Sudán (bilúd Al-sudán) I GEOG.
Categoria:
Geografía
GEOGRAFIA. Pertenece al conjunto de países africanos del hemisferio Norte, a caballo entre el desierto del Sahara y las zonas de sabana tropical y bosque ecuatorial. Limita al N con Egipto; al O con las Repúblicas de Chad y Centroafricana; al S con Zaire y Uganda; y al E con el mar Rojo y Etiopía. Tiene una población de 16.087.000 hab. (estimación 1971) y una superficie de 2.505.813 Kmz. Es el país más extenso del continente. Su personalidad deriva sobre todo de la trascendental función ejercida por el río Nilo en el plano económico, así como también del violento contraste de paisajes y climas, y especialmente de la fuerte oposición de etnias, y grados de desarrollo de los árabes y nubios del Norte y los pueblos negroides del Sur.1. Medio físico. Dado que la mayor parte del país es una inmensa llanura, el medio físico se caracteriza por la impronta climática y la disposición latitudinal de los paisajes. Destaca la unidad de su sistema hidrográfico, representado por el Nilo (v.) y sus afluentes.Relieve. Puede afirmarse que la depresión del Nilo, alargada en el sentido de N a S, es la principal unidad morfológica en torno a la cual se alinean las demás. Su altitud oscila alrededor de 250-400 m.; y desde Jartum hasta Juba la planitud de esta unidad es perfecta. Hacia el O de la depresión se pasa de la llanura a las dunas de arena, El-Qoz, fijadas por la vegetación, y recorridas por algunos surcos de agua secos durante casi todo el año. Una meseta, de altitud comprendida entre 500 y 1.000 m., ocupa la periferia de la depresión, muy desarrollada en el sector occidental. Sobre ella destacan algunos relieves, a modo de inselberges. Así los correspondientes al mediodía, entre los cuales se hallan los montes Imatong (3.350 m.); y los montes Marra, en los que se encuentra el volcán Jebel (3.071 m.) al O; y las colinas del mar Rojo al NE, entre las cuales hay algún relieve aislado importante (monte Oda, 2.259 m.).En el corazón del país, en el contacto de la llanura con la meseta, los montes Nuba son otro ejemplo de este tipo de relieve tan típico de los medios tropicales. Dos sistemas estructurales se ponen en contacto. El Sur y el Este pertenecen al viejo zócalo paleozoico, de rocas ígneas y metamórficas (gneis y esquistos, granitos, cuarcitas, areniscas, grauvacas y lavas), a veces enmascaradas por depósitos continentales de reciente sedimentación. En el Norte y el Oeste, el zócalo ha sido cubierto de sedimentos marinos desde finales del Mesozoico, en especial materiales del Cretáceo y rocas terciarias, predominantemente areniscas. Durante el Mesozoico, las areniscas de la llamada serie Nubia cubrieron prácticamente la mitad oriental del Norte del país, mientras que las lavas de la misma época coinciden por lo común con las de las montañas. En el Terciario, se lleva a cabo la formación de las series Umm Ruwaba, que se extienden sobre el centro de la mitad meridional.La morfología cuaternaria ha ejercido un importante papel en la configuración del paisaje actual: vulcanismo al O, manchas de basaltos al E y, sobre todo, sedimentación de arenas y cantos en buena parte del país. Numerosas terrazas de gravas siguen el río Nilo. Dos extensos deltas forman los ríos Atbara al N y Ghazal al S, en su desembocadura en el Nilo.Clima. S. forma parte del mundo tropical, pero, en contraste con las tierras vecinas del E, la ausencia de relieves importantes origina la aparición de franjas climáticas latitudinales, que van desde el desierto hasta el clima ecuatorial, y cuya transición se lleva a cabo de forma muy gradual.De acuerdo con la clasificación de Kóppen, el Norte pertenece al desierto árido y cálido, siguiendo hacia el S una faja más estrecha de estepa cálida, para llegar a la zona del mediodía en que la estación seca se reduce al invierno. Barbour distingue cuatro franjas, de acuerdo con una nomenclatura diferente (o. c. en bibl.). El Norte, hasta los 19° de lat., es la zona propiamente desértica (temperatura media anual de 20°, humedad del 20%, verano largo y muy cálido), de