Tejidos TECNOL.
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Tecnología
Técnica. Tejer es formar cuerpos flexibles mediante el entrelazado de fibras en sentido perpendicular, que constituyen el ancho y el largo de la tela. Los hilos a lo largo en sentido vertical componen la urdimbre; los que cruzan éstos en sentido horizontal forman la trama, que se extiende de una a otra orilla de la tela. Las cruces de la trama con la urdimbre se llaman ligamentos, y según el orden que se siga en ellos se originan las diversas clases de t. o armaduras. Si la trama al pasar a través de la urdimbre liga con ella, repitiendo el orden de pasadas alternativamente, se obtiene el lienzo o tafetán. Si la repetición se da de tres en tres o más pasadas se producela sarga, en la que cabe distinguir el raso. A estos dos tipos . pueden reducirse los t., con sus innumerables variantes.Con una sola trama y una sola urdimbre los t. son sencillos, lisos o a lo más decorados en cuadrículas, si la trama y la urdimbre son de diferente color. Para lograr una decoración se utilizan tramas de distintos colores, que aparecen por el haz en el momento preciso y pasan al envés cuando no son necesarias. Éstos son los t. múltiples. La ejecución del t. se hace en el telar, conocido desde fines de la Edad de Piedra, y representado en relieves egipcios y en pinturas de vasos griegos. Se conoce en sus dos tipos, el horizontal (tumba de Bani Hasán, 2160-1785 a. C.) y el vertical, cuya tensión se aseguraba por medio de pesas en la parte inferior o cuadro. Se tejía de arriba abajo. Al parecer es en China donde se inventa el telar de lazos, que permite tejer en época remota la seda labrada con dibujos finísimos, y con ella, en su ruta de Oriente a Occidente, se transmite este telar, ya conocido en los centros textiles del Asia Menor. En el Imperio bizantino (s. v), se emplea el telar de lazos, que pasa a España en el s. vii con la industria sedera árabe y perdura hasta la transformación en telar mecánico (V. TEXTIL, MAQUINARIA).Desarrollo histórico. Los primitivos t. debieron hacerse con fibras vegetales y sin elaboración alguna, procediendo a su entrecruzamiento y dando origen al arte de tejer. De épocas prehistóricas se conservan restos de t. de esparto o cáñamo, hallados en las ciudades lacustres de Suiza y en Egipto, y que pueden fecharse hacia el a. 3000. En Egipto se conoce el cultivo y preparación del lino y el hilado de sus fibras en los a. 4000. En este país, debido al clima seco y a la naturaleza del suelo, se han podido conservar, al cabo de miles de años, t. de lino finísimo con los que vendaban sus momias, y asimismo algunos fragmentos decorados con flores de papiro y de loto, hallados en la tumba de Tutmosis II, del 1400 a. C. Los egipcios, además del lino, trabajan también la lana y el algodón.Del mundo oriental y de las civilizaciones griega y romana, en los siglos anteriores a la Era cristiana, ha habido pocos hallazgos textiles, aunque existen muchas fuentes escritas. Homero habla con admiración en la llíada de los t. babilónicos. Plinio refiere los altos precios que Nerón pagaba en los mercados de Roma por t. labrados. En Crimea, cerca de Kerch, se ha encontrado un lote de t. del s. V a. C., de lana y lino, muy finos, con cenefas de trazado geométrico y figuras de animales, hechos como obra de tapicería, como son todos los t. decorados de la Edad Antigua. El telar no estaba capacitado en esa época para separar urdimbres según una decoración determinada que había de repetirse; las tramas no van de uno a otro lado, sino que se utilizan tan sólo en el momento preciso. Los t. coptos se han encontrado en sepulturas del Alto y Medio Egipto; abarcan una época comprendida entre los s. IV y VII.El gran acontecimiento en la historia textil de la Antigüedad es el conocimiento e introducción de la seda (v.) en los países mediterráneos. La seda (v. SERICULTURA), materia textil por excelencia, se origina en China, donde se cultiva desde el 2689 a. C. Su elaboración constituye un secreto hasta el s. IV a. C., en que se conoce en Tapón y Corea, desde donde se propaga a Occidente. El Imperio romano y los pueblos del Irán se limitaban en un principio a importar la seda tejida en pequeñas cantidades, dado su alto coste. Al fundarse Constantinopla, su uso se divulgó y deja de ser exclusivo de Emperadores y altos dignatarios. Entonces se lleva de Oriente a Occidente la seda en bruto y se establecen en Constantinopla talleres imperiales donde se tiñe y se teje, al igual que en Alejandría y Antioquía, y en la misma Persia, país intermediario en el comercio con China. Por fin, en el s. VI se conoce en Constantinopla la cría del gusano de seda, cuya simiente es importada por dos monjes, según la tradición. A partir de entonces se cultivan en Grecia la morera y el gusano de seda, con lo que se independiza la industria sedera. La sericultura se propaga después a Persia y países de Asia occidental, en donde la conocen los árabes, que la implantan en el Norte de África y España.Los s. X al XII son los de mayor esplendor en la historia textil bizantina. Su técnica