Tiahuanaco GEOG.
Categoria:
Geografía
Del quechua Tiay-guanaco, que significa "siéntate, guanaco", su nombre aymará es Taipi-cala (piedra de en medio). El pueblo actual se encuentra sobre la carretera La Paz-Puno, a 11 Km. del lago Titicaca. Las ruinas se hallan allí mismo y pertenecen a una cultura, presumiblemente aymará, que floreció entre el 600 a. C. y el 1058 d. C. Su economía se basó principalmente en el cultivo de la patata.T. es el sitio arqueológico más importante del altiplano boliviano. Llamó la atención desde los días de la conquista. Cieza (1552), Acosta (1590), Lizárraga (1605), Garcilaso (1609) y Cobo (1630) nos han dejado sendas descripciones del conjunto. Viajeros y arqueólogos del siglo pasado, como D’Orbigny (1840), Castelnau (1850),Mitre (1848) y Squier (1877) añadieron más información. Los trabajos de este siglo se inician con la expedición Crequí-Monfort, en 1903, y la serie de publicaciones de Posnansky. Los verdaderos trabajos científicos se inician con Bennett (1932), quien apunta la primera clasificación de las épocas de Tiahuanaco. Kidder, en 1957, da las primeras fechas radiocarbónicas, habiéndose iniciado poco antes las excavaciones en gran escala, bajo la dirección del arqueólogo Carlos Ponce Sanjinés.La cronología de esta cultura, de acuerdo con las fechas radiocarbónicas y considerando su concomitancia con los neriodos señalados nor Bennett. es la siguiente:Épocas I y II. No quedan restos arquitectónicos ni escultóricos de la época I. La cerámica se divide en dos tipos: a) pintada de rojo y negro-blanco-rojo sobre castaño, esta última variedad incisa; b) pulida sin color, decorada con motivos escalonados incisos. Algunos vasos tienen en su exterior cabezas de felino toscamente modeladas. Hay semejanza entre esta cerámica y algunos ejemplares de Paracas Cavernas, así como con la cerámica Chiripa. Los restos de la época II se limitan a cimientos de habitaciones de planta circular y rectangular con paredes dobles. La cerámica es micácea.Época III. Es la más importante. En su transcurso se levantan los edificios que constituyen el conjunto urbano compuesto por dos grupos de ruinas relacionadas entre sí. La reconstrucción que se presentó a la II Mesa Redonda de Arqueología, en La Paz, junio de 1957, los supone sobre dos avenidas E-O y N-S, la primera de las cuales se ha puesto al descubierto recientemente. El grupo primero está formado principalmente por Akapana, Kalasasaya, Putuni y el Templete Semisubterráneo, que se distribuyen sobre la avenida E-O. Puma-punku, no excavado aún, pero con buena parte de sus restos a la vista, está sobre la calle N-S. La pirámida de Akapana se asemeja a una colina de 180x 140 m. de base, con una altura aprox. de 15 m. En su parte inferior hay restos de un muro de contención que la circundaba. Kalasasaya es un recinto abierto constituido por una plataforma en U, de 3 m. aprox. de altura; esta plataforma está contenida por un muro compuesto por pilares verticales entre los que se alza una pared de sillar. En su lado E hay una escalinata monumental. Este edificio responde en líneas generales a la piedra Kantataita, que es su maqueta. El Kalasasaya cubre un recinto cuadrangular de 135 X 120 m. El edificio mejor conservado de todo el conjunto es el Templete Semisubterráneo, de 26X28 m. Es un patio limitado por cuatro muros de contención. Los muros, en su estructura, son semejantes a los de Kalasasaya, pero se hallan decorados por cabezas antropomorfas talladas en piedra e incrustadas entre los sillares mediante espigas. En el centro de este templete está la estela barbada que encontró Bennett. Esta estela es contemporánea al templete y junto con las cabezas de los muros señala el estilo de la escultura en el periodo III. La estela barbada tiene 2,55 m. de altura. Muestra un rostro de rasgos escuetos con una nariguera que tiene aspecto de barba. El ídolo coloca sus palmas abiertas sobre el pecho y vientre. Una cinta señala la cintura, debajo de ella hay dos pumas. La cerámica característica del periodo III es la que Bennett llama early (temprana). No es incisa, sino pintada, con gran variedad de diseños, especialmente felinos. En este periodo aparecen las figuras antropomorfas en cerámica.