Temperamento
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Varios
1. Concepto. Conjunto de inclinaciones innatas, propias de un individuo, resultantes de su constitución psicológica e íntimamente ligadas a factores bioquímicos, endocrinos y neurovegetativos, que imprimen unos rasgos distintivos a la conducta (v.) primariamente operativa de la persona. Interesa diferenciar el t. del carácter (v.), aunque ambos estén comprometidos en el desarrollo de la personalidad (v.). El t. vendría a influir en el "psiquismo primordial" (Guiraud, 1950), es decir, sobre la base de la personalidad entendida en sentido psicológico más íntimamente ligada a las estructuras anatomofisiológicas centroencefálicas y límbicas (v. CEREBRO; PERSONALIDAD III), que se desvela en pulsiones instintivas (v. INSTINTOS), tendencias (v.), estados de ánimo (v.), sentimientos (v.) vitales. Se puede decir que el t. "es algo más próximo a la biología, más dependiente de nuestro soma, mientras que el carácter es más libre. No somos responsables de nuestro temperamento, y en parte sí lo somos de nuestro carácter" (López de Lerma, 1963).El carácter hace referencia al estrato intelectivo-volitivo de la personalidad y es influenciado por el t. (que viene a constituir la capa instintivo-afectiva de la personalidad). "En tanto el carácter comprende la vida psíquica dirigida y para muchos autores es equiparable a lo psíquico adquirido, constituyendo así el paratipo de la personalidad, el temperamento, según las aportaciones psicológicas de Heiss (1949), Lersch (1954), Remplein (1954) y otros autores, equivale a las cualidades afectivas formales y estructurales de la personalidad", según Alonso-Fernández (1971). El carácter está ligado a factores ambientales, educación, medio cultural, admitiendo un mayor coeficiente de plasticidad. El t. está más condicionado por factores genéticos.Los estudios acerca del t. se inician con Galeno e Hipócrates. Lo definen como "una mezcla en proporciones variables de los cuatro humores fundamentales: linfa, bilis, nervios y sangre. De esta concepción procede la división clásica de los temperamentos linfático, bilioso, nervioso y sanguíneo, según el elemento que predomine en cada uno" (Jolivet, 1956). Los estudios de genética (v.), bioquímica (v.), neurología (v.) y endocrinología (v.) han hecho avanzar el conocimiento del temperamento.2. Clasificación de Kretschmer. Los trabajos de Kretschmer (v.) constituyeron la base para la aparición de la Psicología tipológica (v. PSICOLÓGICOS, TIPOS), cuya máxima vigencia se alcanzó en 1920-40. "La configuración corporal externa es, para Kretschmer (1926), el resultado morfológico de todo el fisiologismo del ser. Esta estructura somática es reveladora de la constitución del individuo; constitución que es la suma de todas las propiedades de un individuo, arraigadas genotípicamente a un fondo hereditario" (Laburu, 1946).El material para su investigación provenía de los enfermos psiquiátricos. Ésta fue la raíz de que acentuara, quizá exageradamente, unas conclusiones psicopatológicas. La clasificación de Kretschmer se concretó en los biotipos pícnico, asténico y atlético (v. BIOTIPOLOGÍA). A cada uno de los biotipos correspondería un t. concreto, que Kretschmer designó con los respectivos términos de ciclotímico, esquizotímico y enequético. Dichos hallazgos encontraban su correlato en la experiencia clínica de aquellos años. Lo que no puede aceptarse son las conclusiones psicopatológicas a las que llegaba el autor. Había observado que el pícnico abundaba más entre los enfermos que padecían psicosis maniaco-depresiva (v. Psicosis), mientras que los atléticos se encontraban en la nosología epiléptica (v. EPILEPSIA), y los asténicos alrededor de la esquizofrenia (v.). Por otra parte, admitía una cierta graduación entre el t. de estos pacientes y cuadros intermedios, calificables de psicopatías (v.). Estas conclusiones predisponían al lector poco avezado a pensar que aquellas enfermedades eran hereditarias y que se daban unidas directamente con aquella morfotipología. El modelo evolutivo era, p. ej., esquizotimiaesquizoidia-esquizofrenia; y lo mismo para los otros biotipos (Kretschmer, 1947). Un elenco de especialistas de aquella primera hora alzaron ya su voz desaprobando dichas conclusiones, con la firmeza de quien se ha documentado con la experiencia de la clínica diaria. F. Mollenhoff, K. Kolle, J. Bunke, Prinzhorn y Rosenfeld subestimaban las conclusiones kretschmerianas, que están ligadas a un determinismo (v.) de la conducta. Parece que en su tesis no se ha tenido en cuenta que el t. es susceptible de formalizarse -como dice Zubiri- por la