Teogonía REL. NO CRIST.
Categoria:
Religión No Cristiana
1. Concepto y sentido. Suelen llamarse t. (del griego théos, dios, y gignomai, ser, producirse) a los relatos mitológicas que se encuentran en algunos pueblos sobre el origen y procedencia de los dioses. Son frecuentes en civilizaciones con una religión de acusado politeísmo (v.), en la que al mismo tiempo que se plantearon sus problemas sobre la cosmogonía (v.) trataron de dar explicaciones sobre los orígenes y genealogías de los dioses. En ellas puede rastrearse como, fuente original o fondo común, un caos indeterminado, un dualismo (v.) o un monoteísmo (v.) primigenios, según los casos. No se encuentran t. en todas las literaturas y tradiciones de pueblos antiguos, como tampoco se encuentra siempre el politeísmo, pero sí son frecuentes. Una excepción clara es el pueblo hebreo, y más aún si se le compara con otros circunvecinos y contemporáneos (Egipto, Sumer, Babilonia, hititas, fenicios). Aunque también aparecen t. en otras partes (v. MITO Y MITOLOGÍA II), trataremos aquí de las concepciones teogónicas de esos antiguos pueblos del próximo Oriente, y de su repercusión en la t. griega reflejada por Hesíodo, que son las más conocidas.Respecto al pueblo hebreo (v.), toda la Biblia expresa la diferencia radical entre Yahwéh, el verdadero Dios, el Dios vivo y eterno, y los otros dioses que sólo son ídolos, que no han hecho ni los cielos ni la tierra. El profeta Jeremías, p. ej., formula claramente esa radical diferencia: los dioses paganos son nada, leños cortados del bosque, hechos por mano del hombre, que hay que sostener con clavos para que no caigan, no hablan y hay que llevarlos porque ellos no andan. Yahwéh es verdadero Dios; con su poder ha hecho la tierra, con su sabiduría cimentó el orbe y con su inteligencia tendió los cielos (Ier cap. 10). Yahwéh es eterno, no tiene origen; dio comienzo al mundo y, con él, al tiempo; pero El no ha tenido principio, ni está limitado por el tiempo ni por el espacio. En las antiguas cosmogonías orientales, y de otras partes, se dice que primero fueron "creados" los dioses, y éstos dieron origen al hombre. El Dios de la Biblia, en cambio, no es creado ni hecho por nada ni por nadie; pero El creó todo cuanto existe fuera de El; es único, no tiene semejante, ni conviven con El otros dioses, ni hay potencias adversas capaces de oponérsele (v. DIOS II-III; CREACIÓN).Es difícil pensar que los que elaboraron las diversas t. en los distintos pueblos, o las recogieron y transmitieron, creyeran en ellas, efectivamente, a la letra. Más bien hay que pensar, y no faltan indicios de ello, que trataban de explicar de algún modo la naturaleza de lo divino y de sus relaciones con el mundo, el origen y sentido de la vida y del hombre, a veces con complicados e inverosímiles simbolismos (v.) y analogías (v.). Si siempre el conocimiento humano de Dios es imperfecto e incompleto (V. TEODICEA; TEOLOGÍA), en las t. se muestra hasta dónde puede llegar esa imperfección; pero no faltan en ellas, en ocasiones, profundas o acertadas intuiciones acerca de Dios y de las relaciones del mundo, el tiempo y el hombre con lo divino, si bien expresadas siempre en símbolos o alegorías más o menos difíciles. Para la interpretación de las t. y de sus mitos, V.: MITO Y MITOLOGÍA I-II; SIGNO Y SIGNIFICACIÓN II; POLITEÍSMO; TEOFANíA I; TEOCRASIA; RELIGIÓN; etc.2. Egipto. El panteón egipcio está compuesto por innumerables dioses, cósmicos, creadores, masculinos y femeninos (V. EGIPTO VII). Las especulaciones más importantes sobre las divinidades egipcias proceden de las escuelas sacerdotales de Heliópolis, Hermópolis y Tebas. En Heliópolis se consideraba a Atom-Ra como originador de todo y padre de todos les dioses. Según una versión de esta escuela, del océano primordial acuoso surgió la colina primitiva desde la cual Atom fue el primero que apareció y se dio origen a sí mismo. Atom existía antes que se formasen el cielo, la tierra, los hombres y los demás dioses. Para salir de su soledad se dispuso originar otros seres. Con el fin de procurarse un placer, Atom se masturbó (Nut se describe como la mano que proporcionó el placer a Atom) y con ello dio