Tánger (tany"a) II. Historia. HIST.
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Historia
El poblamiento data desde muy antiguo, a juzgar por los restos humanos de tipo Neanderthal encontrados en sus proximidades y que corresponden al musteriense (Paleolítico medio). Los fenicios visitan su costa, que utilizan como asentamiento (s. XV a. C.), luego en poder de los cartagineses, posiblemente desde el s. V a. C. Así surge la primitiva Tingis, que pasa a poder de los romanos. La población autóctona es beréber (v.), a la que los romanos llaman mcturi. De ahí el nombre de Mauritania Tingitana que recibe la provincia romana (v. MAURITANIA ANTIGUA), de la que Tingis es su capital. Cuando Quinto Sertorio, proscrito por Sila, abandona España, pasa al Norte de África y se apodera de Tingis (81 a. C.), pero la incorporación de la ciudad al Imperio romano no parece ser anterior al a. 42, que es cuando se constituye la Mauritania romana. T. cae en poder de los vándalos a fines del primer tercio del s. v. Aunque no tiene la importancia política de la época romana, conserva, sin embargo, su interés comercial, en virtud de su posición estratégica (v. I).Desde el 534, T. pertenece, como el resto de Mauritania, a los bizantinos, y así permanece hasta la invasión musulmana. La penetración de `Ugba ibn Nafi hasta T.,en el 683, no parece haber tenido consecuencias dominadoras. Es el general árabe Músa ibn Nusayr, gobernador de Ifrigiya (Túnez) desde el 708, quien se apodera de T. y su región. Poco a poco, la población beréber se islamiza, pero adopta el jarichismo (v. JARICHÍES), frente al sunnismo de los árabes. Esta circunstancia es motivo de enfrentamientos entre la población beréber de T. y la autoridad árabe. En el 730, el beréber zanata Maisarah dirige una sublevación en Tánger. La ciudad es sometida al califato de Córdoba por Abderramán III, en el 951.Desaparecido el califato de Córdoba (1031), T. sigue las vicisitudes de las poblaciones del Magrib (v.), que se disputan las diferentes dinastías norteafricanas. Los almorávides se apoderan de T. en 1077. A los almorávides suceden en el dominio del Norte africano los almohades (mediados del s. XII), y a éstos los benimerines (mediados del s. XIII), en cuyo poder se mantiene T. hasta que es conquistada por los portugueses.La Edad Moderna de la ciudad comienza, pues, con el dominio europeo. Tanto el aspecto externo de la ciudad como su población reflejan el doble carácter musulmán y europeo de su historia. A estos dos elementos se une un tercero, judío, muy acorde con la internacionalidad de su puerto y su comercio. De 1662 a 1684, T. pertenece a los ingleses, por cesión de Juan IV de Portugal, como dote de su hija Catalina de Braganza, esposa de Carlos II de Inglaterra, el cual entrega la plaza a Mñláy Ismá `il, soberano alauita, bajo cuyo poder estaba Marruecos. La anarquía del país durante el s. XVIII convierte a T. en base de los piratas berberiscos.El colonialismo europeo durante el s. XIX incide también en T., por su privilegiada situación junto al estrecho de Gibraltar. España, Francia, Gran Bretaña y Alemania se disputan T., cuyo carácter internacional confirman las convenciones de 1865, 1879, 1891 y 1892. Por el tratado hispano-francés del 3 oct. 1904, T. queda en la zona de influencia española, situación que cambia por el tratado hispano-francés de 27 nov. 1912. En el convenio de 1913, redactado por los representantes de los Gobiernos español, francés y británico, que España no firma, T. es declarada administración internacional, bajo la soberanía nominal del sultán de Marruecos, representado por un mendub, con jurisdicción sobre la población musulmana y judía. Las tres potencias europeas acuerdan el control internacional de T., por sugerencia de Gran Bretaña, en la convención de París (1923), a la que se une Italia en 1928. La administración de las potencias europeas se efectúa por turnos a través de un administrador jefe, nombrado cada tres años por España y Francia, según convenio de 1936; pero la Guerra de 1936-39 impide a España el ejercicio de su derecho, y sólo actúa el administrador francés.Por circunstancias de la II Guerra mundial, España asume desde el 14 jun. 1940 el mando de la zona, en la que penetra una fuerza militar española el 3 de noviembre de ese mismo año. En enero de 1943, T. se integra en el protectorado español en Marruecos, hasta el 11 oct. 1945, en que se restablece el control internacional, que termina en 1956, con la independencia de la ciudad, controlada por la nueva nación marroquí (v. MARRUECOS IV), cuyo monarca concede una carta que garantiza el régimen internacional (agosto 1957), mantenido prácticamente hasta 1960. En ese año deja de ser plaza libre y se incorpora plenamente a Marruecos. En 1962 se crea una zona franca, y el rey hace de T. su residencia veraniega. La marroquización de la ciudad a partir de entonces es progresiva en todos los sentidos.CARLOS R. EGUÍA.
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