Torquemada, Tomás de
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Biografía GER
Primer Inquisidor general de Castilla y Aragón; n. en Valladolid hacia el a. 1420; m. en Ávila el 16 sept. 1498. Sobrino del card. Juan de Torquemada (v.), ingresó a los 14 años en el convento dominicano de S. Pablo de Valladolid, donde se formó en la estricta observancia, alcanzando el grado de bachiller en Teología. Por sus virtudes y dotes de gobierno fue elegido prior del convento de S. Cruz de Segovia, cargo que desempeñó durante 22 años consecutivos. Erigió el convento de S. Tomás de Ávila, en el que está sepultado. Con el beneplácito del card. Pedro González de Mendoza (v.) gozó de la confianza de los Reyes Católicos. Establecida en Castilla la Inquisición (v.) y tras algunos abusos de los inquisidores sevillanos, a propuesta de los Reyes figura entre los inquisidores nombrados por Sixto IV el 2 feb. 1482 para que encauzaran jurídicamente las actividades inquisitoriales y, al mismo tiempo, actuaran con energía ante los falsos conversos del judaísmo.Un año después fue nombrado inquisidor general, primero de Castilla y, poco después, de Aragón. Actuando como tal, creó el Consejo Supremo de la Inquisición, la Suprema, que en adelante sería uno de los tradicionales consejos del reino. Estableció y organizó con gran diligencia varios tribunales inquisitoriales en las ciudades más destacadas por sus focos de judaizantes (v.): Ciudad Real (trasladado pronto a Toledo), Jaén, Valencia, Teruel, Barcelona, Zaragoza; y creó las circunscripciones de Valladolid, Sevilla, Toledo, Jaén y Ávila. A fines de 1484 y principios de 1485 redactó en Sevilla, asesorado por un nutrido grupo de inquisidores, las primeras Instrucciones de la Inquisición española, base del peculiar derecho procesal inquisitorial; él mismo las completó en 1485, 1488 y 1498. Constituyen un monumento de prudencia y de justicia en el procedimiento procesal, aunque a costa de una lamentable lentitud, como demostraría la experiencia.La actitud insobornable de T. hubo de superar intrigas y revueltas de los judeoconversos, quienes pusieron en juego su poder político y económico para impedir que se consolidara la Inquisición o, al menos, lograr modificar sus métodos, sobre todo en cuanto al "secreto de testigos". Los focos de oposición más intensa fueron Sevilla, Toledo, Barcelona y Zaragoza. En esta última ciudad los conversos llegaron hasta el asesinato del inquisidor S. Pedro de Arbués (v.; 14 sept. 1485).Con tenacidad y firme sentido del Derecho, respaldado por los Reyes y por los Papas, T. consolidó el estilo y garantizó la eficacia del Santo Oficio en España, contribuyendo así a la creación de una fuerte conciencia nacional de unidad católica. En busca de esa unidad, fue uno de los que aconsejaron a los Reyes Católicos la expulsión de los judíos en 1492. Es de notar que, "durante cuatro siglos, la propaganda antiespañola, la extranjera y los liberales españoles encarnaran en Tomás de Torquemada la solera de todo lo antihumano" (M. de la Pinta). La caricatura y la calumnia de T., personificación de la Inquisición española, han venido a ser casi un tópico. Sin embargo, la realidad histórica, amplísimamente documentada, nos presenta a T. como a un religioso observante y carente de ambiciones terrenas, íntegro, celoso de la pureza de la fe, gran organizador y con un estricto sentido de la justicia. Juzgado a la luz de los criterios históricos y al margen de burdas leyendas, T. no es ni un fanático ni mucho menos un sanguinario, sino un hombre altamente ejemplar, muy superior, por supuesto, a sus enemigos.N. LÓPEZ MARTINEZ.
BIBL.: B. LLORCA, La Inquisición en España, 28 ed. Barcelona 1946; íD, Bulario pontificio de la Inquisición española en su periodo constitucional (1478-1525), Roma 1949; M. DE LA PINTA LLORENTE, La Inquisición española, Madrid 1948; íD, Las cárceles inquisitoriales españolas, Madrid 1949; N. LÓPEZ MARTINEz, Los judaizantes castellanos y la Inquisición en tiempo de Isabel la Católica, Burgos 1954; L. SUÁREZ FERNÁNDEZ, Documentos acerca de la expulsión de los judíos, Valladolid 1964. Interesa leer la Copilación de las instrucciones de la sancta Inquisición, hechas por el muy Reuerendo señor fray Thomás de Torquemada..., Madrid 1576.
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