nacimiento a §u (dios del aire) y a Tefnut (dios de la humedad). lu y Tefnut son la primera pareja de dioses, los cuales engendraron a Geb (tierra) y Nut (dios del cielo), y de éstos nacen Osiris (Nilo) e Isis (cieno, fango), Set y Neptis. El cielo (Nut) y la tierra (Geb) vivían estrechamente abrazados, como marido y mujer, cuando §u se interpuso y los separó; pero los brazos y piernas de Nut quedaron unidos a la tierra. Geb empezó a hacer contorsiones con el fin de unirse de nuevo con su esposo Nut y, a consecuencia de ello, se formaron las montañas y colinas sobre la tierra. En Hermópolis se hace hincapié en la existencia del océano primordial (Nun), del cual tomó origen una serie de ocho dioses: Nun y Naunet (aguas primordiales), Huh y Hauet (la inmensidad de las aguas), Kuk y Kauket (personificación de las tinieblas que reinaban en el caos antes de la aparición de la luz), Amon y Amaunet (aliento, soplo, elemento móvil que dio impulso a la creación). Existió también en Hermópolis la concepción del universo primitivo en forma de huevo.En la famosa leyenda cosmogónica de Menfis, escrita durante el reinado de Shabaka (s. VII a. C.). figura el dios Ptah como progenitor de todos los dioses. Ptah está en ellos; él es el corazón (Horus), la lengua (Tot), los dientes y los labios de la Enneada divina, y a todos comunica su fuerza. Corazón (Horus) y lengua (Tot) de Ptah es corazón y lengua en el cuerpo de todos los dioses, de los hombres y de todos los seres vivientes. Los dientes y labios de Ptah son los miembros del colegio divino. De la potencia de su corazón y de su lengua salieron, por mediación de los dioses, los hombres, los animales y los reptiles. Cuando Ptah es identificado con Nun, presenta varias formas; es padre de Atom, y también es su y Tefnut. Todas las t. egipcias tratan de ensalzar a su dios favorito, considerándolo como progenitor de una gran familia de dioses mayores y menores, cósmicos, locales, protectores y nefastos, masculinos y femeninos.3. Sumer. Remontando hasta los orígenes de la t. sumeria (v. SUMERIA III), tropezamos con la diosa Nammu que, Identificada con el mar primordial, era considerada como la "madre que dio la vida al cielo y a la tierra". Nada dicen los mitos cosmogónicos y teogónicos sobre el origen de este mar primitivo, que existía desde tiempos indefinidos. En el poema Gilgames, Enkidu y el Infierno, se lee: "Cuando el cielo se hubo alejado de la tierra, cuando la tierra se hubo separado del cielo, cuando se había fijado el nombre del Hombre, cuando An se hubo llevado el cielo, cuando Enlil se hubo llevado la tierra..." (Kramer, o. c. en bibl., 128). Del texto se deduce que el dios que separó el cielo de la tierra fue Enlil, dios del aire. En el panteón sumerio existen dioses masculinos y femeninos, reyes deificados y elementos y símbolos también deificados. Los dioses cósmicos (cielo, tierra, aire, agua) fueron origen del universo y progenitores de los otros dioses. El dios cielo, An, ocupó en los tiempos más antiguos el primer rango entre las divinidades cósmicas, y era considerado como padre de todos. En algunos documentos figura la diosa Antum como esposa de An, de cuya unión matrimonial salieron el dios Enlil y las diosas Bau y Gatumdug.Más tarde, Enlil pasó a ocupar prácticamente la primacía en el panteón sumerio, llamándosele "padre de los dioses", "rey del cielo y de la tierra", "rey de todos los pueblos". Si An había formado el cielo estrellado, Enlil fue creador del viento impetuoso. La esposa de Enlil fue Ninlil, y sus hijos Ningirsu, "el hijo amado de Enlil"; Nannar, "el más excelente", y Enki, "el poderoso novillo de Enlil". Enki figura entre los principales dioses de Sumer, y fue considerado dios del abismo y del océano (Abzu), de la sabiduría y de la sensatez. Una hija de An fue Bau, a la cual un príncipe de Gudea le dio como regalo de boda "un grueso buey, doce ovejas y corderos, siete jarras de mantequilla, cierta cantidad de dátiles, higos, pepinos, patos, gallinas, tórtolas, peces y varios objetos de adorno" (Schneider, 387). Otra hija de An fue Gatumdug, que Gudea llama "hija del puro An", y que considera como madre suya: "tú has dado existencia en