Tracia (trakya) II. Historia Antigua. HIST.
Categoria:
Historia
Las primeras manifestaciones culturales en T. son análogas a las que se producen desde el IV milenio a. C. en Macedonia (V. MACEDONIA II, l). Hacia 1600 a. C. aparece el pueblo tracio, indoeuropeo, pero no emparentado con el grupo helénico. Hoy los tracios son considerados un grupo más del conjunto cimerio y, por ello, emparentados con getas, dacios y sármatas. El uso indiscriminado del término tracio, tanto en autores antiguos como modernos, y confundiendo lo étnico con lo geográfico, ha aconsejado la adopción del distingo "proto-tracio", entendiendo por tales los portadores de los elementos culturales propios de la Edad del Bronce frente a la matización y diferenciación cultura] de los grupos tracios de la Edad del Hierro. Durante el s. V a. C., con la penetración de los celtas, las diferencias entre tracios del N, getas y dacios, y tracios del S, se acusa hasta el extremo de quedar el nombre tracio como exclusivo de éstos. La organización tribal de las gentes tracias tendió a transformarse en principados, incluso en confederaciones presididas por un príncipe, que los autores clásicos llamaron "rey", de carácter esporádico en cuanto surgidos generalmente de necesidades militares. Sólo a partir de la época helenística puede hablarse de la formación de un "reino, de Tracia", al compás de los intereses romanos.Hasta Alejandro Magno. Aparte de la tradición sobre la participación de los tracios en la guerra de Troya, como aliados de Príamo, las primeras noticias seguras corresponden al periodo de la colonización griega. Durante los s. VIII-VII a. C., lo que había sido hasta entonces comercio ocasional, aunque con cierta periodicidad, fue seguido de la formación de factorías o colonias. El comercio con T. tenía para los griegos indudable interés. En primer lugar, las bases de T. aseguraban las crecientes importaciones de trigo desde la zona sur de Rusia. Tales importaciones tenían cada vez mayor importancia para la economía griega debido a su superpoblación y a la insuficiencia de la producción agraria. Asimismo, la desforestación de Grecia, en etapas de singular incremento de la construcción naval, exigió importaciones masivas de madera de T. y, posteriormente, audaces prospectores griegos se lanzaron a explotar los yacimientos de metales preciosos de Tracia.Desde el 750 al 550 a. C., los griegos fundaron en la costa de T. las ciudades de Abdera (Balastra) y Ainos,Bizantion en el Bósforo; Apolonia (Sozopol), Mesembria y Odessos (Varna) en el mar Negro; y más al N, en la actual Rumania, Callatis, Tomi (Constanta) e Istros. Durante el s. VI a. C., T. constituyó para los griegos el "lejano Este", donde era posible labrarse en escaso tiempo y con reducida fatiga una fortuna. En esta carrera se distinguieron los atenienses, para quienes el suministro de trigo de] mar Negro tenía, en razón del plan económico de Solón (v.), mayor importancia que para las gentes de otras ciudades griegas. T. fue también refugio predilecto de algunos políticos atenienses, como Pisístrato (v.), que poseyó notables propiedades en T., o Milcíades (v.) Esta vinculación de T. al mundo griego, pese a ser considerada territorio bárbaro, se reforzó con la expedición de Darío 1. En el 512 a. C., el ejército persa cruzó el Bósforo y recorrió en son de guerra la T. hasta alcanzar el Danubio. T. fue incorporada oficialmente como satrapía del Imperio persa y las colonias griegas se sometieron al Gran Rey. En los años sucesivos, T. constituyó la principal base y cabeza de puente en Europa de las expediciones persas contra Grecia (V. MÉDICAS, GUERRAS). En el 481 a. C., Jerjes I realizó en T. el censo del ejército destinado a conquistar Grecia. Aun después de la batalla de Platea, continuaron en T. algunas guarniciones persas. Atenas emprendió expediciones militares en T. destinadas a alejar el peligro que constituía esta cabeza de puente persa en el continente y a facilitar los suministros de trigo del mar Negro y los de madera que el plan de construcciones navales de Temístocles y de la "Liga marítima" hacía cada vez más necesarios.Atenas se estableció en la desembocadura del. Strymón. Desde allí aseguraba sus relaciones con las ciudades griegas del mar Negro y los suministros de madera. Al mismo tiempo, mantenía cierta vigilancia sobre la primera potencia de T., el reino de los odrisios. Durante las guerras del Peloponeso (v.), Atenas recibió el apoyo de tropas tracias, algunas de las cuales tomaron parte en ladesastrosa expedición de Sicilia. Es difícil precisar, sin embargo, la importancia de este apoyo tracio. Bastará recordar que en la obra de Arist6fanes la alianza y el apoyo de los príncipes tracios se consideran como un motivo de crítica a los sectores gobernantes. Durante aquellas