Tristán, Luis
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Biografía GER
Pintor de la escuela toledana del primer tercio del s. XVII. Discípulo de El Greco. Dice D. Angulo que mientras la escuela madrileña (v.), eminentemente cortesana, conserva su vitalidad durante todo el s. XVII, "la de Toledo, en cambio, se consumirá al concluir el primer tercio del mismo" (o.c. en bibl., 19). Recordemos que en 1614 muere El Greco y que los artistas que se habían congregado en torno a él se han dispersado -Sánchez Cotán (v.) se centra ahora en Granada, Mayno (v.) en Madrid, y Orrente (v.) en Valencia-, siguiendo cada cual su propio camino, independientemente de la influencia del pintor griego, excepto T. y Escamilla.No se sabe con certeza el lugar y la fecha de su nacimiento. Debió ser hacia 1580; en cuanto al lugar, Palomino sólo dice que "fue natural de un lugar cerca de Toledo" (o.c. en bibl., 866). Pero hay constancia de que de 1603 a 1607 era ayudante de El Greco, y durante ese periodo firma Luis de,Escamilla (apellido de su madre). Sin embargo, en 1613, cuando su estilo se ha hecho mucho más personal y los encargos ya no son de colaboraciones, firma Luis Tristán, y hasta su muerte, en 1624, fija su residencia en Toledo.Estilísticamente, T. se mueve a caballo del posmanierismo y del naturalismo. El posmanierismo le conduce, por una parte, a una exageración formal con alargamientos desmesurados y distorsionismos extremos en la plasmación de sus figuras y, por otra, a utilizar los consabidos recursos manieristas, como las figuras de espaldas y de medio cuerpo, en el primer término de la composición. De otro lado, T. enlaza perfectamente con su época, que estilísticamente y durante el primer tercio del s. xvii se orienta por el incipiente naturalismo con juegos elaroscuristas. Camón Aznar cita a Lafuente Ferrari cuando dice que "Tristán está en la misma corriente artística que un Ribalta, con su entrega al natural, simple y severamente tratado con amplia técnica, y con la introducción de lo popular y cotidiano en la pintura religiosa" (C. Aznar, o. c. en bibl., 1241).En el conjunto de su producción, unas veces más, otras menos, pero siempre dejándose sentir, se aprecia la huella de El Greco (v.), aunque también, y como ha señalado Darby, recibe la influencia veneciana y romana que a veces hace pensar en el arte de un L. Cambiazo (v.), un Bassano (v.) o un Mayno. Sus obras son sobre todo cuadros de signo religioso: retablos, series del crucificado, retratos y otras composiciones piadosas. Podríamos establecer conexiones y también diferencias entre estas obras y las de su maestro. T. toma de El Greco no sólo sus esquemas compositivos sino también el modo de hacer del artista griego en los retratos (puede verse en el del arzobispo Sandoval en 1624, sala capitular de la catedral de Toledo) y tema del crucificado. Aquí T. elige el momento de la agonía del Señor; el alargamiento de los cuerpos, los tonos rojizos del horizonte, los movimientos distorsionados y los cielos relampagueantes, al tiempo que intensifican el efecto de la tragedia nos remiten al arte de su maestro (véase la serie del museo de S. Cruz en Toledo). Sin embargo, frente al colorido brillante y a la luminosidad grequiana, T. opone unos colores mucho más sórdidos y en general se mueve dentro de un cIaroscurismo más sobrio. Al mismo tiempo, en temas como el de la Resurrección T. opone a la característica ingravidez y ligereza de las figuras de El Greco un peso mucho mayor de los cuerpos.Además de las obras citadas, T. pintó, entre otras muchas: el retablo de Yepes (1616); el de Santa Clara, queerróneamente Ceán Bermúdez atribuye a El Greco (1623, convento de S. Clara de Toledo); La Trinidad (catedral de Sevilla); el S. Luis repartiendo limosna del Museo del Louvre; y La ronda del pan y del huevo del Museo de S. Cruz de Toledo. En estas últimas, las escenas cotidianas se incluyen en lo religioso como dijimos más arriba. Con todo, la obra de T. no supuso un esfuerzo aislado. Se sabe que Pedro de Camprobín fue su discípulo a partir de 1619, y que la repercusión de T. para la generación futura sería importante. Por mediación suya, como difusor de El Greco, la influencia de este último se dejó sentir en la pintura española del Siglo de Oro en artistas tales como Velázquez (v.).C. BLANCO JIMÉNEZ.
BIBL.: A. PALOMINO, Museo pictórico y escala óptica, Madrid 1947; C. AZNAR, Dominico Greco, Madrid 1950; D. ANGULO, Pintores del siglo XVII, en Ars, XV, Madrid 1971; algunas obras de T. en "Archivo Español de Arte" 116, XXIX, Madrid 1956, 265; H. WETHEY, El Greco y su escuela, Madrid 1967.
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