Tiempo V. Teologia E Historia de las Religiones. TEOL.
Categoria:
Teología
En las religiones históricas no cristianas es frecuente encontrar dos concepciones del t. con determinado paralelismo. Por una parte puede hablarse del t. propio del mundo divino o de los dioses, concebido en general de una forma fuertemente antropomorfizada; se trata del tiempo mítico o t. primordial, entendido no tanto en el sentido de eternidad (v.) propio de la Revelación y Teología cristianas, sino como t. parecido al de la historia humana, aunque de alguna manera contrapuesto o distinto de él. Por otra parte está el t. propio de la historia humana, concebido por lo común como tiempo cíclico que imita en ciclos sucesivos la vida y t. de los dioses, ciclos de historia sugeridos por los de las estaciones con la muerte y renacimiento periódicos de la vida en la naturaleza. Para todo esto, V. MITO Y MITOLOGÍA I-II; y V. t. HISTORIA I y V-V I.También se puede encontrar en las religiones históricas no cristianas y en las de pueblos primitivos (v.) una concepción peculiar del t., a la que se suele llamar tiempo sagrado. Este es el t. dedicado especialmente al culto (v.), pero considerado como una especie de interrupción o paréntesis, mayor o menor, del t. normal y sucesivo en que vive inmerso el hombre, y separado de él e incluso contrapuesto, para entrar de alguna manera en eI t. divino, trascendente, concebido más o menos como eternidad. Trata de ser una participación en el t. trascendente o divino, como una reproducción o imitación del t. y existencia trascendentes de la divinidad. Este concepto de t. es frecuente hallarlo en el fondo del contenido y significado de diversos ritos y fiestas. Para ello, v. FIESTAS I.La Teología cristiana, en consonancia con la Revelación (v. IV), ha sido la que ha precisado el sentido y comprensión del t. en su consideración metafísica y cosmológica, tal como se ha indicado (v. II y IV). En el cristianismo todo t. está en relación con Dios, en cuanto el t. ha sido creado por El (V. CREACIÓN II, 5-6 y III, 6) y en cuanto todo t. es llamada y ocasión a darle el culto personal debido. En cuanto creación de Dios, el t. también tendrá en El su acabamiento (v. MUNDO III); y en cuanto es llamada de Dios y ocasión de buscarle, el t. es t. de adquirir la santidad (v.) o perfección cristiana (v.), con la imitación e identificación a Jesucristo (v. JESUCRISTO V).El t. cristiano es, pues, t. para aprovechar y hacer fructificar, como uno de los talentos de la parábola, por la caridad (v.) y el trabajo (V. TRABAJO HUMANO VII) que llevan a la misma contemplación (v.) y unión con Dios (v.), ya en este mundo, pero que se consumarán en el otrosegún lo logrado en éste (V. JUICIO PARTICULAR Y UNIVERSAL). Y, a su vez, contemplación y unión con Dios, íntimamente unidas al sentido de la filiación divina (v.) y a la esperanza (v.), son el mejor motor e impulso para ese aprovechamiento del t. presente.Sin embargo, de algún modo puede hablarse en el cristianismo de t. sagrado. Como t. sagrado se puede considerar el t. festivo (V. FIESTAS III-IV), el dedicado especialmente a las obligaciones del culto público (v. CULTO II) y del descanso (v.). Pero ya no es un t. separado o contrapuesto al t. normal y sucesivo ordinario; no hay oposición entre t. sagrado y profano (los dos son t. de gracia de Dios, aunque cada uno a su modo), sino relación profunda entre ambos; sólo hay oposición entre t. de pecado, o simplemente pecado (v.), y t. de gracia, o simplemente gracia (v.). Para todo esto, v. SAGRADO Y PROFANO. El t. sagrado está en relación con el ordinario, como impulso para el resto del t. dedicado al trabajo.JORGE IPAS.
BIBL.: Para las religiones no cristianas, v. la de MITO Y MITOLOGíA 1-II; FIESTAS I; PRIMITIVOS, PUEBLOS II; CULTO I. Para la teología cristiana, v. la del art. anterior (IV) y la de CREACIÓN; MUNDO III-V; HISTORIA VI’ TRABAJO HUMANO VII; ESPERANZA; FIESTAS II-IV. Y en general, v. la de SAGRADO Y PROFANO; HISTORIA V-VI y ESCATOLOGÍA.
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