Moyen Âge Russe, París 1933; G. WELTER, Histoire de Russie des origines à nos jours, París 1946; P. KOVALEVSKY, Manuel d?histoire russe, París 1948; P. PASCAL, Historia de Rusia. De los orígenes a 1917, Barcelona 1950; E. HANISCH, Historia de Rusia, I, Madrid 1944; R. WALLACE y OTROS, Orígenes de Rusia, México 1968.
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