superficie más limitada que la deducida de la clasificación de Kóppen. Al NE, sobre las márgenes del mar Rojo, durante el invierno, se registran algunas lluvias de forma ocasional (80 mm. de media anual en Port Sudan), y durante el resto del año no llueve. Toda la región central, en el más extenso sentido de la palabra (centro y Oeste, y parte de las provincias del Sur), se caracteriza por tener cuatro estaciones, cuya duración varía de acuerdo con la latitud. El invierno se parece al del Norte, con medias de enero de 23,7° en Jartum y de 27,2° en Malakal; durante el verano, las temperaturas medias de junio alcanzan en la primera ciudad los 34,1°. La estación lluviosa dura entre tres y siete meses de N a S; se distinguen dos franjas, de las que la meridional es más húmeda. De julio a septiembre, la media en Jartum es de 160 mm.; y de mayo a octubre, Malakal alcanza los 772 mm. Al mediodía, la estación seca dura tres meses, en los que se registran menos de 30 mm., coincidiendo con el invierno, que a su vez es la época más calurosa del año (29° en febrero y marzo). Durante los seis o siete meses de estación húmeda, las medias mensuales son del orden de los 100 mm. Salvo en la zona norte, las montañas aparecen como islotes de pluviosidad más elevada, en un país cuyo modelo climático es el de una región extremadamente cálida y seca, y en el que la evaporación llega a extremos realmente fuertes.Hidrografía. El territorio sudanés está situado prácticamente en los tramos medio y alto del río Nilo. El tramo alto corresponde al Nilo Azul, que se alimenta de las altas mesetas de Uganda, Kenia y Tanganica; el Nilo Blanco, aguas abajo de Jartum, en unas 3/4 partes de su volumen, se alimenta de las montañas de Etiopía.Vegetación. Se diferencian varios cinturones vegetales, de acuerdo con la disposición de las franjas climáticas.El desierto (700.000 Km2, 80 a 90 mm. de precipitaciones, que en el extremo norte descienden a 15-20 mm.), en el cual diversas especies de plantas grasas y en especial acacias (A. tortolis en especial) siguen el curso del río Nilo y de algunos de sus afluentes. En el semidesierto (478.000 Kmz y 300 mm., y hasta 400 mm. al E del Nilo), con predominio de suelos arcillosos, la acacia (A. tortolis, mellifera, etbaica y arabica), asociada a plantas grasas, cubre los interfluvios. A continuación sigue la franja de la sabana, cuya característica más importante es la aparición de grupos de árboles, de 3 a 5 m. de altura, entre espacios herbáceos. Hay una sabana seca y otra húmeda. La sabana seca (155.000 Km2) se da en las áreas que reciben menos de 1.000 mm. de precipitación anual; las acacias son los árboles típicos.A partir de los 1.000 mm., se inicia la sabana húmeda, sobre una superficie de 300.000 Kmz, conocida como sabana forestal con la asociación Anogeissus-Khaya-Isorbelinia; cuando las lluvias superan los 1.300 mm., aparece una sabana derivada del bosque y surcada de bosques galería; las especies arbóreas más características son la Terminalia glaucescens, la Albizzia zygia y la Anogeissus schimperi, que puede dar lugar a árboles de hasta 30 m. de altura o más.Hay algunas pequeñas áreas de bosque húmedo en Lotti, Laboni y Talanga al E del Nilo, y en Azza y la meseta de Aloma al O, con especies del tipo Celtis zenkeri y Crhysophyllum albidum. Más importancia tiene por su originalidad la vegetación de montaña, que responde a cuatro categorías (seguimos a Barbour, o. c. en bibl.). En primer lugar, las bajas pendientes de los Imatong, que por debajo de los 1.500 m. tienen una vegetación parecida a la de la sabana derivada del bosque, y por encima de los 1.500 m. se diferencian tres pisos: el bajo, con Syzygium, Olea stetteri y Podocarpus; el medio, con Podocarpus y algunos Olea; y el alto, a más de 3.000 m., con dominio de los Erica arborea y Myrica salicifolia. En las montañas Didinga, la vegetación es similar al piso bajo de los Imatong. En las colinas del mar Rojo, el bosque, en declive, tiene especies casi puras de Junipera procera con Olea chrysophylla. En las montañas del Jebel, a partir de los 2.000 m., en