mí al hálito de vida"; y en otro lugar: "No tengo madre alguna; tú eres mi madre. No tengo padre alguno: tú eres mi padre". Los cuatro principales dioses sumerios son: An, Enlil, Enki, Ninhursag. Todos vinieron a la existencia por generación carnal; solamente de Nammu se desconoce su origen y procedencia. De ello no cabe inferir que fuera un ser eterno.4. Babilonia. En la cosmogonía babilónica de Enuma Elis (v. BABILONIA III) se empieza diciendo:. "Cuando en lo alto no se había nombrado el cielo y abajo la tierra no había recibido nombre", Apsu (océano primordial) y Mummu-Tiamat (aguas dulces) fundieron sus aguas en un todo. De ellas nacieron Lahmu y Lahamu, después Ansar y Kisar, que fueron los padres de Anu (cielo). De Anu nació Nudimmut (que corresponde a Ea, dios del mar y de la tierra). A causa de las molestias que Nudimmut y sus hermanos causaban con sus alborotos a Apsu, éste quiso aniquilarlos. Tiamat se opuso, diciendo: "¿Por qué vamos a destruir lo que hemos edificado?" Ea descubrió el plan de Apsu, lo encadenó y lo mató. Después Ea y Damukina, su esposa, habitaron en la morada de los destinos, y engendraron al más sabio y hábil de los dioses, Marduk. Tiamat quiere vengar la muerte de su esposo Apsu, pero descubiertos sus planes por Ea, se los comunica al abuelo Ansar, el cual, profundamente consternado, reunió a los dioses para ver quién de ellos iría a combatir a Tiamat. Marduk se presentó como voluntario, a condición de que la asamblea de los dioses le proclamara rey supremo de todos ellos. Marduk venció a Tiamat, cuyo cuerpo partió en dos mitades, con las cuales formó los cielos y la tierra. Marduk empezó a ordenar el universo. El dios Kingu, acusado de tramar la insurrección y la rebeldía de Tiamat, fue condenado a muerte. Le castigaron y abrieron sus venas, y de su sangre formaron la Humanidad. Después que Ea, el sabio, hubo creado la Humanidad, le impuso el culto de los dioses.5. Mito de Kumarbi. Muy importante es la epopeya de Kumarbi, cuyo texto fue encontrado en el archivo de Hattusas-Boghazkoi, en el que se trata de la historia de la sucesión de los dioses en el reinado de los cielos (V. HITITAS II; HURRITAS II). El texto fue escrito en lengua hitita hacia los años 1400-1200 a. C., pero reproduce en parte una antigua tradición hurrita. En los tiempos más antiguos, el rey del cielo era Atalus, que tenía como siervo a Anu, el primero de los dioses. Nueve años reinó Atalus en el cielo; pero el año noveno Anu combatiócontra él y le venció. Atalus huyó a la oscura tierra, y Anu ocupó su trono. Anu tuvo un siervo llamado Kumarbi; pero el año nueve Anu y Kumarbi se enzarzaron en una lucha. Anu huyó al cielo, pero Kumarbi corrió detrás de él, le agarró por los pies y le echó fuera del cielo. Con los dientes arrancó sus "rodillas" (eufemismo para indicar sus partes genitales). Una vez las hubo tragado, Kumarbi saltó de alegría, pero Anu le dio a entender que con ello había puesto en su interior una pesada carga, consistente en el feto de tres poderosos dioses. "Primeramente te he embarazado con el noble dios Tiempo (Dim); en segundo lugar, con el dios Aranzahas (nombre hurrita del Tigris); y, finalmente, con el noble Tasmisus (el siervo del dios Dim). Tres terribles dioses he puesto en tu vientre como simiente". Al terminar de hablar, Anu se fue al cielo y se escondió allí. Kumarbi, el "padre de los dioses", dio a luz como hombre a tres, o quizá más, dioses, según le comunicó Anu. A partir de este momento el texto presenta algunas lagunas (Pritchard, 120). En relación íntima con este relato está el cántico de Ullikummi. En él se habla de la victoria sobre el dios Tiempo (Tempestad). En este mito teogónico hitita se habla de una teomaquia, en la que figuran Alalu, que huyó a la. oscura tierra; Anu se ocultó en el cielo ; Kumarbi creó el dios Río y el dios Tiempo (Tempestad).6. Mitos teogónicos fenicios. Filón de Byblos (Eusebio, Praeparatio evangelica, 1,10,14) expone las concepciones cosmogónicas y teogónicos de los fenicios, que se confirman on las noticias procedentes de los documentos de Ras amra (v. CANAÁN II). Refiere que un cierto Eliun (Hypsistos) vivía con su mujer Beruth en el país de