Tacto
Categoria:
Varios
Es uno de los sentidos corporales. En tanto que los otros sentidos -gusto (v.), vista (v. ojo), oído (v.) y olfato (v.)- poseen cada uno su propia sensibilidad específica, el t. forma parte de la sensibilidad general. Como complemento de este artículo pueden consultarselas voces SENTIDOS; SENSIBILIDAD; SENSACIÓN II, en donde se trata del t. desde un aspecto psicofisiológico, mientras aquí se hace desde un punto de vista médico-biológico.Sensibilidad y estímulos táctiles. La sensibilidad cutánea comprende la sensibilidad táctil, térmica y dolorosa, cuyas sensaciones (v.) se originan por estímulos que obran sobre la piel. La sensibilidad profunda, denominada vibratoria y postura], comprende las sensaciones de presión, peso, movimiento, etc. (v. CENESTESIA). La sensibilidad táctil tiene como estímulo el contacto ligero de la piel, que excita sobre los llamados corpúsculos de Meissner, situados inmediatamente debajo de la epidermis. El frío es captado por los corpúsculos de Krause, y el calor, por los corpúsculos de Ruffini. El dolor se provoca al excitarse las terminaciones nerviosas desnudas de la dermis y de las capas más profundas de la epidermis (V. PIEL).Existen dos tipos diferentes de sensibilidad: una, en la que el sujeto puede precisar si existe el calor, frío y dolor, como en las quemaduras o congelaciones, pero no puede localizar el lugar ni el tipo de molestia y solamente aprecia una sensación desagradable. A estas sensaciones se las llama protopáticas. Por el contrario, existe una sensibilidad más fina que discrimina el tipo de dolor, la intensidad y el lugar exacto; se denomina sensibilidad epícrita. El poder de localizar los objetos mediante el t., conocer si son rugosos, ásperos o suaves, se denomina estereognosia, y su centro sensitivo se encuentra situado en la porción más posterior del lóbulo parietal del cerebro.La evolución que sigue la recepción de un estímulo recogido por el t. es la siguiente. En el caso de una sensación dolorosa producida por un alfiler en un dedo, el pinchazo llega a los corpúsculos situados debajo de la piel (Meissner, Ruffini, etc.); las fibras nerviosas sensitivas que van por el brazo trasladan la sensación y llegan hasta la médula y sus raíces posteriores (V. ENCÉFALO), donde está el cuerpo de la célula, que envía dos tipos de prolongaciones; una, que cruza la médula hasta el bulbo, forma parte del haz espinotalámico y llega al tálamo, y otra, que se comunica con porciones más superiores de la médula, llega al tálamo y desde allí a la corteza parietal del cerebro (v.). Aquí se recibe, de esta manera, e interpreta la sensación del pinchazo, la intensidad y el lugar donde se ha producido.Estados patológicos. Existen una serie de procesos que se acompañan de dificultad para reconocer el calor, el frío, dolor, etc.; o con incapacidad para distinguir un objeto de otro por la palpación; esto sucede en aquellos casos en que se encuentra lesionada la vía encargada de transportar los impulsos sensitivos.El término anestesia significa pérdida total de las sensibilidades y hemianestesia sólo afecta a la mitad del cuerpo. En las hemianestesias que se producen por lesiones de la corteza cerebral parietal, a veces no se encuentran afectadas las sensibilidades térmicas y dolorosas, debido a que estas fibras solamente llegan hasta el tálamo.En los tumores cerebrales que asientan en el lóbulo parietal, donde residen los centros sensitivos, se produce una pérdida de sensibilidad total en todo el hemicuerpo del lado opuesto; de esta manera, el enfermo tiene disminuida la sensibilidad al dolor, calor, frío, etc. Cuando el tumor es más posterior, se produce incapacidad para reconocer los objetos al tocarlos, no pudiendo decir el enfermo si el objeto es redondo, cuadrado, punzante, etcétera.En la siringomielia (V. NEUROLOGÍA) existe una abolición de la sensibilidad térmica y dolorosa, manteniéndose conservadas la sensibilidad al tacto y a la presión; esto se explica porque solamente se lesiona una parte de la médula, donde se encuentran los haces de fibras que