Túnez (túnis) III. Prehistoria, Arqueologia y Etnología. HIST.
Categoria:
Historia
Civilizaciones prehistóricas. Durante la Prehistoria sigue una evolución paralela al resto de África del Norte. Al alba del Cuaternario (villafranquiense) pertenecen los primeros vestigios y los niveles inferiores de la cultura humana (pebb1e culture). Los periodos siguientes del Paleolítico inferior (abbevillense y achelense) están atestiguados por los grandes bifaces tallados de sílex o de calcita hallados en Gafsa y Sidi Zin, entre aluviones que sugieren un clima cálido con precipitaciones activas, flora de sabana y fauna de herbívoros, como búfalos, cebras, hipopótamos y elephas atlantiqus. En el Paleolítico medio, el clima se seca y se templa, y se desarrolla una industria de lascas, de las que las más antiguas recuerdan al levalloisiense y al musteriense europeo, pero caracterizadas en el Magrib por los ejemplares con pedúnculo. Estas industrias forman el ateriense, término tomado de la estación de Bir el-Ater, situado al S de Constantina y junto a la frontera argelino-tunecina, uno de cuyos yacimientos más característicos es Ain-Meterchem, cerca de Fériána.Durante el Paleolítico superior, y después que en Europa, aparece en África del Norte el homo sapiens, que sustituye a la población ateriense. El tipo norteafricano, análogo al Cro-magnon europeo, está representado por la raza de Melta el-’Arábi, de estatura elevada, musculatura potente y cara larga y baja, cuyos ejemplares aparecen sistemáticamente con ablación de los incisivos superiores. Según Balout, son los primeros conquistadores del Magrib, que llevan desde el golfo de Gabes hasta el Atlántico la civilización ibero-mauritana, caracterizada por un utillaje de pequeñas láminas de sílex de dorso rebajado. En la misma época surge la civilización capsiense (v.; de Capsa, la antigua Gal`sa), considerada como epipalcolítica, que evoluciona y se expande desde el S de T. hacia Constantina y el bajo Sahara. El capsiense se caracteriza por una industria de piedra consistente en láminas de corte rebajado, buriles y mierolitos geométricos triangulares o trapezoidales, y sobre todo por los concheros (ramúdiyy5t), formados por cúmulos de desperdicios de mariscos y de cocina entre cenizas. Los capsienses vivían de la caza y la depredación, en un clima con flora de acacias y fauna de avestruces, cebras, leones, etc. Mezclados con negros, estos protomediterráneos evolucionan más rápidamente que el pueblo de Me!ta eVArábí.Hacia el IV milenio comienza el Neolítico de tradición capsiense, con nuevas técnicas, tales como el pulimento de hachas y azuelas, puntas de flecha de talla bifacial, cerámica a mano con decoraciones impresas e incisas, ganadería, agricultura y hábitat en cuevas y abrigos. En el III milenio penetran en T., desde el Sahara, pueblos influidos por el Egipto predinástico, impelidos tal vez por la excesiva desecación del desierto. Estos pueblos mezclados son los que llamarán libios los griegos y posteriormente beréberes (v.), de cuya civilización es poco lo que sabemos. Eran pueblos nómadas, cazadores y pastores, con una industria de cerámica a mano y de utensilios de madera y cuero. Su religión se conoce, a través de los enterramientos en túmulo, como una especie de culto a los muertos; esta civilización neolítica perdura, sin pasar por la Edad del Bronce, hasta la llegada de los fenicios.Principales restos arqueológicos. Corresponden a ciudades fenicias, cartaginesas y romanas. Cheinton está emplazada en la vieja Simittu, con antiguas canteras de mármol, de la que se conserva parte del foro; sus principales monumentos son: el teatro romano, las termas con sus cisternas, al N una gran necrópolis, y al NE restos arquitectónicos greco-púnicos. El anfiteatro está todavía por excavar; hay restos de dos mausoleos y un puente romano. Bulla Regia, anterior a la conquista romana, ocupaba el lugar de la actual Hamman Derradji, cuyas ruinas romanas se distribuyen por una meseta en la que se encuentran: varias termas, abundantes cisternas, teatro, templos, una basílica cristiana y las necrópolis. Unos 500 m. al S se extiende un campo de dólmenes. Ain Tounga corresponde a la antigua Thignica, donde detrásde una fortaleza bizantina hay un arco de triunfo romano. Entre