Ucrania III. Historia de la Iglesia. HIST.
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Historia de la Iglesia
1. Los ortodoxos. Precisamente por U. comenzó la cristianización de Rusia, antes de la separación de Oriente y Occidente en 1054 (V. UNIÓN SOVIÉTICA VI). De ahí que tanto Rusia como U. nacieran al cristianismo como católicas. Con el tiempo pasarían al cisma, como evangelizadas y mediatizadas por la Iglesia de Bizancio. En la administración eclesiástica seguía recibiendo sus metropolitas de Bizancio, el último de ellos Isidoro, que firmó la Unión del Conc. de Florencia, pero que, al querer imponerla en U. y Rusia, se vio forzado a huir, refugiándose en Roma, donde murió en 1458, creado ya cardenal.En sustitución de Isidoro fue nombrado por Roma el metropolita Gregorio; reaccionó Moscú designando por su parte otro metropolita, lonás, ya independiente también del Patriarcado de Constantinopla. Desde entonces los cristianos ortodoxos ucranianos dependieron del Patriarcado de Moscú, hasta la caída de los zares. En 1917 se intentó la separación de Moscú. Un comité ucraniano se encargaba de convocar un Sínodo de toda U. que escogió la lengua ucraniana para la liturgia, convocó un congreso panucraniano, reunido en la catedral S. Sofía de Kiev y trató de organizar la vida eclesiástica según base democrática, con sus jefes elegidos por el mismo pueblo, con obispos casados o no, a voluntad de cada uno, y con liturgia propia ucraniana. No se encontraron obispos que aceptaran estas bases, y se produjo una gran tensión que culminó en un cisma. La intervención del Gobierno comunista, integrando a U. nuevamente dentro de la esfera del Patriarcado de Moscú (1930), y persiguiendo y encarcelando a numerosos obispos y sacerdotes, dio origen a una situación nueva. En 1935 fueron arrestados los obispos que aún quedaban en libertad. Tan sólo el arzobispo Iván Teodorovich, que en 1924 había cruzado el océano para asumir la jefatura de los ucranianos en Estados Unidos y Canadá, pudo escapar a esa suerte. Durante la ocupación alemana en la II Guerra mundial, U. volvió a resucitar sus antiguos deseos de independencia. Hubo de renunciar nuevamente a ellos, tras la retirada de los alemanes y el retorno de los rusos. En la actualidad, el obispo ucraniano de Kiev ostenta, desde 1944, el título de exarca para U., pero dependiente del Patriarcado de Moscú.Hay numerosos ucranianos ortodoxos en la diáspora, exiliados por no acatar el régimen comunista. En Europa puede considerarse la "Iglesia Autocéfala del Extranjero para Europa occidental"; algunos se han refugiado en otros países, como Australia, y en América del Sur. Su jefe, el metropolita de Kiev (conserva el título), reside en KarIsruhe (Alemania). Sus adeptos eran en 1962 unos 50.000, de ellos 15.000 en Australia, 8.000 en Brasil, 6.000 en Alemania, 5.000 en Inglaterra, etc. La "Iglesia Ucraniana democrática radical-sobornopravna" tiene obispo propio residente en Ginebra.En Estados Unidos pueden contarse cuatro grupos distintos: La "Iglesia Ucraniana Autocéfala de los Estados Unidos de América"; la "Iglesia Ucraniana Autocéfala en el exilio", que se extiende a Estados Unidos y Canadá; la "Iglesia Ucraniana", sometida a patriarcado de Constantinopla, cuyo arzobispo metropolitano reside en Nueva York; y la "Iglesia Ucraniana Ortodoxa democrática subornopravna". Por fin, en Canadá nos encontramos con otra comunidad ucraniana ortodoxa: la "Iglesia Ucraniana Autocéfala en el Canadá", que es la que tiene más adeptos. Tiene tres eparquías: Winnipeg, Edmonton y Toronto. Sus fieles pueden ser unos 100.000.2. Los católicos. En el s. XVII se unieron a Roma gran número de ucranianos, que entonces pertenecían al Estado polaco. Al metropolita Ipacio Potiej, gran inspirador de esta unión, le sucedió su obispo auxiliar José Velamin Rutskyj, personaje de gran categoría en estos primeros años de la unión. Fueron sucesores suyos, en la metrópoli ucraniana de Kiev-Halil, Rafael Koi-sak y Antonio Sielava, que hubieron de sostener grandes luchas con los ortodoxos. Así hasta 1772, en