que cesan los cultivos, se suceden los Olea laperrini y Acacia albida hasta los 2.500 m., incluyendo prados Cymbopogon y Andropogon, y siguen prados hasta la cima, de especies diferentes, entre árboles Olea. Finalmente, la llanura de inundación ocupa una superficie de 240.000 Kmz y está cubierta de hierbas anuales o perennes.2. Población. Dos hechos configuran la personalidad del país en este campo. En primer lugar, la oposición entre árabes y negroides. Aquéllos llegaron del Norte y del Este como pastores, y en el s. xiv obligaron a los pueblos negros a retirarse hacia el 0 del Nilo, concretamente a las montañas de Nuba y Jebel Marra. Las tierras del Sur han estado en manos de negros no originarios de la región. Un segundo dato es la concentración de la población siguiendo los regadíos del Nilo, los vacíos del Norte desértico y subdesértico, y la enorme extensión ocupada por áreas muy poco densas en la porción central y en grandes manchones a mediodía.Razas. Desde el punto de vista étnico, el estudio de los pueblos del S. puede realizarse de acuerdo con la distribución de las etnias en las tres grandes franjas latitudinales del país. En la norteña, los grupos más importantes son los negros y los morenos (raza mediterránea). Los negros habitan las colinas Ingessana y algunas áreas del Darfur; sus caracteres étnicos los aproximan a las poblaciones negras del Occidente africano. Los morenos se subdividen en nubios y tribus del mar Rojo. Asimilados los nubios a los árabes, han modificado su etnia debido a las mezclas con sangre egipcia y negra (color achocolatado de la piel), ocupando una posición predominante en la estructura política y social del S. actual. Las tribus del mar Rojo se asemejan a las del Sur de Arabia.La mayoría de los nómadas de los sectores septentrional y central son árabes. Este término se utiliza en el país para designar no sólo a las personas pertenecientes a una raza, sino también a una lengua, a un sentido emocional o a un estilo de vida. Su colonización de las márgenes del río, que se inició con las primeras invasiones del s. xiv y que continúa aún, se ha efectuado siempre merced a mezclas con las poblaciones nativas, a las que han convertido a la religión islámica. El paralelo 10° fue siempre el límite a este proceso, debido a los obstáculos inherentes a ciénagas, bosques y mosquitos. Dos grupos se distinguen según desciendan de las tribus ismailíes del Norte de Arabia o de las tierras del Sur de Arabia, Yemen y Radramaut. Finalmente, a mediodía hay una gran variedad de tribus negras, pertenecientes a tres troncos: los nilóticos, los hamíticos y los sudánicos. Parece que los de lengua nilótica son los de más antiguo arraigo en la región.Distribución de la población y poblamiento. Se trata de un país muy poco poblado, de densidad media muy baja, 6,4 hab/Km2. Solamente las densidades de las provincias de Jartum y Nilo Azul destacan sobre el marco general: 42,3 y 22,5 hab/Km2 respectivamente (1970). El Nilo no ha ejercido un efecto de poblamiento continuo, sino que sólo algunas áreas ribereñas contienen grandes acumulaciones humanas (hasta 200 hab/Km2). Comparado el país con otros africanos de la misma latitud, es el menos poblado.Habida cuenta de la importancia de los movimientos nómadas y seminómadas, es interesante constatar (primer censo del S., 1955-56) la distribución de la población por medio de la proporción de personas dueñas de animales en comparación con el total de empleo nacional. Esta densidad "animal" permite dividir el país en dos grandes porciones: Sur del Sahara más zona de contacto entre el mediodía de la llanura arcillosa con la meseta areniscosa (porcentajes superiores a 40 y 50%), y el resto. Este tipo de distribución no coincide con el señalado por el porcentaje de labradores respecto al total de personas empleadas; los porcentajes superan el 60 y 80% en toda la porción meridional, y en la central que va de Jartum a Darfur. Tanto en uno como en otro caso, la zona del Noroeste, es decir, del desierto más puro, se halla deshabitada, así como las áreas más altas de