las ruinas sobresalen también un. templo romano y restos de un edificio termal.Utica es el emplazamiento de una colonia fenicia, de la que se conserva una gran necrópolis púnica con sarcófagos monolíticos del s. VI a. C. Posteriormente pasa a ser. una ciudad romana, de la que subsisten: las termas, un gran columbario con mosaicos y restos de un teatro. En cuanto a Cartago (v.), el santuario de Tanit y de Baal Hammon son los restos más antiguos del culto púnico. Las excavaciones en el santuario púnico de Salambó, entre 1944 y 1947, han proporcionado en el nivel inferior cerámicas orientales de principios del s. VIII a. C. Los vestigios de los antiguos puertos todavía son visibles: Thapsus (Ras Dimas), Leptis Minor (Lamta), Hadrumetum (Susa o Soúsa), Clupea (Kelibia), Utica e Hippo Diarrhytus (Bizerta). En general, los restos arqueológicos de Cartago están bastante dispersos. Entre los monumentos romanos destacan: el gran anfiteatro, las cisternas, los acueductos, los pórticos con capiteles corintios, el teatro, las termas de Antonino y las necrópolis. De gran interés son las basílicas cristianas.Udna posee un interesante acueducto romano; subsisten las murallas con torres y numerosas cisternas de la antigua ciudad de Uthina. Zaghouan corresponde a la vieja Zikua, con su puerta triunfal y el templo de las aguas o ninfeo. Thuburbo (Tebourba) es una de las ciudades romanas de T. mejor conservadas, con el foro limitado por la curia, el capitolio, el templo de Mercurio y el mercado. Al S se levantan los santuarios de Esculapio y Baalit, además de dos conjuntos monumentales de termas. Los demás restos se reducen a casas, pórticos, cisternas, otros templos y un anfiteatro.Dougga corresponde a la antigua Thugga, con una superficie de 25 Ha. Sus calles están empedradas, y las casas tienen la estructura de peristilo. Entre los templos romanos destacan los de Saturno, Minerva, Neptuno, Fortuna y Mercurio. Entre los edificios para diversiones son importantes el teatro y el circo. Las cisternas son monumentales; son numerosas las necrópolis, tanto púnicas y romanas como cristianas. En las puertas de la ciudad se levantan: el arco de Septimio Severo al E, y el de Severo Alejandro al 0. Zanfour se identifica con la colonia romana Iulia Assuras; ocupa una meseta a la que se llega por dos puentes. Sus principales monumentos son: tres arcos de triunfo, un templo, un mausoleo y un teatro. Medeina es la antigua Althiburos, a ambos lados del río. De ella se conservan: el foro rodeado de un pórtico corintio, el capitolio, una fuente, el teatro, unas termas, el arco de Adriano y otros monumentos.Las ruinas de Sufetula, en Sbeitla, se extienden por una superficie de 1.200 por 500 m. Son importantes un arco de triunfo, la puerta monumental, el foro, tres templos de tipo capitolio, las termas, el teatro, el acueducto y varias basílicas paleocristianas. Qasserin se encuentra junto a la antigua Cifflum; su arco de triunfo ostenta el nombre de Colonia Cillitana. Es importante el gran mausoleo coronado por una pirámide. Thelepte tiene abundantes ruinas, entre las que destacan una basílica cristiana de cinco naves, el teatro y las termas. En El-Djem, la antigua Thysdrus, se levanta un anfiteatro del s. iii, considerado como el monumento romano más impresionante del Norte de África. En Acholla, actual Ras Botria, quedan: abundantes casas, algunas de ellas todavía con mosaicos romanos, varias termas, también con mosaicos, y un anfiteatro. En Thaenae, actual Thyna, se levantan,:, el foro romano de 50 m. de alto, termas con mosaícol,necrópolis, murallas, torres, etc. En Gighti, al S de la isla de Djerba, se conservan: el foro rodeado de pórticos con columnas corintias, el templo del capitolio, la curia, la basílica, las termas, el mercado y varios templos.M. PELLICER CATALÁN.
BIBL.: L. BALOUT, Préhistoire de l’Afrique du Nord, París 1955; P. GAUCKLER, L’Archéologie de la Tunisie, París 1896; ¡0, Basiliques chrétiennes de Tunisie, París 1913; R. CAGNAT y P. GAUCKLER, Les temples paiens de Tunisie, París 1893; A. LEZINE, Architecture punique, Túnez 1962; C. L. POINSSOT y R. LANTIER, L’Archéologie chrétienne en Tunisie, Rávena 1932; C. L. POINSSOT, Les ruines de Dugga, Túnez 1958.
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