inteligencia y la voluntad, que hace que la mayoría de las disposiciones elementales pasen al campo de la conciencia. De manera similar se expresa Cruz Hernández (1969): "la personalidad tiene su raíz vegetativa en los sentimientos, instintos y tendencias, pero se afirma y revela por medio de la dirección total formalizadora de la inteligencia humana".Recientemente, otros autores han vuelto a suscitar esta cuestión con aires de modernidad. Así, Minkowska (1946) ha adscrito el t. glischroide a la enfermedad epiléptica. "Toma como punto de partida la intención de descubrir en el círculo de los epilépticos la preferencia por una arquitectura corporal determinada y una modalidad de temperamento definida, análogamente a lo que Kretschmer había puesto de relieve en los campos de la esquizofrenia y de la psicosis maniaco-depresiva. Es hoy evidente que los trabajos de Minkowska, Kretschmer y Mauz incurrían en la sobrevaloración del papel asumido por los factores constitucionales en la génesis de las cualidades inmanentes a la personalidad epiléptica". Y también: "Lo que puede darse por resuelto, inapelablemente, es la inexistencia de una personalidad epiléptica específica cuya imagen era buscada con el mayor afán por los estudios constitucionalistas" (Alonso-Fernández, 1971).3. Otras clasificaciones. Otros autores parten del estudio sistemático de personas normales. Entre ellos merecen destacar:a) Tipología de Jaensch. Fundamentándose en la percepción intuitivo-sensorial, Jaensch ha establecido una clasificación tipológica, que arranca de la articulación de las imágenes eidéticas (v. EIDETISMO). Estas imágenes, que tanta importancia tienen en la infancia, intervienen eficazmente en la construcción del mundo perceptivo (v. PERCEPCIÓN), se articulan de dos modos típicos, que se corresponden con dos tipos visuales y que responden a dos constitutivos corporales específicos. Los dos tipos contitucionales aislados son el basedowoide -B- y el tetanoide -T-. "El tipo basedowoide debe su nombre a la relación que tiene con los síntomas de la enfermedad de Basedow, producida por la hiperactividad de la glándula tiroides. Como en esta enfermedad, los sujetos del tipo B tienen los ojos saltones, con los párpados bastante separados, brillantes, llenos de animación; su sistema vasomotor es excitable e inestable, y en la actividad de su sistema nervioso vegetativo predomina el simpático". "Al tipo tetanoide le viene el nombre de la tetania, enfermedad causada por la falta de funcionamiento de la glándula paratiroides. El sujeto del tipo T tiene los ojos algo hundidos, poco expresivos y con escasa movilidad; su sistema neuromuscular es muy excitable por los estímulos mecánicos y galvánicos; y en la actividad de su sistema nervioso vegetativo predomina el parasimpático" (W. Jaensch).Sobre estas bases, halladas por el médico W. Jaensch en el plano psicofísico, trabajó su hermano el psicólogo E. R. Jaensch, encontrando la correlación buscada en el plano psicológico. En este aspecto el tipo B se caracteriza por la emotividad, y la dependencia de la vida anímica de los estímulos externos e internos. El tipo T comprende a sujetos poco dependientes de influencias y faltos de coordinación interior. Una vez sentadas las bases de esta tipología y a la luz de las manifestaciones eidéticas, ambos tipos se subdividen atendiendo a los factores de integración, en los cuales la percepción, el pensamiento, el sentimiento y las tendencias instintivas, etc., colaboran entre ellos de manera estrecha (de suerte que asigna a la vida anímica un acentuado carácter orgánico), y a la sinestesia (integración deficiente, sobre todo en lo que respecta a la conexión con el mundo exterior), por la que predominan las formas de integración impregnadas de subjetivismo.b) Tipología de Pfahler. Este autor escogió tres funciones fundamentales e independientes unas de otras, que se mantienen durante toda la vida del sujeto; dependen del patrimonio biológico y no se modificarían sensiblemente por la influencia del medio. Se trata de la energía o actividad vital, la excitabilidad del sentimiento y la relación de la atención con la perseverancia. De la combinación de estos parámetros obtiene el autor los 12 subtipos sintetizados en la tabla de pág. siguiente.c) Tipología de Sheldon. Apoyándose en los tipos corporales, ha propuesto una clasificación tripartita de los t., con arreglo al predominio de tres disposiciones funcionales claves. Los tipos corporales basados en la constitución son: endomórf ico, ectomórf ico y mesomórf ico, que se correlacionan con las tres disposiciones de viscerotonía, cerebrotonía y somatotonía. Utilizando una tabla de 20 