montaña. Naturalmente, las ciudades son los focos de más elevada densidad de población.Hecha excepción de algunas áreas rurales norteñas, el poblamiento se caracteriza por la concentración en aldeas de casas dispuestas en forma irregular, y aisladas las unas de las otras, dejando un espacio no muy amplio en el centro del núcleo destinado a la mezquita. Parece ser que la concentración se debe a la existencia de puntos de agua y a razones de carácter defensivo. También aparece a veces, sobre todo en las orillas del Nilo cercano a la frontera egipcia, un tipo de poblamiento distinto, de estructura lineal, de modo que cada casa y sus dependencias agrícolas se extienden perpendicularmente al eje fluvial.Gran variedad de tipos de casas pueden distinguirse en función sobre todo del clima y de los materiales disponibles. Al N del paralelo 12, de lluvias muy escasas y concentradas en pocos meses, las casas son de un piso, construidas de adobe, y los techos de terraza; las paredes se protegen con una mezcla de estiércol y arcilla, y a veces se revisten de una capa de blanqueado. Pequeñas ventanas evitan el exceso de calor en el interior. En las zonas central y meridional, la vivienda es una choza. Los materiales de construcción son palos de madera, hierba y tallos de mijo destinados a proporcionar a los techos una disposición cónica. Las dependencias (cocina, habitación o habitaciones familiares, almacén, etc.) se disponen en los lados y esquinas interiores de la choza, de tal manera que queda exenta una amplia parte central, a veces separada en dos por una pared.El 12% de la población habita en ciudades (1971). A su vez, la mitad de la población urbana vive en los tres núcleos urbanos situados en la confluencia de los dos Nilos y que constituyen la capital. Salvo ésta, las demás ciudades no se diferencian de los centros rurales más que por ser capitales de provincia, es decir, los centros de la vida política, económica y administrativa de siete provincias y una región autónoma. Desde el punto de vista demográfico, también se distinguen estas capitales provinciales de los núcleos rurales: El-Fasher, capital de Darfur, con 30.000 hab.; El-Obeid, de Kordofan, con 60.000; Wad Medani, del Nilo Azul, con 69.158; Kassala, de Kassala, con 49.000, entre las de mayor efectivo de población. Jartum (v.), provincia administrada con carácter federal, alberga la capital del país. Port Sudan (110.091 hab.) es otra excepción urbana por su carácter portuario y cosmopolita.Crecimiento de la población. En 1904, unos 60 años después del establecimiento de los ingleses, S. debía contar con unos 3 ó 4 millones de hab. Esta cifra, como las que se han dado hasta el censo de 1955-56, es bastante dudosa. En la última fecha, la población censada fue de 10.255.912 hab., para pasar a los 15.695.000 hab. estimados en 1970. La tasa de nacimientos era excepcionalmente alta en el año de ejecución del censo, de un 52%o, sobre la base de diferencias muy sensibles entre unas y otras provincias (máximo de 85%o en Bahr el Ghazal, y mínimo de 41%o en Jartum). La tasa de mortalidad se calculó en un 19%o. Las estimaciones recientes revelan una disminución de ambas tasas, lo que ha repercutido en un descenso de la tasa de crecimiento anual, estimada en un 2,8% (1963-71). El crecimiento es más acelerado en las provincias del mediodía.3. Regiones. Dado que S. es en su mayor parte un inmenso conjunto de llanuras y un país subdesarrollado y no urbanizado, la división regional sigue también con fidelidad los factores naturales, de forma que pueden distinguirse tres grandes unidades.El desierto y la franja subdesértica. Alrededor del 30% de la superficie sudanesa corresponde al desierto y semidesierto norteño, incluidas las provincias del Norte, el Norte de Darfur y la mitad de Kassala. Este enorme espacio se encuentra absolutamente vacío, salvo en dos sectores. En el Nilo hay un poblamiento agrario, muy estrecho y discontinuo, que comienza al Norte de Jartum, ocupa unos 500 Km2 y aloja a unos 600.000 hab. Bajo unas condiciones de extremada miseria y retraso, la producción