Byblos. Sus hijos fueron Epigenios=Autocton (=Uranos) y Ge. Eliun fue muerto por una bestia salvaje, y Uranos asumió el poder. Uranos y Ge tuvieron cuatro hijos de su matrimonio: Elos (=Kronos), Baitylos, Dagon (=Siton) y Atlas. De otras uniones tuvo Uranos muchos otros hijos, por lo cual Ge (la tierra) se llenó de celos y se separó de él. Uranos quiere, sin embargo, volver a juntarse con ella, y trata de matar a los hijos de Ge. Pero Ge, apoyada por sus aliados, principalmente por Kronos, le rechaza. Kronos tuvo dos hijas: Persepone, que murió joven, y Atenas. En lucha con Kronos, Uranos perdió el poder. En esta lucha fue capturada la concubina de Uranos que, embarazada, fue entregada como esposa por Kronos a Dagon; de su matrimonio con Dagon dio a luz a Demarus. Fue entonces cuando Kronos fundó la primera ciudad de Fenicia, Byblos. Atlas fue atada en las profundidades de la tierra. Uranos manda a Astarté para que con sus hermanas Rhea y Dione mate a Kronos; pero Kronos se casó con ella e hicieron alianza. De las muchas diosas tuvo Kronos gran cantidad de hijos: varias hijas con Dione (Baaltis); siete hijos con Rhea; siete hijas (los Titanes y Artemidas) y dos hijos (Potos y Eros) con Astarté. Más tarde asumió el poder Demarus, casado con Astarté.7. Teogonía de Hesíodo. La epopeya de Kumarbi y los mitos cosmogónicos y teogónicos de Filón de Byblos encontraron eco en la t. de Hesíodo (v.). Antes de que naciera el universo, existía el vacío, el abismo sin fondo (Xaos). "Ante todo existió el abismo (Xaos), después la tierra (Gai), de amplios flancos, muy bien asentada para siempre, ofrecida a todos los vivientes, y Amor (Eros), el más hermoso entre los dioses inmortales" (116-120). Hesíodo no se plantea la cuestión de cómo la tierra nació del vacío y del papel que desempeñó en esta ocasión Eros. Del caos o abismo nació la sombra en forma de pareja, Erebo y la negra Noche. Pero, a su vez, de la oscura Noche sale la Luz, bajo la forma de la pareja Éter y Luz del día. "La Tierra, en primer lugar, parió un ser semejante a sí misma..., el cielo estrellado..., las altas montañas..., y al estéril piélago de hinchadas olas, el mar" (125-131). "Juntándose con el Cielo, la Tierra parió al Océano, de profundos remolinos, a Caios, Crios, a Hyperion, a Japet, a Theia, a Rheia, a Themis, a Mnemosyne, a Foibé, la de áurea corona, y a la amable Thetis" (133-138). Después de ellos, vino al mundo Kronos, el más terrible de los hijos del Cielo.Otros hijos de la unión del Cielo y de la Tierra (Cotto, Briareo y Gías) se atrajeron el odio de su padre, quien, antes de que salieran a la luz, los encerraba en el seno de la Tierra. Ésta, hinchada de ellos, ideó una treta para vengar el ultraje que les infería su padre. Kronos se atrevió a ejecutar los planes de su madre Tierra, y con la hoz cortó las partes genitales del padre; de las gotas de sangre que cayeron sobre la tierra nacieron las Furias, los Gigantes y las Ninfas; Kronos arrojó las partes genitales de su padre al mar, y nació Afrodita. La Noche parió al Destino, a la negra Ker, a la Muerte, al Sueño, y a las Hespérides. Engendró también a las Parcas, al Fraude, al Amor carnal y a la funesta Vejez. De toda esta familia de dioses, sobresalen dos: los Titanes y los Crónidas, nacidos de Rheia y de Kronos. Todos se disputan el reino del Olimpo; pero Zeus, ayudado por los Gigantes, vence a sus enemigos y los arroja al Tártaro (V. GRECIA VII; OLIMPO; ORFISMO).V. t.: POLITEíSMO; MITO Y MITOLOGÍA I-II; etc.LUIS ARNALDICH.
BIBL.: Sobre la t. egipcia: Textos: J. B. PRITCHARD, Ancient Near Eastern Texts, Princeton 1955, 3-18; H. GRESSMANN, Altorientalische Texte zum alten Testament, Berlín 1965, 1-12.-Estudios: A. ERMANN, Die Aegyptische Religion, Berlín 1934; H. JUNKER, Die Gótterlehre von Memphis, Berlín 1939; H. SETHE, Amon und die acht Urgótter, Berlín 1929; E. DRIOTON, La religion égyptienne dans sea grandes lignes, El Cairo 1945; J. VANDIER, La religion égyptienne, París 1944; J. S. F. CARNOT, La vie religieuse dans l’ancien Egypte, París 1948; H. JUNKER, Pyramidenzeit. Das Wesen der Altaegyptischen Religion, Einsiedeln 1949.
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