rasgos para cada disposición temperamental (suma independiente de los rasgos típicos de cada una de las disposiciones temperamentales) y sumándolos se observa el rasgo que alcanza mayor valor y, por tanto, al tipo de t. que corresponde. Este método tiene la gran ventaja de que nos da, además, el índice de viscerotonía, somatotonía y cerebrotonía de un sujeto concreto; pero también conduce por lo general a fórmulas de disposiciones temperamentales muy equilibradas. Así, un sujeto con fórmula 4-5-5 (el máximo de puntuación en cada disposición es de 10) no sabríamos en qué tipo incluirlo. Por el contrario, un sujeto cuya fórmula fuese 10-2-2 sería un claro viscerotónico. Por tanto, los tipos extremos son siempre paradigmáticos.d) Tipología de Jung. Este autor ha descrito unos tipos psicológicos a través de su análisis de las disposiciones fundamentales de la introversión y extraversión (v.), que no parecen tener una correlación positiva y aproximada con los tipos corporales. Sin embargo, según Jung, al no ser estas disposiciones fundamentales algo que se pueda adscribir a la vida consciente, no tienen más remedio que pertenecer a la esfera inconsciente o instintiva, que de otro lado forzosamente ha de estar comprometida con una raíz biológica precedente. A estas dos disposiciones fundamentales, Jung añadió cuatro funciones psicológicas elementales: el pensar, sentir, percibir e intuir. Según predomine una de estas funciones, surgirá el tipo reflexivo, sentimental, perceptivo e intuitivo, dentro, claro está, de cada una de las disposiciones de introversión o extraversión. De esta manera se dispone en la clasificación jungiana de ocho tipos psicológicos distintos.Para una descripción detallada de los tipos psicológicos jungianos, V. INTROVERSIÓN Y EXTRAVERSIÓN. Esta clasificación es la que menos relación guarda con la constitución y morfología de la persona y, más que afectar al t., se refiere al carácter. Sin embargo, la disección psicológica que Jung ha realizado ha tenido fortuna y la terminología ha entrado en el mundo cultural.4. Conclusión. Estas clasificaciones del t. han sido especialmente interesantes en Medicina, y sobre todo en Psiquiatría. Sin embargo, después del tiempo transcurrido, no puede afirmarse que se hayan confrontado conclusiones de tan largo alcance como proponían algunos de sus descubridores. La cúspide a que llegó la Psicología tipológica, en las primeras décadas de nuestro siglo, ha quedado, finalmente, en meseta -de cierta importancia, desde luego- en la que apoyar el conocimiento psicológico tanto del hombre enfermo como del sano. Pero ello sin ningún afán de determinar o fijar unilateralmente el comportamiento.El t. resulta, pues, un factor importante a tener en cuenta a la hora de estudiar al hombre total, pero por sí solo se nos manifiesta insuficiente -y aquí reside la razón de la crítica a las posturas deterministas anteriormente tratadas- a la hora de comprender y buscar una justificación precisa de los peculiares modos del ser personal.Los estudios sobre el t., cristalizados en clasificaciones, tienen obviamente muchas deficiencias, no sólo por la dificultad inherente a toda clasificación -en la realidad no se dan esas formas puras-, sino por los riesgos que suponen al valorar la influencia de los rasgos temperamentales en la personalidad. Sin negar el influjo del t. en la psicología humana, dada la unidad psicofísica del hombre, se tiende a veces a sobrevalorarlo, llegando a atribuirle un papel primordial en la conducta y moralidad del hombre, con detrimento del plano intelectivo-volitivoy en último término de la libertad (v.) y responsabilidad (v.).V. t. BIOTIPOLOGíA;CARÁCTER;CARACTEROLOGÍA;PSICOLóGICOS, TIPOS; PERSONALIDAD.A. POLAINO LORENTE.
BIBL.: P. GIRAUD, Psychiatrie générale, París 1950; J. J. LÓPEZ IBOR, Lecciones de Psicología médica, Madrid 1968; M. CRUZ HERNÁNDEZ, Lecciones de Psicología, Madrid 1969; R. E. BRENNAN, Psicología general, 4 ed. Madrid 1969; H. DELGADO, La personalidad y el carácter, Barcelona 1966; R. JOLIVET, Psicología, Buenos Aires 1966; F. ALONSO-FERNÁNDEZ, Fundamentos de la Psiquiatría actual, Madrid 1971; J. A. LABURU, Psicología médica, 3 ed. Montevideo 1946; H. LERSCH, La estructura de la personalidad, 8 ed. Barcelona 1971; E. KRETSCHMER, Constitución y carácter, 4 ed. Barcelona 1967; W. H. SHELDON y W. S. TUCKER, Las variedades del temperamento, 2 ed. Buenos Aires 1960; E. R. JAENSCH, Eidetik Imaginery and Typological Methods of Investigation, Nueva York 1930; G. PFAHLER, System der Typenlehre, Leipzig 1942; C. G. JUNG, Tipos psicológicos, Buenos Aires 1945.
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