agrícola se basaba hasta hace poco en los productos de la palmera, especialmente los dátiles, más los cítricos, y cierta industrialización de ambos tipos de productos; asimismo, se cultivaban productos hortícolas. Los sistemas de regadío eran el saluka, consistente en el aprovechamiento de las tierras cubiertas por la crecida anual; el sagia o shadúf, que aprovecha la crecida que cubre las terrazas fluviales y permite a veces hasta tres cosechas. Estos dos sistemas están en retroceso frente al estímulo dado por el Gobierno al sistema de bombeado.Al S del desierto se extiende un cinturón semidesértico de escasas precipitaciones, estacionales y muy variables de un punto a otro, que abarca el Norte de Kordofan, el centro de Darfur y la mayoría del Sur de Kassala. Está habitado por seminómadas que durante el invierno pastorean siguiendo la aparición de focos de hierba nacidos de las lluvias erráticas. La economía es casi autosuficiente, aunque cada vez más se tiende a la comercialización de los productos de la oveja (lana y pieles) y del camello.La sabana y la estepa de acacias. Comprende el Sur de Darfur, la mayoría de Kordofan y del Nilo Azul, así como la parte meridional de Kassala al E del Nilo Azul. Esta franja contiene la superficie regada más importante de todo el país, además de otras áreas de secano. Se produce dura, que es una especie de mezcla de sorgo y mijo; mijo, maíz, sésamo y cacahuetes sobre los qoz o dunas fijadas por la vegetación. En las tierras exentas de riego predomina casi totalmente el pastoreo de tribus nómadas o seminómadas. La mayor fuente de ingresosprocede de la goma arábiga, de la que S. proporciona entre el 75 y el 85% de las exportaciones mundiales. Sobre las áreas montañosas (Nuba y Jebel Marra) hay cultivos en terrazas; destaca el algodón en Kordofan. Una especial referencia merece el cultivo harig, típico de las tierras al E del Nilo Azul. Se queman hierbas viejas, y sus cenizas se expanden sobre campos de hierba recién nacida para plantar granos y algodón; por este procedimiento se obtienen buenas cosechas.El problema más importante de las tierras agrícolas es el acopio de agua con vistas a las necesidades de consumo local. Las soluciones son diversas: charcas para el ganado, utilización de las aguas caídas en pequeñas depresiones para su almacenamiento, pozos, baobab utilizado como tanque, presas construidas en los uadis para la retención de las lluvias esporádicas; y sobre todo, como es natural, aprovechamiento de las aguas del Nilo. También se aprovechan las aguas de montaña con arreglo a técnicas de pequeña entidad.Vale la pena detenerse en dos aspectos relacionados con la revalorización y utilización de las aguas con fines agrícolas en tierras esteparias. Uno de ellos se refiere al área de regadíos más notable de todo el país, esquema Gezira o isla, que comprende un enorme territorio situado al S de Jartum. Sobre la base de dos presas y un nutrido sistema de canales entre ambos Nilos, se consiguen casi las dos terceras partes de las exportaciones sudanesas de algodón de excelente calidad, de origen egipcio, y se aplican también modernas técnicas de cultivo y recolección, que convierten a parte del Gezira en un modelo de agricultura tropical de plantación. De gran trascendencia es el sistema de bombeado sobre el río, no sólo utilizado para el consumo local sino también, y principalmente, para la creación o mantenimiento de regadíos. Este sistema se inició entre 1917 y 1928, y ha alcanzado una gran expansión. Los cultivos más extendidos son: algodón, mijo y "lubia".La franja meridional. Abarca grandes extensiones de sabana, a veces herbácea y otras boscosa, los enormes territorios de la provincia de Bahr el Ghazal convertidos en ciénagas, y una pequeña franja de bosque en la porción más meridional del país, en la región Meridional.En la sabana, la actividad fundamental es el pastoreo, ejercido por tribus nilóticas, que consideran el ganado como una fuente de poder y raramente como base de la alimentación o de transacciones comerciales. La leche, e incluso la sangre animal, constituyen