tiene como base el punto asargado; la decoración consiste en grandes círculos tangentes con figuras aisladas de animales o en escenas de lucha y caza, de influencia persa. También se alinean las figuras en filas horizontales. En la policromía predominan los rojos, azules, violetas y púrpura. En el Imperio persa, Sapor II (s. IV), de la dinastía Sasánida (v.), crea la industria textil (v.) con tejedores sirios que lleva a Susa. Esta industria se mantiene varios siglos después de la destrucción del Imperio persa por los árabes; sus telares continúan los tipos consagrados, de doble tela, con ligamento de raso para el fondo y asargado en la decoración. Se representan escenas abigarradas con príncipes cazando entre grifos, águilas, gallos y elefantes, frecuentemente pareados, enfrentados o espaldados, con las cabezas vueltas, y un árbol u otro tema vegetal entre ellos.Los árabes, que unifican bajo su mando el Oriente Próximo, excepto Bizancio, y gran parte del litoral mediterráneo, Norte de África, Sicilia y España, instalan la industria sedera en los países dominados. En los t. árabes se distinguen el grupo oriental y el occidental.Los pueblos primitivos hispánicos debieron conocer el arte de tejer desde los tiempos prehistóricos, como sucedió en otros países. Son frecuentes los hallazgos de pesas de telar en los poblados de la Edad de Hierro, pero no se conservan restos que muestren su elaboración. Se supone que en la época romana funcionarían telares en la Tarraconense y en la Bética, regiones muy romanizadas. Estos telares seguirían trabajando durante la dominación visigoda, y de entonces es el único fragmento de t., hallado en la necrópolis de Castiltierra (Segovia). Con la invasión árabe comienza la historia del t. artístico español. Según textos árabes, en el s. IX eran famosos y se exportaban los de la España árabe. Almería es la manufactura más citada por los historiadores árabes. Surgen después Málaga, Murcia y Sevilla; se continúa la fabricación textil en el reino de Granada, aun después de su conquista por los Reyes Católicos.De los s. XI al XV, los t. árabes españoles se elaboran en telares de lazo, con ligamento de tafetán según la técnica de Bagdad. Estos t. serían de Almería. De la misma técnica de tafetán, y, por tanto, del mismo taller, pueden ser otros t. en seda roja y blanca, con pequeños círculos y leones espaldados, conservados en el Museo Arqueológico Nacional (Madrid). Desde mediados del s. XIII, con las grandes conquistas de Fernando III el Santo y Jaime I de Aragón, la España árabe queda reducida al reino de Granada (v.), de gran actividad industrial, pues en él se incluye la ciudad de Almería, de tradición textil.La manufactura de Sicilia es punto de unión entre el África musulmana e Italia. En el s. X se establecen los árabes en la isla y fabrican t. con materiales importados probablemente de Bizancio. Expulsados los árabes por los normandos en el s. XI, se permite que los obreros continúen en los telares. En realidad, hasta el s. XII no se trabaja en Palermo en gran escala. Entonces se importan el cultivo de la seda y tejedores griegos, que influyen sobre los árabes sometidos. La producción no dura mucho, pues ya en el s. XII no se habla de los telares sicilianos, que habían sido suplantados por los del Norte de Italia, adonde emigraban los obreros. A partir del s. XIV, las ciudades italianas de Lucca, Siena, Génova y Venecia desarrollan nuevas iniciativas, y sus t. son codiciados en muchos países; en esa época, Italia impone las normas y los modelos del arte textil. En Génova se produce terciopelo, que Venecia en el s. XIV trabaja en cantidad y éxito, en composiciones que se amplían y enriquecen tanto en tamaño como en dibujo sobre fondo de oro, como son los brocados. Es la época de los t. suntuosos, hechos con abundancia de oro, y del terciopelo, nuevo t. de origen incierto.Los telares españoles en el s. XV no pierden de vista a los italianos, que con tanto éxito se imponen en técnica y decoración. Se hacen en España los mismos t. que en Italia. En Barcelona se fabrican terciopelos en competencia con los venecianos. En los telares de Toledo, Granada, Sevilla y Valencia se trabajan sedas y terciopelos lisos y decorados, como testimonian las ordenanzas dictadas a partir de 1492, para reglamentar los gremios sederos y terciopeleros, y en las que se determinan el número de ligaduras y las medidas de ancho, a semejanza de Venecia y Génova en un principio, pero poco después se establece la vara de Burgos o castellana. En las ordenanzas de Toledo se establecen los colores que tendrían los orillos "colorados, morados y carmesíes", según la clase de terciopelo. Así se han identificado como españoles ejemplares considerados como venecianos por su decoración.En Toledo se fabricaba también el brocado de terciopelo, con abundancia de tramas de oro, y urdimbre de seda amarilla en el fondo, sobre el que resalta la masa de pelo de seda, por lo general rojo, que podía ser de "dos o tres altos", según la altura del pelo cortado en la decoración, sembrada de anillos de oro. Listos son los brocados de