que comenzaron las desmembraciones, tras los tres repartos de Polonia, en 1772, 1793 y 1795, entre Rusia, Austria y Prusia. La unión con Roma se mantuvo solamente en la zona que quedó bajo dominio austriaco, llamada U. occidental o Galitzia. En 1805 pedía el emperador Francisco 1, y obtenía de la Santa Sede, la erección de la metrópoli de Halil, con sede en Lvov, en 1807.Como primer metropolita fue nombrado Antonio Anhelovie, que moría en 1814. Su sucesor, Miguel Levickyj (1816-58), era creado en 1856 cardenal por Pío IX, primer cardenal oriental desde los tiempos de Isidoro de Kiev. La Iglesia galitziana llevaba una vida próspera bajo el régimen austriaco. Durante el gobierno del metropolitano Silvestre Sembratóvie (1885-98) se desmembraba una parte de Lvov para constituir la nueva diócesis de Stanislaviv. Como Levickij, también Silvestre Sembratovic fue creado cardenal. De 1899 a 1900 tuvo un efímero gobierno el metropolita Julián Kuilovskyj, al que sucedía en el mismo año el famoso Andrés Szeptickyj, que gobernó la metrópoli galitziano-ucraniana durante 44 años (1900-44). De gran cultura y aguda inteligencia, enérgico en sus decisiones, evitaba los extremismos radicales, pero reivindicaba con firmeza los derechos de su pueblo en su desarrollo social y cultural, y en el uso de su propia lengua.Como consecuencia de la I Guerra mundial, el territorio galitziano fue ocupado por los rusos, y el metropolita, con numerosos eclesiásticos, fue deportado a Rusia en 1914. En 1917, Szeptickyj regresaba a su sede. Tras la guerra ucraniano-polaca, la metropolia de Hali! quedaba adjudicada a la resucitada Polonia, y con Polonia seguiría hasta 1939, a comienzos de la II Guerra mundial, en que Rusia invadía nuevamente la región de Polonia. Tras el ataque alemán a Rusia, la Galitzia quedaba bajo ocupación alemana. Al terminar la guerra, casi todo el territorio galitziano quedaba incorporado definitivamente a la U. soviética. Al morir en 1944 el metropolita Szeptickyj, comenzaba una nueva y dura persecución por parte de las autoridades comunistas soviéticas. Le sucedía su obispo coadjutor, con derecho a sucesión, mons. José Slipyj; en abril de 1945 se desató la persecución, y toda la jerarquía católica fue arrestada, deportada y condenada a trabajos forzados en Siberia u otros lugares. Eran ocho los obispos en total; todos ellos murieron, menos el arzobispo metropolitano Slipyj, que pudo ser liberado, nombrado luego asesor de la Congregación Oriental, arzobispo mayor de la Iglesia ucraniano-galitziana, y, finalmente, cardenal. Tras los pastores fueron perseguidos los fieles.En un congreso reunido en Lvov, en marzo de 1946, quedaba violentamente abrogada la unión con Roma, y sometida toda la Iglesia católica galitziana al Patriarcado ortodoxo de Moscú. Los que no querían aceptar los hechos consumados, sobre todo sacerdotes, fueron condenados a trabajos forzados. Pío XII hizo saber su enérgica protesta con su Encíclica Orientales Ecclesiae, de 15 dic. 1952. Su situación en 1944 era la siguiente: una metrópoli, Halié (Lvov), y dos eparquías: Parernyl1 y Stanislav, más un exarcado ’ Lemkivscyna, con 2.036 parroquias, 1.789 sacerdotes, y 3.586.000 fieles, más otros 754.000 en la diáspora. £sta se encuentra principalmente en USA con la metropolia de Filadelfia y las diócesis de Stanford y S. Nicolás. En Canadá, la sede metropolitana de Winnipeg, con las diócesis de Edmonton, Saskaton y Toronto. También hay numerosos ueranianos católicos en Argentina y Brasil, con exarcados apostólicos. La organización de la comunidad católica ucraniana en la diáspora se ha desarrollado mucho desde la liberación del card. Slipyj.A. SANTOS HERNÁNDEZ.
BIBL.: A. SANTOS, iglesias de Oriente, en Repertorio bibliográfico, 11, Santander 1963, 221-225 y 334-341; D. PopowYcz, L’Église Catholique en Ukrame, París 1948; M. SCHUD1,0, Ukranían Catholics, Yorktown (Can.) 1956; PADREs BASILIANOS, Primeras víctimas del comunismo (Libro blanco sobre la persecucion religiosa en Ucrania), Buenos Aires 1957.
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