lo esencial de la dieta alimenticia. Sin embargo, ha habido algunos casos de penetración de una economía moderna basada en la producción de arroz y azúcar, cultivos para los que esta región se encuentra especialmente dotada. En su introducción ha intervenido la FAO.En la región Meridional, los modos de vida cambian. Los cultivos son típicos de la sabana húmeda y del bosque tropical, con un sistema de agricultura errante. Habitan la región diversas tribus, entre las que destacan los zanda, protagonistas del llamado "esquema Zandia", que desde 1946 representa un gran esfuerzo para conquistar un área de suelos lateríticos, en la frontera con Zaire y en torno a la ciudad de Yambio. Aquí se practican también los cultivos errantes. Poco a poco se utiliza maquinaria moderna en los grandes bloques entregados a cada colono; paralelamente, aumenta la superficie dedicada al algodón americano, así como a otros cultivos de carácter experimental, a la vez que se estimula la producción de aceite de palma. De esta forma, por lo menos una pequeña parte de la región se va introduciendo en la agriculturaSUDÁN 1comercial, aunque estas tierras meridionales en conjunto son con mucho las más atrasadas del país.4. Economía. Todavía hoy, la economía sudanesa se basa en buena parte en una agricultura de subsistencia (sorgo, mijo, maíz, dura, trigo, caña, patata y mandioca), por lo que grandes áreas del territorio no se han integrado en corrientes de intercambio. La producción de algodón y la recolección de goma arábiga son los pilares económicos. Ni los escasos recursos mineros ni la limitadísima producción industrial pueden considerarse como base para un despegue hacia el desarrollo. Del total de la población activa (5 millones), el 80% se dedica a la agricultura (1970).La agricultura y la explotación forestal. Sobre un total de 2,5 millones de Kmz, las tierras agrícolas ocupan 7.100.000 Ha. (2,8%); los prados y pastos permanentes se extienden sobre 24 millones de Ha. (9,6%). Por el contrario, la superficie forestal es de 91.500.000 Ha. (36,5%), y las tierras improductivas suponen el 51,1% de la extensión total. A la hora de valorar la agricultura hay que hacer de nuevo una alusión a las fértiles tierras de Gezira, que han permitido la conversión del país en uno de los grandes abastecedores de algodón del mundo (496.000 Ha., 2.280.000 q. de fibra en 1971). Menor importancia económica tienen: el sésamo (875.000 Ha. y 3.500.000 q. en 1971), el cacahuete (378.000 Ha. y 3.530.000 q.), los dátiles (720.000 q.) y el arroz (70.000 q.). Estos productos se exportan en pequeñas cantidades, pues cada vez más entran en el juego del consumo interior.Conforme las tierras destinadas al cultivo del algodón se han extendido, ha declinado el papel esencial desempeñado en la balanza comercial por las exportaciones de goma arábiga. S. es el primer país del mundo productor de esta sustancia, obtenida de dos especies de acacia (A. verek y A. arabica), extraída casi en su totalidad en la provincia de Kordofan. En 1969, el volumen de las exportaciones más importantes se distribuyó como sigue: algodón, 49.498; goma arábiga, 8.699; sésamo, 8.017; cacahuetes, 5.991; gango, 2.332 (en miles de libras esterlinas sudanesas). En cuanto a la ganadería, de explotación inexistente o muy primitiva, salvo en las cercanías de algunas ciudades pilotadas por la capital nacional, contrastan los grandes efectivos con su escaso valor económico. En la campaña 1970-71, la cabaña era la siguiente: 13,6 millones de bovinos, 13,2 millones de ovinos, 10 millones de caprinos, 3,1 millones de camellos, 640.000 asnos, 19.000 caballos, 1.000 mulos y 7.000 cerdos.La producción de minerales y la industria. Los recursos mineros de S. son escasos, al igual que las prospecciones efectuadas hasta el momento. A este respecto, los mayores esfuerzos se han realizado en las colinas del mar Rojo, donde compañías extranjeras han conseguido concesiones petrolíferas, que no han dado resultado; lo mismo cabe decir sobre las efectuadas en la frontera con Libia. Por ahora, el país cuenta con una refinería