terciopelo anillado, tan espléndidos y suntuosos, utilizados en vestiduras eclesiásticas, doseles y colgaduras, tan reproducidos en pinturas de la época. También se hicieron los brocados de oro, donde sobre el fondo de oro tendido y seda amarilla se destaca una decoración en relieve hecha con anillos de hilo de oro de distinto grosor. En el brocado raso, la decoración en tejido raso resalta sobre el fondo asargado. Derivado del brocado de oro es el brocatel, hecho con dobles tramas de seda cruda fuerte, que sirvan de trama básica y sólo visible por el envés, y otras de fino hilo metálico y seda. Las urdimbres dobles en seda de color se emplean a efectos decorativos. Se origina así un t. más económico que el brocado, y por ello muy difundido, en los s. XVI y XVII, en colgaduras, tapizados y ornamentos litúrgicos.Los damascos son t. de seda con una sola trama. La decoración se logra por la contraposición de dos armaduras: el raso y la sarga. Por el envés, esta tela ofrece el aspecto contrario, fondo mate y decoración brillante y rehundida. Corrientemente, era de un solo color, aunque a veces se hacía de dos. Los tipos ornamentales son los de ruedas tangentes, con florones y follajes, y los de coronas, que unen una red de cintas formando rombos.La industria textil española se expansiona en el s. XVI. Además de Sevilla y Granada se teje también en Jaén, y Toledo sigue como centro fabril más importante. Las ordenanzas gremiales de Toledo de 1494 son confirmadas por Carlos I en 1546. Terciopelos, brocados (menos ricos en oro que en el s. XVI, brocateles y damascos se continúan fabricando en abundancia. En el s. XVII se mantienen las manufacturas del s. XVI, disminuidas en su riqueza. Dejan de hacerse los ricos brocados de terciopelo, de grandes composiciones, y se emplean menos los metales. Desaparecen el oro anillado y el fino alambre metálico de los brocateles. Se hacen terciopelos, pero sólo en seda, y, sobre todo, brocateles y damascos por su menor coste. Los motivos empleados se agrupan en dos series: los que decoran telas de tapizar, brocateles principalmente, y algunos damascos, que son grandes composiciones de tipo barroco, con enormes hojas y florones más o menos estilizados, y jarrones y pájaros. La otra serie se compone de telas de vestir, terciopelos, rasos, sedas y algunos brocados decorados con pequeños ramos, hojas y florecillas alineadas e inclinadas alternativamente a derecha e izquierda. En los terciopelos, los perfiles de la decoración se solían tejer sin cortar, quedando los bordes rizados. A finales del s. XVII, la manufactura textil española entra en franca decadencia. En el s. XVIII, Francia impone las nuevas tendencias. Después de la postración de la segunda mitad del s. XVII, la industria textil española tenía necesidad de una rápida transformación. Había que romper con lo antiguo y olvidar las técnicas y ornamentaciones tradicionales para poder sobrevivir, después de la invasión en el mercado español de los tejidos de Lyon.Los t. franceses aportan nuevas formas decorativas, de gusto todavía barroco, con grandes y apretadas composiciones vegetales, aplicadas por igual a las telas de vestir, a las de tapizar interiores y a las ropas eclesiásticas. Son éstas las sedas del estilo de la Regencia. Mediado el s. XVIII, el rococó impera en sus composiciones en vertical y diagonal, formando ondulaciones con ramos de flores y evitando toda simetría. Ante la escasez de la arruinada industria española, entran en abundancia telas y tejedores franceses, uno de ellos, lean Ruliére, dirige la fábrica que funda Felipe V en Talavera de la Reina, en 1748. Copiando telas y técnicas francesas, los talleres valencianos consiguen ciertas prerrogativas en sus ordenanzas de 1750 y 1755. Sus sedas más características están adornadas con flores, a imitación de las francesas, aunque mayores y menos matizadas; sus colores son más vivos y tienden más hacia la simetría.En Toledo se mantienen en esa época algunos talleres, que trabajan ropas de culto. Maestros afamados valoran sus piezas con sus firmas. De Sebastián Medrano se conservan ricos brocados, con una extraordinaria decoración barroca. Los Molero (Miguel, Gregorio y Nicolás), durante el s. XVIII y principios del XIX, en sus talleres toledanos trabajan ropas y ornamentos eclesiásticos, de dibujos que parecen confeccionados por separado. En el s. XIX se transforma el telar con los avances de la industrialización logrados en Inglaterra y Francia, donde lean M. Jacquard (V. REVOLUCIÓN INDUSTRIAL) mecaniza la elaboración de los t. (V. TEXTIL, INDUSTRIA).FELIPA NIÑO.
BIBL.: M. DE ARTIÑANO, Catálogo de la exposición de tejidos españoles, Madrid 1907; M. GÓMEZ-MORENO, El panteón real de las Huelgas de Burgos, Madrid 1946; F. LEWIS MAY, Silk textiles o/ Spain, Nueva York 1957; G. MIGEON, Les arts dutissu, París 1909 F. NIÑO MAs, Antiguos tejidos artísticos españoles, Madrid 1942; R. DE Los Ríos, Restos del traje del infante D. Felipe, "Museo Español de Antigüedades", IX; W. F. VOLBACH, II tessuto nell’arte antica, Milán 1966.
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