guerras, los espartanos intentaron apoderarse de las ciudades de T. y cortar con ello los suministros trigueros que recibía Atenas. Éstos eran fundamentales en un momento en que el Ática era devastada continuamente y sus habitantes se habían refugiado tras los muros de Atenas. El general espartano Brásidas se adueñó de algunas ciudades y estableció alianza con príncipes tracios, pero la llegada de una expedición ateniense de socorro, al mando de Cleón, consiguió la retirada del enemigo. En el s. IV a.C., singularmente tras la muerte de Cotis, rey de los odrisios, Atenas aseguró sus posiciones en T., pero se mantuvo poco tiempo, puesto que Filipo II de Macedonia extendió su dominio sobre Tracia.Desde Alejandro Magno hasta la caída de Perseo. El dominio de Filipo no impidió que Alejandro Magno tuviera que realizar una nueva expedición (335 a. C.), que alcanzó las orillas del Danubio. Una nueva rebelión tuvo lugar en el 331 a. C. y provocó la caída de Antípater como regente de Macedonia. A la muerte de Alejandro, T. fue confiada a Lisímaco, quien emprendió una dura lucha contra el "rey" Seythes. La importancia de su dominio en T. se centraba en el control de los estrechos, fundamental en las luchas entre los "epígonos". En estas guerras, el principal enemigo fue la Siria de los Seléucidas, y el primer aliado el Egipto de Ptolomeo Lagos. Muerto Lisímaco en Curopedio (281 a. C.), T. fue incorporada al reino de Macedonia. Algunas localidades de T. quedaron durante algún tiempo en poder de los Ptolomeos. Una de las razones del conflicto entre Filipo III y Roma fue el propósito de aquél de someter algunas ciudades libres de T., como Abidos, aliadas de los Atálidas. En el 196 a. C., Antíoco III invadió de nuevo Tracia. Concluida esta guerra, la costa egea de T., con la ciudad de Lisimaquia, fue cedida a Eumenes. Perseo sometió una serie de tribus (bastarnos, estordicios) poco antes de su conflicto con Roma.Tracia bajo dominio romano. Derrotado Perseo, Roma asumió la defensa de T. tras las incursiones de los grupos indígenas, en ocasiones aliados a enemigos de Roma, como Mitrídates (v.). Los romanos se apoyaron en la dinastía de los odrisios, que actuó como reino vasallo. Sólo en el s. I, en el reinado de Claudio, concluida la continuidad de la línea dinástica, T. fue incorporada como provincia romana de rango ecuestre. Hasta ese momento no existían en el interior de T. verdaderas ciudades. El pueblo tracio era fundamentalmente agrícola y su vida se centraba en aldeas. Algunas eran residencias de] rey o centro de tribus, pero, con la excepción de las colonias griegas, ninguna podía ser definida como ciudad. La defensa de las fronteras del Danubio impuso a los romanos la necesidad de organizar el territorio tracio. Se mantuvo la vieja organización rural, y T. pasó a ser un centro de rcclutamiento de tropas auxiliares de infantería y caballería, que sirvieron en las zonas periféricas del Imperio.La paz romana facilitó el comercio de los campesinos con las ciudades costeras y reforzó las ferias. Se intentó animar las ciudades de origen griego, como Filipópolis o Abdera, y fundar, a partir de Claudio, ciudades como Apri y, en tiempo de Trajano, Plotinópolis y Traianópolis. Algunos antiguos centros tribales, como Serdica (Sofía), recibieron el estatuto municipal. Su régimen fue distinto de las demás ciudades romanas de los Balcanes, puesto que se les permitió acuñar moneda propia. Con ello se acentuó la diferencia entre zona rural y urbana. La población de T. se esforzó en mantener sus costumbres peculiares y sus cultos, p. ej., el del "caballero tracio". Los habitantes de las ciudades se creían superiores a los campesinos e intentaban explotarlos. A partir del 251, T. sufrió las invasiones de los godos. Diocleciano dividió T. en cuatro provincias. A fines del s. IV se produjeron los ataques de los godos y, más tarde, de los hunos. Su separación del mundo romano se inició en el s. VI con las primeras expediciones búlgaras.Ciudades. Abdera era fundación jonia (s. VII a. C.). Allí nacieron los filósofos Demócrito y Protágoras. Adrianópolis (Edirne) fue un poblado turco urbanizado por Adriano (123 d. C.). Arcadiópolis (Lüleburgaz) fue fundación del emperador Arcadio. El trazado de la vía Egnatia de Durazzo a Bizancio, contribuyó al mantenimiento de algunas ciudades de la T. meridional.ALBFRTO BALIL.
BIBL.: L. BAULIER, La Gréce, París 1953; R. BOULANGER, Turquie, París 1965; H. BENGSTON, Griechische Geschichte, 3 ed, Munich 1965; P. GRIMAL, L’ellenismo e l’ascesa di Roma, Turín 1967; ID, La formazione dell7nipero Romano, Turín 1968; M. ROSTOVZEFF, Historia social y económica del Imperio romano, 1, Madrid 1936; A. H. M. JONES, Cities of Roman Eastern Provinces, Oxford 1940.
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