en Port Sudan que trabaja con petróleo de importación. Muy reducido es el catálogo actual de la minería: cromita (13.900 t. de mineral contenido en 1970), oro (6 Kg. en 1968), sal (63.000 t. en 1970), hierro (20.000 t. en 1967), manganeso (500 t. de mineral contenido en 1970) y magnesita (1.000 t. en 1969).El carácter embrionario de la industria es indudable, a pesar de los esfuerzos realizados en los últimos 15 años. El Gobierno cuenta con ayuda financiera y asistencia técnica.de Yugoslavia y EE. UU., primero, y de la URSS, después. Un primer plano lo ocupa la industria basada en productos agrarios, de tipo tradicional: desmotadoras de algodón, harineras, refinerías de azúcar, empacado de alimentos, curtidos, conservas de pescado, de frutos y vegetales, así como también productos papeleros y del cartón. Después de la 11 Guerra mundial, la construcción de nuevas plantas se ha multiplicado, en especial de productos alimenticios (sopas y bebidas, mantequilla) o de tabaco. Muy importantes han sido los primeros intentos de diversificación industrial: varias fábricas de zapatos en Bata, al N de Jartum; metalurgia de transformación, con producción de baterías, contenedores, ferretería y, sobre todo, material ferroviario (Atbara); química, con neumáticos, pinturas o esmaltes, porcelanas, más una producción de cemento que se acerca a las 200.000 t. Jartum preside este pequeño abanico industrial, seguido de Atbara y de Gezira, en lo que se refiere a la industria algodonera. El esfuerzo industrial se ha visto respaldado por un considerable aumento de la producción hidroeléctrica: 16,7 millones de Kwh. en 1948, 103,1 en 1961, y 392 en 1970.La infraestructura. El mapa rutero y ferroviario destaca por su relativa densidad en el marco de los países africanos. Aun con todo, las insuficiencias en cuanto a extensión y equipamiento son muy grandes. El sistema ferroviario sigue el valle del Nilo hasta Kosti al S de Jartum y conecta con Port Sudan en el mar Rojo (la primera línea fue construida por los ingleses en 1898, uniendo Port Sudan con Atbara), Wadi Halfa en la frontera egipcia, Wan en Bahr el Ghazal, y se adentra hacia el O en Nyala sobre el Darfur y hacia el E hasta Kassala en la frontera etíope. La red suma 5.403 Km. (1965) y deja al margen la región Meridional y la provincia de Alto Nilo, aunque a las restantes provincias periféricas las penetra por una sola vía y en trazados no muy profundos, por lo menos a Occidente. En los últimos años, se está prolongando la red, con el principal objetivo de llegar desde Nyala a la frontera del Chad y dar lugar así a uno más entre los pocos transcontinentales africanos.SUDÁN I - IIUn papel importante desempeña la red fluvial en el sistema de transporte. Alrededor de 3.000 Km. son vías navegables, de los cuales casi la mitad están abiertos al tráfico todo el año. Varios servicios cubren el Nilo Blanco entre Kosti y Juba, y en el Gran Nilo entre Merowe y Kerma. Otros servicios son más irregulares, sobre todo los que enlazan con el Sur, de menor tráfico. Respecto a la red de carreteras, el panorama es bastante negativo. Aunque hay alrededor de 75.000 Km., los más están en malas condiciones, sin asfaltado, o funcionan con carácter estacional. En los últimos años, se están pavimentando las rutas que unen a las principales ciudades del centro y, sobre todo, la carretera de Jartum a Port Sudan está yaprácticamente en buenas condiciones. Port Sudan es todavía un pequeño puerto, cuyo movimiento anual es de unos 2 millones de t. En Suakin, el viejo puerto, se está construyendo uno nuevo. Jartum es, finalmente, un notable aeropuerto, con un total de 155 millones de pasajeros-Km. en 1969, y cuya misión fundámental es servir de escala en vuelos continentales. De las comunicaciones también puede dar una idea el número de teléfonos: 45.086 (1969).M. FERRER REGALES.
BIBL.: K. M. BARBOUR, The Republic oj Sudan, 2 ed. Londres 1964; A. T. GROVE, Africa. South of Sahara, Oxford 1970; W. H. HANCE, The Geography o/ Modern Ajrica, Nueva York-Londres 1965.
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