conducen los estímulos térmicos y dolorosos. En la tabes (v.), por el contrario, se encuentra conservada la sensibilidad al calor, al frío y al dolor; sin embargo, se ha perdido la sensibilidad táctil. Este tipo de alteración de la sensibilidad también se da en algunos casos de inflamación de un grupo de nervios periféricos o polineuritis.Recordando la disposición de las vías sensitivas dentro de la médula espinal, se comprende la serie de alteraciones que pueden originar sus lesiones. En las lesiones por sección total de la médula (heridas, traumatismos, mielitis, tumores medulares, etc.) se observa una anestesia total para todas las sensibilidades, existiendo un nivel sensorial normal en la zona superior a aquella en que se produjo la lesión. Cuando la sección afecta a una mitad de la médula, se produce una pérdida de la sensación de presión y peso en el lado de la lesión, manteniéndose normales la sensibilidad térmica y dolorosa. Sin embargo, en el lado opuesto al de la lesión estas sensibilidades se encuentran abolidas; esto se explica por el cruzamiento de las fibras desde su ingreso en la médula al lado opuesto, atravesando la línea media.Cuando se afectan las raíces posteriores raquídeas, que van a ser las encargadas de transportar los impulsos sensitivos, se producen unas zonas de anestesia que se distribuyen en forma de bandas en los miembros, siguiendo una dirección paralela al eje de los mismos, siendo transversal la dirección de estas bandas en el tronco. Este tipo de anestesia solamente se produce cuando existen más de tres raíces seguidas lesionadas.Las lesiones óseas de la columna vertebral, producidas por decalcificación y aplastamiento de los cuerpos vertebrales, como sucede en el mal de Pott (V. TUBERCULOSIS), originan una compresión de las raíces sensitivas de la médula que ocasionarán una pérdida de sensibilidad que puede ser total o parcial, dependiendo del grado de compresión originado por el aplastamiento óseo. Es frecuente también que se presenten dolores en forma de bandas, producidos por la irritación de las raíces sensitivas.En resumen, se puede decir que el t. o capacidad de sentir ciertos estímulos externos, puede afectarse por lesiones dependientes del cerebro y de la médula, al ser lesionadas las vías nerviosas que transportan la sensibilidad táctil, térmica y dolorosa. También se producen alteraciones del t. más concretas, cuando la lesión actúa comprimiendo o seccionando las raíces medulares o los nervios cutáneos. Las primeras producen alteraciones del t. y de la sensibilidad en zonas amplias del organismo (hemianestesias o anestesias de miembros inferiores), y las segundas, zonas de anestesia alargadas en forma de bandas.Tratamiento. En los casos en que existe una causa productora viene dado por la supresión de la misma, como sucede en los tumores que originan trastornos sensoriales. En los traumatismos, las alteraciones de la sensibilidad nos sirven como diagnóstico para saber si existe una sección total o parcial de la médula. En aquellos casos en que la causa de estos trastornos es una enfermedad degenerativa del tipo de la siringomielia, tabes, mielitis, aparte del tratamiento de fondo, si existe, hay que limitarse a hacer una terapéutica en relación con los síntomas que van apareciendo, evitando que el enfermo adopte posturas que le produzcan malformación de las articulaciones, que toque objetos calientes o helados, evitando que en los trabajos pueda producirse lesiones o cortes que, por su insensibilidad al dolor, puedan originarle amputaciones, congelaciones, quemaduras, etc. En los trastornos sensoriales de las extremidades distales es necesario aconsejar al enfermo que procure ayudarse con la vista, para comprobar una buena colocación de los pies en el momento de la marcha.J. L. PANIAGUA LÓPEZ.
BIBL.: G. PETERS, Patología especial del sistema nervioso, Madrid 1961; M. DAVID y H. POURPRE, Neuro-chirurgie, París 1961; B. S. EPSTEIN, Afecciones de la columna vertebral y de la médula espinal, 2 ed. Barcelona 1965.
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