Época IV. Llamada clásica por Bennett, es la más significativa por su escultura y su decoración en relieve. A ella pertenecen la Puerta del Sol, la Puerta de la Luna, los mejores monolitos antropomorfos y una buena parte de Puma-Punku. La característica del arte de este periodo es la estilización. Todas las formas naturales se reducen a motivos geométricos que recuerdan diseños textiles. De este periodo es el conjunto de Puma-Punku, con grandes bloques de piedra tallada; Putuni, llamado también el palacio de los Sarcófagos, pertenece igualmente a este periodo. Al final de la época IV se usa adobe en gran escala, en hileras dobles y triples, que forman muros huecos.El recinto de Keri-kala, excavado en 1958, tiene cimientos de piedra pulida y sobre ellos pared doble de adobe. Su planta se distribuye en crujías que rodean un patio. Otra característica de esta época son las llaves o grapas que sirven para unir los trozos líticos. Estas grapas en forma de T o 1 eran de bronce. Lo más notable del arte tiahuanacota de este tiempo son sus esculturas; estelas antropomorfas de escaso relieve con los rasgos esquemáticos. Los brazos están pegados al torso, en tanto que las manos sostienen sobre el pecho dos objetos, uno de ellos suele ser un quero. El gorro, la espalda y muchas partes del cuerpo tienen decoración incisa, que en las estelas Bennett y Ponce repiten los mismos motivos de la Puerta del Sol. Los principales monolitos son el Bennett de 7,30 m. de altura, el Ponce de 3 m., la cabeza monumental descubierta por D’Orbigny y el monolito El Fraile. También son de este periodo las tres estelas, descubiertas por Courty, llamadas Dioses del Agua.La Puerta del Sol tiene aprox. 4 m. de ancho por 2,75 m. de alto. En su parte superior hay un friso dividido en cuatro cenefas horizontales; las tres superiores se interrumpen para dejar paso a una figura mayor, antropomorfa y completamente frontal. Las figuras de las cenefas son aladas, con cabezas de cóndor las centrales y rostros humanos las restantes. El reverso de la portada está decorado con nichos y resaltes. La interpretación de la Puerta del Sol se discute: para Posnansky, es un calendario, y la figura central representa al Sol; para Bennett, el personaje central es Viracocha; los arqueólogos más modernos creen que se trata de una representación de danzantes enmascarados.En la cerámica de la época IV, la pintura se coloca sobre una base pulimentada. Tiene formas diversas; las principales son vasos chatos (pucos) de base plana y paredes divergentes, queros (vasos esbeltos, abiertos en la boca y estrechos en su centro) con un anillo en la parte media, algunos con cabezas zoomorfas adicionales; incensarios en forma de quero y otros que adoptan la forma del animal representado.Época V. Después del periodo IV, la influencia de T. llega hasta la costa de Perú e incide en casi todas las culturas preincaicas. Las razones de expansión no se conocen, y aún no está determinado si este movimiento tuvo carácter guerrero, religioso o cultural. A este periodo se le conoce también con el nombre de epigonal. En su expansión hacia el N penetra en la cultura Huari, y de allí se difunde hacia la costa. Se conoce como Huari-tiahuanaco. Son excelentes los textiles de este periodo y notables los llamados "vasos Pacheco". La influencia sobre el norte de Chile (Atacama) e interior de Bolivia (Cochabamba) es directa. También hay restos tiahuanacotas notables en Lucurmata (departamento de La Paz) y Huankani. La cerámica del T. expansivo mantiene las formas del T. IV, pero es más burda y pobre de color.JOSÉ DE MESA , TERESA GISBERT.
BIBL.: G. KUBLER, The art and architecture of ancient America, Baltimore 1962; J. E. HARDOY, Ciudades precolombinas, Buenos Aires 1964; W. BENNETT, The archeology of the Central Andes, en Handbook of South American Indians, 2, Washington 1946; íD, Excavaciones en Tiahuanaco, La Paz 1956; S. RYDEN, Archeological Researchs in High1ands of Bolivia, Goteburgo 1947; J. A. MASON, Las antiguas culturas del Perú, MéxicoTIBALDI, PELLEGRINO - TIBERIO1962; A. POSNANSKY, Tiahuanaco. La cuna del hombre americano, 1 y 2, Nueva York 1945 (ed. bilingüe en ing. y esp.); M. UHLE, Antigüedad y origen de las ruinas de Tiahuanaco, "Rev. del Museo Nacional", XII, 1, Lima 1943; D. E. IBARRA, J. DE MESA y T. GISBERT, Reconstrucción de Taipicala (Tiahuanaco), "Cuadernos Americanos" XIV,1, México 1955; C. PONCE SANJINÉS, Fechas radiocarbónicas de Bolivia, "Última Hora", octubre 1961; íD, Tiwanacu, Templete Sem¡subterráneo, La Paz 1963.
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